Entrevista a El Drogas: “los compartimentos estancos dicen mucho de la capacidad intelectual de quien los maneja”

 

Son las once menos cuarto de la mañana del sábado, 25 de enero, y habíamos quedado con Enrique Villarreal, ‘El Drogas’, a las once en punto en el siempre acogedor e imponente Teatro Cervantes. Había liquidado la crónica de León Benavente de la noche anterior en apenas media hora por no llegar tarde. Juan, mi fotógrafo, y yo nos tomamos un café en un bar que está en ese punto en el que no se sabe si está abriendo o cerrando o si es que han entrado a robar la noche anterior. Deducimos que está abierto finalmente y mientras nos tomamos un café en la lluviosa mañana vemos a El Drogas y a su socia Mamen en la terraza de enfrente. Pañuelo verde, con su guitarra en la funda, con la mayor de las naturalidades. Antes de la hora, recibo la llamada de Mamen para decirme que ya estaban en la puerta. Vamos a la cita y, tras un par de llamadas, alguna errónea incluida (nervios mandan) consigo dar con la persona que llama al encargado de abrirnos las puertas. Nos ubicamos en el camerino y nos quedamos Enrique, Juan y yo. “¿Para cuánto tenéis?”, me pregunta Mamen. “Pues supongo que una media hora”, respondo. Mamen me mira con cara de extrañada y Enrique ya me avisa, “media hora… ya veremos”. Yo, que valoro mucho el tiempo de las personas y todavía soy de sentir las mariposas en estómago ante conversaciones que soportan mucha responsabilidad, enciendo dos grabadoras (siempre temí que una me falle) y comienza una conversación que dio para mucho, que fue un placer y un maravilloso aprendizaje que me llevo para siempre. Y quiero pensar que cerró algunas heridas. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).

Buenos días, Enrique. Se cumplen dos meses de gira, ya con aproximadamente una decena de conciertos, ¿qué tal la sensaciones de estas nuevas presentaciones y esta nueva etapa?

Buenas sensaciones. Me había propuesto un reto nuevo que era meter dentro del repertorio canciones en acústico, que bajan absolutamente el ritmo de lo esperable en una banda que más o menos en salas tiene que estar metiendo ruido constantemente para joder a la gente que quiera hablar entre sí. Con este tipo de historias el volumen de la gente siempre suele sobrepasar al propio volumen de la banda y era un reto para mí saber qué sensación iba a tener yo mismo en el escenario. Y estoy contento de las sensaciones que recibo. Veo que a la gente le entra, me gusta hacer bailar al repertorio. Por eso me gustan los conciertos o festivales que estás solo, porque la gente recibe esos impactos de la manera que tú quieres. Subes, bajas. No es como un festival que es sota, caballo y rey. Que yo sé que si cogiera un repertorio del año 95 no me tendría que comer mucho el tarro, pero no es lo que más me gusta, por lo que yo entiendo que debe ser una propuesta personal.

Es también una forma de creación.

Lo que son las actuaciones, la elección del repertorio… tiene mucho de la filosofía que tenga uno respecto de su propia propuesta. Creo que la personalidad, no solamente está en saber mezclar lo que escuchas para tus composiciones musicales, lo que lees para tus composiciones letrísticas. Esas composiciones  hacen de motor de un potente cohete en una puesta en escena estética, tanto por fuera como por dentro, que es lo que das a la gente. No vas a inventar nada en ninguno de los dos campos que te comento, pero ahí está el punto de la personalidad de cada artista o de cada persona que expone sus cosas.

 

Imagino que después de tantos en la carretera ya has vivido mucho las sensaciones de adrenalina, del ir siempre a tope. Imagino que será buscar nuevas cosas a la hora de ponerte delante de la gente.

Este reto viene para mí desde el año 95 o 96, cuando con Barricada grabamos una maqueta de medio docena u ocho canciones en acústico, cuando se puso de moda lo de los unplugged y venga, parecía que tenía que hacerlo todo el mundo. No estábamos muy convencidos, pero nos pusimos y a mí me gusta el proceso. Desde que piensas una historia hasta que sale para la gente. Eso es lo que me gusta. Es el camino que vas recorriendo y te surgen cosas imprevisibles. Es donde aprendes a trabajar de una manera y de otra, a ver tus propias limitaciones, ver cómo salvarlas. Eso entra en ese camino.

Hicimos la maqueta y nos fuimos a Barcelona que sería la sala Razzmatazz o Zeleste, y en medio del bolo, que íbamos todo punkarra, metimos media docena de las acústicas. La gente en la primera ya estaba silbando. Nosotros en la tercera ya estábamos metidos para atrás. Es de las pocas veces que yo, no digo ya Barricada, porque ya voy a hablar solo de mí, de las pocas veces de haberme echado tan claramente para atrás, que te puede el ambiente a lo que tú estás dando. Para mí ese reto se me quedó ahí la espina y por eso el primer bolo de esta gira fue en Barcelona. Nunca había empezado en Barcelona y me apetecía por eso. La ciudad y por el rollo del 95 o 96. La respuesta del público fue acojonante. Y en el primer bolo. Me gusta…

…Buscar motivación…

Sí, sí. Pero no es tanto el decir buscar nuevas formas, a ver qué tal. Sino que todo cuenta. Con Barricada, a partir de La Araña, Insolencia… Hay por ahí una serie de morralla, que son discos en directo, recopilaciones, de la película ‘Suerte’. Una serie de pajas mentales.

Desde finales de los noventa a principios de 2000…

Sí, hay una serie de trabajos. La Araña e Insolencia son los dos únicos de estudio hechos en esa década, sacando el Por Instinto y Balas Blancas. Pero bueno, estos dos impactaron en la gente, pero impactaron para mal. Pero no me importa. Yo lo que busco es sorprender con los trabajos, y la sorpresa está para bien y para mal, no importa. Tu postura es la que te da. A partir de ahí comienza a venir una serie de discos que la gente te decía qué bien suena y tal y nadie te decía el título de una puta canción, ni un estribillo. Entonces… yo que era terminar un disco y empezar ya con el siguiente me dejaba chafado.

Empezamos a no meter todas las canciones de los discos en la gira, que para mí eso era… ¿Cómo no hacer eso? Comienza ahí una deriva que a mí personalmente no me gustaba. Aquello de este disco suena mejor que el anterior, parecía una competición del nuevo trabajo con el anterior, cuando mi ciclo en Barricada ha sido siempre terminar un disco y comenzar el siguiente. Cosa que no todo el mundo puede decir de la gente que ha pasado. Todo eso acaba conformando una historia que dices o te dejas llevar y comienzas a repetir el mismo disco, que es una fórmula fácil de llevar, porque muchos grupos de este país la están utilizando y funciona, repetir el mismo disco 20 años. Y son los mismos discos por miedo a que el fan o lo que se entiende por fan te deje. Realmente hay poca chispa que buscar. A mí eso no me pone. Para eso prefiero buscarme otro oficio, no digo que vaya a ir a la construcción, pero prefiero coger la guitarra e irme a tocar a la calle y dedicarme a eso. Que el oficio fuera estar en la puta calle. Hasta que llega La Tierra Está Sorda. Decido el hacer un monográfico.

Sí, que hubo mucho estudio previo…

Sí. Y con ese disco se impacta en la gente para bien. Que podía haber sido otra puta mierda.

Bah, es que está muy bien hecho.

Pero podría haber sido, porque el tema en sí… Pues igual que La Araña o Insolenzia no funcionó, ese sí. No digo tampoco que no tenga que ver aquellos discos anteriores donde nadie se quedaba con un título, que también tienen su cosa. Me parecen necesarios, pero no están hechos de la manera… Teníamos que haber buscado otro tipo de fórmulas… Bueno, que si te aburro con el tema tú dímelo.

No, no, si estoy encantado escuchándote. Si de hecho, ahora que has citado a La Tierra Está Sorda, me fastidia no haberlo traído para echarle una firma.

Cagoen, que hago los discos para escuchar, no para enguarrarlos, es una guarrería… poner ahí. (Risas) En fin, ese es otro tema.  Pero por lo que sea, ese disco impacta para bien, llama la atención y ya te digo, podía haber sido para mal. La gira de ese año fue la hostia, vendemos discos de nuevo. Nos dan el Disco de Oro, que entonces era llegar a 25.000.

¿No eran 40.000 todavía?

No, sí, sí, 25.000. Lo recuerdo ya por los tiempos. Fíjate que de La Araña se dijo tal y cual y vendimos 75.000, lo que pasa es que fue la mitad del anterior. Yo es que con las cifras me he bañado en todo tipo de piscinas, de grandes a pequeñas. Y he pasado de vender la hostia de discos a vender 8.000 con La Venganza de la Abuela. Pero no era solo eso… Las cifras de la gente, había más gente viendo la prueba de sonido que luego en el bolo. No le gustó ni a mi familia. Quiero decir que a mí sí me ponen los retos, ese tipo de historias.

De ahí ya viene esta época de ahora, que para mí ha sido otro reto más presente, porque es empezar mucho más debajo de cero. No en cuanto a la historia profesional, porque para mí componer canciones sigue siendo relativamente fácil, porque vivo de eso y siempre he vivido de eso, sino de pelear con esa especia de monstruo que había creado que hacía parecer que un grupo se llevaba entre cuatro personas. Cómo he tenido que quitarme mierda de encima de manera hasta casi obsesiva, que a la vez me ha servido para disfrutar de los tiempos presentes de manera más especial.

 

Comentabas lo tocar acústicas… Que tú haces una versión acústica de un tema conocido y puede entrar más fácil, pero es que ahora lo haces con temas nuevos, y en una noche como hoy haces 25 canciones nuevas, que ya de por sí, en unos tiempos donde la gente tiene el oído acomodado es casi un acto kamikaze. Creo que la gente también ha aprendido que contigo, que quien viene a verte, se encuentra eso, y eso te hace más fuerte para hacer lo que te dé la gana.

Sí, hago lo que me da la gana. Pero entendiéndolo con un planteamiento muy cerebral para que luego parezca de todos. Siento, y no es de ahora, un débito a la gente, al público porque vivo en un país en el que vivir de lo que a uno le gusta es muy complicado. Para mí es un lujo. Preparar repertorios, discos y pensar en historias que me tengan la cabeza meneada es importante de cara a la gente. No busco historias masivas, que una cosa es que las busques y otra que las encuentres. No voy a decir que ahora sea capaz de llenar el BEC, como en estos dos días que hemos estado siendo teloneros de La Polla Records. No busco este tipo de escenarios como sí esto, el que esas 600 personas que pueden venir aquí reciban eso que se ha preparado con mucho cariño y mucho trabajo. Que la gente no sepa lo que viene encima, que reciba el impacto y a veces es para bien y otras para mal, como no puede ser de otra manera.

Y es eso, parece que habiendo hecho lo de La Polla Records, todo el mundo diciéndote que la hostia… De 22 canciones, 12 eran de Barricada. ‘En Blanco y Negro’, ‘No Hay Tregua’, ‘Oveja Negra’… que caen también hoy, pero ya dentro de un repertorio mucho mayor. Lo que pasa es que nadie tiene en este país la mirada del telonero que tengo yo. Ser telonero es casi una forma de vida.

Quizá es que todo se corrompe. La función primaria de un telonero es situar al público para un espectáculo principal que va a ver. La cosa ha derivado en que es el grupo que te saltas porque prefieres tomar dos copas más, o alguien que no pagas a la ciudad donde vas a tocar para que te metan 50 personas más… Es un acto romántico mantener la dignidad de un telonero tal y como lo has contado.

Para mí es mentalmente la posición que te hace más fuerte a ti como persona músico que se quiere dedicar a esto. Sentirse más músico. Por no hablar de salas o clubs pequeños. Grupos como Pearl Jam, historias de toda la puta vida. A los New York Dolls no me los imagino en un gran espacio, claro, tampoco a La Polla Records se les podía imaginar. Pero los tiempos están como están, Berri Txarrak… Y me alegro por ellos. Pero es eso, el concepto de grupo.

Era una pregunta que tenía para más adelante, pero ahora que hablamos de grandes recintos y que Berri se ha ido. Hablando de despedidas, me viene a la mente también el caso de Extremoduro. No ya por las cifras, más de 200.000 entradas, ni por la pasta, pero cuando ves que se marca una gira de despedida así, ¿hay una espina de que la de Barricada no tuviera una a la altura de lo que merecía?

Ya hicieron tres días.

Bueno, claro, hicieron, me refiero a algo más aseado, con todos juntos.

A mí para entonces ya me habían echado. Yo de esto tendría que hablar más a largo y tendido contigo. Porque yo seguí todo el proceso en RockSesión de la historia. En fin… Yo era un gran lector de la página, y me gusta mogollón cómo escribes, hasta que me tocó esta historia, que no me gustó el tratamiento. Pensé si todo lo que he leído y me ha gustado tenga el prisma de veracidad que con lo que pasó en Barricada.

Es cierto que fui consciente que puse una falla ahí, desde hace tiempo.

No, pero sin más. Si ni siquiera quiero que cambies de criterio. Cada cual tiene su criterio respecto de la información que tiene. Claro, en tu caso el criterio de lo de Barricada adolecía de la visión de quien ha dado forma a Barricada. Te lo puedo desmenuzar desde el momento en el que yo en Berga haciendo la mili se me ocurre el nombre de Barricada y cómo antes del asesinato de John Lennon, el 8 de diciembre del 80, el día de la patrona de infantería. Pocos meses antes, ya había sacado yo el nombre de Barricada. Te quiero decir, desde ahí hasta que me echan. Que no es que me vaya o tal y cual. O el Kutxi (Romero), que habla de que hay tres verdades, y yo lo quiero mucho al Kutxi. Y yo sé que tú haces las entrevistas y hablas de discos porque te supone un placer de la hostia, pero me resultó extraño conocer algo y saber que lo que estabas contando no era así. Si tú quieres saber de Leño, que he tenido la suerte de conocer a los tres y con los tres me he llevado del copón…, pero si escribes sin la versión de Rosendo, pues es complicado, porque siempre hay mucho más con todo. Sin más.

Como buen lector te he seguido y es que además hay muy pocas revistas así. Porque hay mucha gente que pone mucho corazón pero no todo el mundo escribe igual ni escribe así. Esto es como cuando me mandan una letra para colaborar, si te he dicho que sí, que colaboro, no me preguntes por si me gusta la letra. Déjalo ahí porque tengo mi criterio, entonces rimar calidad con Navidad… Eso quiero decirte.

Yo asumo el error y agradezco que me lo digas, aunque siempre dejé el tema en una nebulosa, porque está claro que siempre puede haber muchas visiones. Nunca lo di como una verdad absoluta, porque yo fui consciente pronto. Pero al final lo tomé hace tiempo como un error, de los que siempre se aprende.

Lo que pasa es que es que se echó tanta mierda, no ya encima de Barricada, sino encima de mí. Y siempre miro qué personas son. Y en esto somos cuatro. Tal, tal, tal y tal. A mí ese tal y tal me daba igual, pero si a la persona que llevo tiempo leyendo, el trato que tiene sobre cierto tema no concuerda… O sea, tú has estado mucho más cruzado aquí (se lleva la mano al costado) que tal, tal y tal que dijeron cada cosa que a lo único a lo que puedo aspirar ya es a darles una torta con la mano abierta, ¿entiendes? A mí esos no me importan, pero un medio que he seguido siempre…

Pero más allá de eso, luego la trayectoria con los discos con El Drogas, siempre ha sido analizado todo sin ningún tipo de historia y apoyando, quiero decir que no había nada extraño…

Si sí, los discos sí. Algún día hablaremos mucho más que hoy, más largo y tendido y te contaré. Ahora estoy ya con otra historia. Son hechos del pasado y no hay tantas verdades como gente hay en el grupo. Ibi nunca te va a decir nada. Una persona que no se ha dado cuenta nunca de en qué grupo ha estado… Su visión es como si le pregunto a mi vecino. Así, de claro. Y los demás, pues bueno, yo ya estoy en esta historia.

 

Bien, pues si te parece… Seguimos…

¡Seguimos! (Risas). Ya has visto que lo de la media hora…

¿Publicar un disco quíntuple en estos días es un ejercicio de resistencia, de valentía, de temeridad?

Y de gilipollez, además de todo eso. La temeridad viene a ser el miedo que puede tener el valiente al enfrentarse a algo, entonces puede ser un acto de gilipollez. Este rollo animal de no hacer las cosas en caliente. Si hubiese pensado eso un mes, no hubiese llegado a hacerlo. Por eso, en ese aspecto, me tiro de cabeza. Y a partir de ahí es cuando viene lo que antes te decía. Hago las cosas sin pensar, pero luego lo que voy a hacer es un rollo muy frío. De hecho, los cinco discos están de manera cronológica, los cuatro, porque el último es como un cajón desastre (escrito todo junto) donde han ido las canciones que salían cuando iba componiendo los otros. El Europa (Timbre Oxidado), lo mismo estaba hasta los cojones de tanta distorsión, me bloqueaba con el sonido y tal pues me iba al piano o con la acústica, tres acordes, unas frases ahí para salir del bloqueo e iba haciendo canciones que fueron al quinto. Los otros, son cronológicos y ordenados.

Saltamos en el tiempo, cuando El Drogas fue a su primer ensayo ¿lo hizo más por diversión, por imitación de aquel concierto de Leño que viste con Mamen o por necesidad expresiva?

Yo andaba con una cuadrilla, lo que llamaban bandas, allí en la Txantrea. Cuando llegaba el fin de semana, sábados y domingos, era beber pacharán. Que luego hablaban del botellón… Pues en aquellos años, con 16 años, era lo mismo. Te echabas cuatro o cinco pacharanes y venga. Y estabas asquerosamente borracho, no llegabas al punto de inconsciencia, pero te ibas a la discoteca a bailar y tal. Yo era muy tímido también para sacar a las chavalas, pues seguía en la barra. Y cuando salías de la discoteca, que salir era las diez y media u once de la noche, con una papa de la hostia, allí a vomitar, porque el pacharán es una bebida asquerosa porque es dulce, te da llorera… Esto era sábado y domingo, sábado y domingo… Entre medio te pegabas con otra banda de otro pueblo. A mí eso me aburría, estaba hasta los cojones, porque el fin de semana para mí no tenía otro tipo de salida. Estudiando conmigo en quinto de bachiller había una gente que se había empezado a juntar y habían hecho un grupo, tenía mucha amistad con uno de los guitarristas y me dijo que me pasase por allí. Ya había empezado yo a escribir alguna letra y este chico le puso unos acordes a una letra que había hecho y ahí ya, cuando oí que era algo que había escrito yo…

Llegó el click.

Ahí y cuando vi que los sábados por la tarde y los domingos por la mañana íbamos al ensayo. Buah, a mí eso me cambió la vida. Porque desde el primer momento me cogen también como letrista. Eso a mí… ¡joder, letrista de un grupo! Y se había hecho una mesa y tal para cuatro focos y era el que le daba al interruptor y tal. Me empiezo a meter en esto, flipante. Continúo viendo grupos y el que más se veía por ahí era Bloque, de Santander. Que toca en tal sala… nos metíamos en un coche ocho personas, sin cinturón ni hostias, cómo era aquello entonces. Entro en otro ambiente, que si las cervezas, echarse algún peta… pero sobre todo el rollo de la música y sobre todo este grupo que rompe un poco con la historia musical de cantautores que, oye, cojonudos y tal, Mikel Laboa, Benito Lertxundi… Era como, joder, hay otras cosas.

En el año 78, cuando empecé con mi socia, en Estella, en la plaza de toros, un festival con unos cuantos grupos. Recuerdo que estaba Bloque, Trilogía, que no sé si estaba el batería de Obús, Unión Pacific, estaba Coz, con los hermanos De Castro… Esto lo supe luego, entonces no me quedé… Pero de repente salió un puto grupo, un trío, y ahí me quedé flipado. Rosendo, su melena por detrás… Cómo se llaman, Leño. Soy el primero en Pamplona que tuvo su primer disco. Iba a Orbaizeta a una tienda de discos que estaba una tal Gloria y como ya estaba en ese mundillo, cuando salió el disco de Leño estuve dando el peñazo para que me lo trajeran. El primero.

Y de ahí viene todo lo demás, claro. A mí me llama mucho la atención como, aquí, que la gente es de tener todo muy encasillado y compartimentado, siempre ha habido en el rock como dos tendencias el rock elevado, o distinguido, y el rock pues más de trinchera, combativo… No se me ocurre otro artista que haya sido capaz de ser el nexo de unión entre ambas partes, de gustar a alguien que le gusta Rosendo y que le gusta Iván Ferreiro o Quique.

No es que no sea consciente, es que tampoco me importa, porque esto sí que no lo hago de cara al público, sino que es el bagaje de lo que yo he escuchado. Si yo he escuchado a los New York Dolls, que si los pones ahí delante ahora, que es la hostia, lo más que van a hacer es tirarles botellas, si he escuchado a MC5, estuve involucrado en el glam inglés… Yo que sé Slade, Suzi Quattro, Gary Glitter, Sweet, T.Rex con el Marc Bolan, Geordie, donde estaba el que fue cantante después de AC/DC… O sea, yo que sé. Y no es lo mismo el que hace uno que el que hace otro. O cuando aparece el primer disco de la Patti Smith, que era como el símbolo del lesbianismo, de la yonqui… y no tenía nada de toda la biografía que le echaron encima. Para mí de las mejores escritoras que ha habido…  y que sigue habiendo. Yo que sé. El Desire de Bob Dylan, lo compre en el almacén de una gasolinera, que no sé en qué año salió, que iba con mis viejos de vacaciones a Cambrils, donde iban todos los navarros, ahí en cuatro latas, echando agua al radiador antes de que se queme, en uno de esos primeros almacenes-gasolinera. Hostia, el Desire… Joder, para mí uno de los discos… muy precisos. El sonido… Y de repente veo a Quique González, que para mí muchas de sus composiciones tienen mucho… lo relaciono con esa historia. Te digo porque te podría decir cantidad de música. Ya no te digo Leño y tal, la discografía y los directos. O el Never Mind the Bollocks y el Ace of Spades de Mötorhead, son para mí dos de los discos que me marcan sobre cómo afrontar esa historia de Barricada. Que recuerdo que le digo a Boni en su día, “hostia los Mötorhead” y me dice “sí, sí”… y a los años, hace cuatro días, como quien dice, me dice que él no había escuchado a Mötorhead, que lo hizo años después. (Risas).

Pero quizá no lo decía tanto por ti a la hora de componer, porque esas influencias han sido reconocibles, sino por la opinión de la gente, como valor abstracto. Porque es significativo, porque no es fácil. Yo que escribo en una página que lleva la palabra Rock y lo mismo hablo de Rosalía que de Javier Krahe, ayer mismo, pues le doy un valor desde fuera bastante significativo porque no es nada habitual.

Lo acabas de decir. Tú a la hora de escribir estás escribiendo de una serie de grupos que no tienen compartimento. Los compartimentos estancos los tenemos cada uno, cada cual sea libre de hacerse los suyos, como en el ordenador con las carpetas. Entonces esto para mí es que… (se lo piensa), es que es la hostia. Mi viejo viene de la inclusa, por lo que yo tengo dos apellidos de él, más dos de mi madre, me quedé con cuatro y me ha gustado siempre esa sensación que he tenido de apátrida, de no fronteras, ¿no? De no compartimientos estancos. Y ya con la música ni te cuento. Me parece un retraso para quien lo hace.

No me planteo si yo toco el piano veinte veces peor que James Rhodes, voy a verlo a donde sea y lo voy a flipar, pero a mí no me quita las ganas de aporrear el piano al estilo Lucky Luke. O sea, con la guitarra igual. He tenido la suerte de tocar con guitarristas que eran… En ese respecto no tengo nada que quejarme. He tenido la suerte de aprender de mucha gente. Eso no me va a quitar las ganas de ir de aquí para allá con la acústica o meter la eléctrica cuando quiera… O sea, los compartimentos estancos dicen mucho de la capacidad intelectual de quien los maneja. Solo hay que mirar el país para ver eso. Antes te dije, hay gente que pone corazón para escribir y tal, pero antes de eso también hay que leer y a escribir… como para componer. Yo no he inventado nada. Yo oigo a Rosalía porque mi hija cuando tenía 21 o 22 años me la puso. Y hostia, tal, qué es esto. Joder. Y así descubrí a Berri Txarrak y a otra gente, Iseo, no sé si los conoces…

…and Dodosound, que vienen de Navarra también.

Sí, eso. Vienen de un pueblo, Barañain, donde esto ya lleva años, este sonido. Y de repente un vídeo 2 millones de visualizaciones. Y en Pamplona ni se conocían. Con eso flipo. Mi hija me ha abierto las puertas, seguramente más que yo a ella porque yo le hago más caso que ella a mí, pero así tiene que ser. Quien escribe, quien hace cine, quien monta una compañía de teatro… llevamos 20 años haciendo lo mismo, pues, hostia, habrá algo más. Con esto es lo mismo. No sé. Creo que es una putada para la persona que tiene sus propios compartimentos porque todo esto hace que se traslade de cara al exterior, dice mucho del país, dice poco del país.

Además de ese bagaje musical es público y notorio tu lado comprometido, tu defensa de todo tipo de causas, la Memoria Histórica, Motxila 21… Y cuando uno se mete en cosas así conoce a personas buenas, en la acepción más pura del término.

Sí, así es.

Cuando uno se mueve en esos círculos y luego ve que hay tanta maldad en la sociedad, ¿cómo se mantiene la fe en el ser humano desde ese punto de vista? Como pueden caber los dos extremos.

A fin de cuentas el ser humano es una generalidad. Y generalizar solo indica la ignorancia de la persona que generaliza con respecto a un tema en concreto. No todo el mundo tiene que ser igual. Yo defiendo la okupación pero sería incapaz de vivir en comuna. Estoy contra el racismo pero soy blanco. Estoy a favor de la lucha feminista de manera radical, entendiendo radical como raíz, y soy hombre. Tendría que empezar en casa por limpiar la taza del váter, por ejemplo. O cuando hay mucha gente que te da golpecitos en la espalda y lo que hacían era pasar el boleto de la Once para ver si daba suerte. Una vez que se te han subido a la chepa es difícil bajarlos. Gente que has abierto tu cuarto de estar y no se te quieren ir de casa y tienes que emplear el atizador del carbón para sacarlos.

Pues eso… El ser humano no me importa tanto. Como persona no puedo decir si tengo algún amigo, pero tampoco me importa. Me gusta la soledad, cualquier día me puedes ver en Pamplona paseando solo que estando con gente. Me gusta ir solo, a mis cosas, veo gente por la calle y les hago su biografía por el punto que me haya dado o el punto que lleve yo. Me monto mi propio entorno, no me importa. Lo realmente importante es en este caso es la historia personal con mi madre, que tiene Alzheimer. No olvidarme de quién ha sido y de quién es. Porque alguien cuando te dice esa ya no es tu madre. Sí, sí, es mi madre con Alzheimer, hostia. La relación la tengo que aprender yo ahora con era y no olvidar lo que ha sido, es y desde luego será el día que muera, porque eso lo llevo dentro.

Eso en el caso de mi madre. De los nietos ni te cuento. Cada día que no los veo es como un día perdido. Lo demás me importa una mierda. Voy antes a ver a los nietos que a un festival. Hasta ese punto ha cambiado mi vida. Me gusta el follón a la hora de comer en casa, que siempre lo he vivido en familias numerosas. Ahora cuando nos juntamos en fechas, cumpleaños o elegidas al azar, la mesa, los niños, alrededor, los sobrinos, las novias y los novios, sus amigos… Yo que sé, me da igual, no se pregunta a nadie y la mesa se pone y hay platos para todo el mundo. Eso es para mí es mi relación con el ser humano, con la Humanidad. ¿Lo demás? He tenido la puta suerte de dedicarme algo que en el entorno profesional he conocido a muchísima gente, la gran mayoría muy buena gente.

Los kilómetros de Logroño a Murcia son los mismos para mí que para Bunbury, que para Ferreiro, que Quique González, que Coque Malla, que Yosi, Rosendo… Entonces nos diferenciamos relativamente poco en ciertas historias. Claro, a la hora de hablar de conflicto vasco yo puede que sea más visceral en ciertas posiciones que lo he vivido allá que otra gente que no ha estado. No digo que entienda menos, sino que lo ven a su manera, debido a cómo se ha presentado todo eso, como está ocurriendo ahora en Cataluña. Pero no quiere decir que por eso sea yo mejor persona que otros. Realmente lo que puedo decir es que conozco a muchas buenas personas. Lo que he hecho en mi vida en cada gira es dar la vuelta al mismo país, unas veces para un lado y otras para otro, y siempre me he encontrado con gente buena. Esa España mía (canta la canción de Cecilia)… Pero si me cantas “qué viva España”… Esa diferencia que hay entre las dos canciones es para mí la diferencia de país. A mí dame a Cecilia y sin querer entrar en descalificar a Escobar, esa canción es una puta mierda. Sobre todo lo que ha representado. Me gustaría poder estar con él para decirle, sin más. Y también a Cecilia. Hay mucho que aprender, “¡vete de España!”, pues vete tú hostias, y te llevas al rey, de paso.

Rozando este tema, en agosto pasado tuve la oportunidad de entrevistar a Kutxi en camerinos, antes del concierto, y le pregunté si veríamos alguna vez a Franco fuera del Valle, algo que finalmente pasó a los tres meses. ¿Qué pregunta querrías que te hiciera ahora y que se hiciera realidad dentro de tres meses?

Buah, me gustaría, pero es una ilusión, la solución al tema de las cunetas. Porque es la puerta abierta para solucionar otros temas como robo de propiedades, robo de criaturas, violaciones… Eso que se empleó de manera sistemática como método represivo para a las mujeres, unas veces republicanas convencidas y otras esposas de republicanos, o de personas que se asesinó, que no fusilar, porque eso de fusilar es una entelequia. Todo lo relacionado con eso porque sobre todo forma parte de nuestra historia, las microhistorias de la gente. Para escribir la Historia con mayúscula del país, creo que es importante reconocer todo eso. Y no veo que vaya a pasar.

 

Ya dos rápidas y al pie, como quien dice, ¿qué canción que no es tuya te hubiese gustado componer?

Muchas. Elige diez discos, hoy estos, mañana ya te diré. Como canciones… ‘Good Save The Queen’ de los Pistols, ‘Come On Feel The Noise’ de Slade, o ‘I’m the leader of the gang’ de Gary Glitter. De Leño cualquiera del segundo disco o del cuarto, cualquiera de esas canciones. Y no voy más allá. ‘El Perro Verde’ de Marea me parece una canción… y tuve la suerte de participar. Hay tantas… es lo bueno. Es lo que hablábamos de los compartimentos. Y creo que yo soy más fanático de las canciones que de los propios grupos.

¿Ha perdido valor la canción en nuestros días?

No lo sé. No sé. Antes cuando empiezo con esto se sacaban singles. El LP era una compilación de singles. Eran hits que habían llegado a número uno. Luego claro, te llegaba Emerson, Lake and Palmer y te sacaba un disco que era intratable. Pink Floyd, una canción de catorce minutos… Luego ya con el paso del tiempo soy más defensor de ese concepto y trabajo, así defino lo que estoy haciendo, un concepto alrededor de ideas. Es lo que me gusta, desarrollar las ideas. El formato ayuda mucho, por eso hago discos de ocho canciones, que está de puta madre por si lo quieres sacar en vinilo, que son cuatro y cuatro por cara, y a la vez cuatro canciones es un EP. Me gusta uno EP de estos que regalábamos con las entradas. En uno de ellos traté la historia de un asesino en serie. Esa historia en uno de ocho canciones se me hubiese hecho excesiva. Quiero decir, el planteamiento del propio soporte hace que yo pueda…

Manejar la creación…

Sí, eso es. Yo es que técnicamente estoy como muy desconectado de lo que se hace ahora. Nunca he oído Spotify, tendré que hacerme. Gente que saca una canción… La gente se tiene que buscar sus fórmulas para empezar a salirse de lo que se entiende por lógico. Que simplemente es la industria manejando algo que no se puede manejar. Antes comentábamos lo de las fronteras. Una lluvia no entiende de fronteras y tiene que haber una que arrase con la SGAE y su rueda, con la propia industria discográfica, que mira que yo estoy en la Warner, pero ya no es lógico algunas cosas.

Al menos, que arrase lo más viciado.

Yo no necesito de premios, pero me parece sintomático, tú ves el cine. Se pueden poner a parir unos a otros, pero ves que hay algo, una columna que vertebra todo esto. No es tanto igual los Goya (que son hoy), el premio en sí, como esa vertebración que supone para el mundo del cine. La música es muy complicada. El otro día leí a Coque Malla, que el tío me gusta mogollón como escribe. Me parece un intelectual de izquierdas, entendido como algo progresista por tirar para adelante, sin mirar atrás. Digo, hostia, tiene toda la puta razón. Yo si veo a Luis ‘Cobros’ en unos premios de música me da repelús. Tiene que haber una tormenta que reviente todo esto y se necesita que se potencie a gente que está preparándose en la bajera, que tenga salida y pueda ir a sitios donde no te cueste un huevo el alquiler del local. No puedes estar perdiendo pasta de manera continuada. Por eso me doy con un canto en los dientes con las cosas que voy haciendo. De todas formas tiene culpa el propio público. Llevo diciendo años que si vienen a tocar debajo de tu casa y ni vas a verlo… Por otro lado los grupos que se creen que va a llegar alguien a descubrirlos porque son buenísimos… Estoy de genios en este país hasta los cojones.  Estoy harto de que me digan, ¿qué te ha parecido el guitarra? Ah pues el guitarra bien, pero no sé, que toque en su cumpleaños la guitarra para su familia pero el grupo es una puta mierda porque precisamente el guitarra ha sido el que ha estado tocando todo el rato. Córtale los dedos. Un grupo es otra cosa.

El otro día te leí que no piensas demasiado en la retirada o en cómo será. Te voy a hacer la pregunta aunque sé que me vas a decir que ni te preocupa o que ni lo has pensado. ¿Cómo te gustaría que te recordaran en la música o los seguidores el día que decidas dejarlo?

No me importa (risas). Solo quiero vivir esto. Es un puto sueño hasta cuando el sueño se convierte en pesadilla. Es una maravilla y en eso soy muy egoísta. No me importa cómo la gente me recuerde, ni siquiera me importa si me recuerdan o no. Este mundo es tan efímero, este mundillo musical, que hoy estás aquí, mañana estás absolutamente en el subsuelo. Tienes que estar preparado para que cuando estés en el subsuelo no creer que es por tu culpa, simplemente es el ritmo de todo esto lo que te pone aquí, ni cuando estás arriba te creas que es porque eres el mejor. Simplemente da gracias a esa pizca de suerte que has tenido y por eso mi papel es el del débito a la gente para que en mis trabajos haya un nivel de cariño que se note, un nivel de calidad que yo pueda alcanzar. Y luego claro, la banda que me acompaña, que no he dicho ni una palabra de ellos en toda la entrevista, pero para mí El Drogas ya lo veo como grupo y a mí ya me llaman Enrique. El Drogas es la banda desde hace diez años y son muchas horas de todo y para mí es incomprensible no hacerlos partícipes. Que yo compongo pero luego pasa por el local de ensayo y ahí hay un aporte de ideas y discusión que es importante para que luego el resultado sea el que es. Y de hecho en los directos es muy visible todo eso.

Pues, Enrique, por mi parte ha sido un placer hablar de todo, lo de ahora y  que estaba pendiente.

A gusto. A gusto, de verdad.

 

Fuera de grabación, seguimos hablando. Le pregunto por el viaje, sobre sus costumbres alimenticias los días de bolo, sobre si conoce los Refugios de la Guerra Civil, que construyó Guillermo Langle y que se pueden visitar sacando entrada con algo de antelación. Le cuento que es complicado, pero me comprometo con él a que a la próxima, si quiere, yo me encargo de sacar las entradas. Me despido con la sensación de haber estado con un grande, aunque a él le importe poco el tamaño. Después, por la noche, se convirtió en gigante sobre el escenario.

 

 

Publicado el enero 29, 2020 en Actualidad y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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