Ciclonautas – Camping del Hastío

Se presentaron en sociedad en 2014, en un tiempo en el que Marea dormía el sueño justo de los que necesitan reposar para volver más fuertes. Haciendo honor a la segunda parte de su nombre, mostraron con su debut (el disco doble ¿Qué Tal?) una facilidad inmensa para navegar entre la crudeza del stoner y la sobriedad más árida, junto al calor de la influencia del folclore argento más enraizado y un rock de alto voltaje, de los que provocan, como su primer compuesto indica, un ciclón de intensidad, viento, oleaje y tormenta. Con una gira donde se granjeó los locales y las salas de la vieja escuela, salpimentado con algún que otro festival, Ciclonautas editaría su segundo disco veinte meses después bajo el nombre de Bienvenidos Los Muertos. Un disco mucho más ampuloso y grandilocuente, más ‘americano’ si se me permite, pero igualmente pastoso y candente, de los que empastan en la escucha y afianzando una autenticidad y un sonido que casi ninguna banda es capaz de realizar en nuestro país. No es extraño. Sumen denominaciones de origen tan densas como la escuela navarra del rock, el poderío letrístico y la tradición casi psicoanalítica del imaginario argentino, la contundencia pulcra de la distorsión, afilada al máximo guiada por la brújula del rock sin apellido y la clase de una base rítmica descomunal desde el bajo y dibujando melodías y matices desde la batería. Con esas armas, llega ahora Camping Del Hastío para dar un paso más, sin parecerse ni al debut ni a su sucesor, pero igualmente identificable a su autoría. Una colección de 11 singles que no buscan serlo, porque no es su envite. Ellos juegan al órdago de la atemporalidad.

Efectivamente, Ciclonautas sigue siendo el power trío adusto, solvente y suficiente, formado por Mai Medina en las guitarras y voz, J. Javier Pintor ‘Dr. Txo’ en el bajo, y Alén Ayerdi en la batería. Tal y como explican en las últimas páginas de un intenso, gráfico y enriquecido libreto (sí, es muy recomendable la edición física -diseño de Iosu Berriobeña-, en el mismo formato en el que Robe ha publicado su última obra maestra, Mayéutica), el disco contiene “composiciones y descomposiciones de Mai Medina de los años 2017 a 2019”, a las que dieron forma los meses de enero y febrero de 2020 en Pérez, en la provincia de Santa Fe, en Argentina.

“Ya confinados en España, y en pleno hastío de reclusión, fuimos dando brillo y limando asperezas a cada tema elegido”. También detallan la cesión de talento con los cameos de Carlos Colina (sintes, pianos, mandolina y pedal steel), Leyre Aranguren (coros) y Maialen Gurbindo (esto es, Chica Sobresalto), coros y voces en ‘Deseo’ y ‘Souvenir’. La grabación, la mezcla y la producción se realizan entre los meses de julio y diciembre de 2020 con Iñaki Llarena y Leyre Aranguren en los Estudios Aberin (de quienes ya hemos elogiado sus bondades al hablar de otras producciones, como la de los extintos Cero a la Izquierda). La masterización corre a cargo de Chris Gehringer en Sterling Sound Mastering Studios de Nashville en febrero de este mismo año.

Solo el riff grasiento y corpóreo de ‘El Sol’ es ya una declaración de intenciones. Nada de tempos rápidos, sino siempre el estilo y la clase de quien paladea sin miedo el aguardiente más alto o el coñac más añejo. La bala centra su mirilla en el selecto y comedido “puto sol”, que suena a golpe maestro en su denotación. Por el camino, maestría como esa base rítmica inusual para el solo de guitarra principal de una canción y la belleza de los coros en varias sucesiones de estribillos, como también endulzan las teclas de la coda.

Esa pulsión mantenida desde el piano también tiene continuidad en ‘Abrazado A Un Misil’, que tintineará con contención. El estribillo es lo más cercano a la comercialidad que vas a encontrar en el grupo, quizá con un guiño casi nirvanero, aunque lo mejor será el desarrollo instrumental posterior. ‘Bombo Sicario’ solo nos dará un respiro con una larga intro situacional, que se torna épica en las primeras estrofas de un Mai que emerge como ese reverendo salvador que esconde el arma bajo la chaqueta, ávido de sembrar justicia. El estribillo es pura redención con, una vez más, unos coros que atemperan el repaso rasposo del tono general. El break instrumental central es otra juguesca propia de músicos notables, antes del arreón final.

Como quien retuerce el trapo para apurar las gotas de un encontrado pozo en el desierto, ‘¡Agua Va!’ fluye en su dinámica de manera más ligera, haciendo honor a su nombre, como desentumiendo los ritmos de modo más llevadero, lo que le augura un brillante futuro en los venideros conciertos. Culminando la primera parte del álbum, ‘Deseo’ es una canción excelsa en las hechuras, pero también en la ejecución. La colaboración de Maialen permite dar un toque especial al break central, reforzado desde la batería y lustroso con unos arreglos de teclas que refuerzan su punto melódico. La sinfonía final de todo, guitarras multiplicadas incluidas, rematan un tema sobresaliente.

En el eje central, ‘Matando Al Suicida’ tira de familiar sonoridad sureña en lo que casi parece ser una continuación. Sin embargo, la segunda mitad se hace más salvaje y desbocada, como unos Foo Fighters tocando a rebato… El riff de ‘El Ombligo’, por su parte, nos recibe mucho más denso e intrincado, de tempo tan arrastrado que casi podría moverse en terrenos del doom si los arreglos fuesen otros. Perros viejos, como saben de su poder, la banda decide volver a ribetear el asunto con una coda más dinámica, pero increíblemente potente.

Así, llegamos a ‘Eterno Aprendiz’, la mejor canción del álbum para esta casa. La combinación de la ascendencia acústica inicial con la furia del estribillo, con sus coros tarareados ligeramente stonianos, son una auténtica delicia y, como desbarre, otro solo diferencial y, por si fuera poco, otra coda vacilona para recoger y canalizar la energía acumulada. El corte que da título al disco, ‘Camping Del Hastío’, se mueve en similares territorios libres, con una profunda influencia de hard rock más clásico, por momentos casi metálico.

Para llevarnos con la lengua fuera hacia la orilla, ‘Dele Al Play’ es el corte con más adrenalina de la lista, casi colindando por las lindes de Lemmy y Motörhead en algunos pasajes, con otros arreglos más propios de QOTSA. Por ahí van los silbidos de las balas. Como el que limpia el hallazgo en una prospección de oro, ‘Souvenir’ es otra joya para el cancionero de Ciclonautas. Un tema de un preciosismo y delicadeza tan excitante como con sus destellos ocultos de glam (tanto, que no es difícil imaginarla en otra voz cercana al universo del grupo). La guinda perfecta para otro disco sin fisura alguna, que viene a completar una triada tan epatante que hacen normalidad de la excepción.

Más de Ciclonautas en RockSesión:

Ciclonautas. Madchester Club. 14 de mayo

Entrevista a Alén Ayerdi en The Juergas Rock 2018

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Entrevista a Alén Ayerdi, batería de Ciclonautas

Ciclonautas – ¿Qué Tal?

Lista de canciones – tracklist:

  1. El Sol
  2. Abrazado A Un Misil
  3. Bombo Sicario
  4. ¡Agua Va!
  5. Deseo
  6. Matando Al Suicida
  7. El Ombligo
  8. Eterno Aprendiz
  9. Camping Del Hastío
  10. Dele Al Play
  11. Souvenir

Publicado el mayo 25, 2021 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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