El Drogas. El Documental

Conscientes de que la situación no permitía mucho más recorrido en cines, hace unas semanas EiTB emitía El Drogas. El Documental, el estreno cinematrográfico de Natxo Leuza, centrado en la figura de uno de los símbolos del rock español como es Enrique, por más que su modestia real, no impostada, le impida reconocerlo. Viviendo lejos de ‘la zona Norte’, se me ofrecía al fin la posibilidad (ya está en otras plataformas, como Movistar) de ver una película que, en apenas 80 minutos, recorre la vida de El Drogas a una velocidad de vértigo. Esto es, claro, que se hace corta. Candidata a 8 premios Goya, nominado en los premios Forqué, habiendo participado en la Sección Zinemira del Festival Internacional de Cine de San Sebastián… Ante todo, más allá de esos méritos, me quedo con esa nueva semilla de calidad para que el Rock (con mayúscula) y sus protagonistas también sean objeto de propuestas narrativas sencillas pero bien trabajadas como es el caso. Es un ejercicio de puesta en valor que, personificado en este caso en el magnético Enrique, debe ir calando como algo habitual, más que infrecuente, que supere al típico montaje rápido que viene como extra en el DVD de cualquier directo. ¿Cuántos documentales ‘serios’ hay sobre nuestra escena? Es precisamente, una vez más, el Norte quien va avezado. Si repasamos, así a bote pronto, la cinta sobre Eskorbuto (Generación Anti Todo, que tengo pendiente), el 160 Metros sobre la escena a los dos lados de la ría bilbaína o, moviéndonos un poco, el Mi Vida Entre Las Hormigas del asturiano Jorge Martínez de Ilegales. Así las cosas, el visionado del documental ofrecerá muy pocas sorpresas para quien haya seguido a El Drogas a lo largo de su carrera. No hay trampa ni cartón. No hay personaje. Hay una persona con unos valores claros y una actitud encomiable ante la vida.

Como punto de partida hay que tener en cuenta que hacer una película de estas características, en la que el protagonista colabora de manera total en declaraciones, contactos para el resto de personas que se suman a la narración, archivo gráfico, temas de derechos musicales y demás, elimina cualquier atisbo de contrariedad en el enfoque. Tal y como ocurre, por ejemplo, cuando aparece la típica ‘biografía autorizada’. “Claro, es que si no, no la autorizo”, como me bromeó hace unos años otro referente. Tampoco digo que sea necesario o que se eche de menos. Sencillamente, es un dato que se percibe al verla.

Yéndonos a lo emocional, como apuntaba al principio, el documental no tiene sorpresas para quien haya ido profundizando o conocido cada paso de su carrera artística y, con ella, leído sus entrevistas promocionales y demás. Pero el valor de la imagen y de la primera persona es poderoso. Vemos a El Drogas con ese sentido de la lealtad muy fuerte, al hombre familiar y también comprometido, especialmente con la memoria histórica y con el feminismo.

El desarrollo es completamente cronológico, puesto que arranca con sus recuerdos sobre sus problemas de visión en uno de sus ojos (“necesito andar torcido para ver la vida equilibrada”), sus primeras inquietudes musicales, su marcha a la mili donde idea el nombre de su futura banda, el progresivo crecimiento de Barricada al calor de años convulsos en el barrio y su ‘salto a Madrid’ sin tener que mudarse, la muerte de Mikel Astrain como sacudida, el final de Barricada tras su obra más trabajada, La Tierra Está Sorda, su posterior expulsión del grupo, el desarrollo del gusto por la estética (de donde extraigo esa referencia emocionante al glam de Josetxo de Tensión y Los Bichos) y la consabida unión especial con su banda, con Brigi, Flaco y Txus, dispuesta a seguirle en todas sus propuestas.

Son muchos años de biografía y la hora y cuarto pasa fugaz. Claro que a uno le interesaría, al gusto, que el minutado dedicará más a determinados aspectos (cada cual el que le interese en mayor medida), pero el dibujo es completo.

De todo el camino, es evidente que con el reciente fallecimiento de Boni adquieren otra dimensión todas las referencias que hay sobre él y la relación con El Drogas, con algunas imágenes de archivo emocionantes. Espero y deseo que pudiera ver la película porque, como dice Enrique, después de su encuentro y conversación en el camerino del concierto de despedida de Rosendo en Pamplona, “me hacía falta” y esa maravillosa predisposición a ayudarlo en lo que fuese “porque juntos éramos invencibles”.

Entre los testimonios que van regando la cinta encontramos a su primer productor, Marino Goñi, Rosendo Mercado (reconozco que siento un poco de desazón al saber que desconocía que Enrique y Boni llevasen ocho años sin hablarse), Fito Cabrales (qué gusto da verle como parte de un circuito más agreste, porque es cuando habla cuando reconocemos a nuestro Fito de siempre), Christina Rosenvinge (inesperada, pero brillante perla la que deja sobre que pensaban que estos del Norte “iban a pegarnos o algo”), Carlos Tarque (certera referencia a lo fácil que es ser rockero cuando se es joven, pero meritorio a los 60), Kutxi Romero (sonrisa de fan y voz temblorosa de emoción al hablar de El Drogas a quien salvó por la vía literaria), Gorka Urbizu (conexión con la canción de ‘Maravillas’ –Lamberto- de Berri Txarrak) o Javier Gallego. Y, siempre, Mamen Irujo, con sus hijos, Gari y Araia, compañera de vida y a quien da gusto escuchar, ver y comprender cómo han hecho juntos un viaje a veces vertiginoso, otros duro, a veces complaciente, otras imposible. Y ahí siguen, siendo ejemplo.

Para quienes hemos seguido y admirado a El Drogas (en mi caso más desde La Tierra Está Sorda en adelante que en los años previos, cuestión generacional, imagino) ver la película es como ver a un viejo amigo y es reconocible en todo el desarrollo, más aun ahora que se cumple casi justo un año después de tener con él una de las entrevistas que mejor recuerdo y mayor aprendizaje me han dejado a lo largo de profesión (más allá del tema Barricada, por el que ‘firmamos’ las paces con un abrazo. Uno purgó sus errores, el otro sacó la lanza del costado).

Concluyo. Ver el documental se resume con esas mágicas palabras de Enrique: “a gusto”.

Publicado el febrero 3, 2021 en Actualidad y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Como seguidor de Barricada, a mí el documental me ha dejado un tanto ‘Frío’, como suele cantar recordando a Alarma. Debe ser un tema de expectativas y de realidad, puesto que como bien señalas “el documental ofrecerá muy pocas sorpresas para quien haya seguido a El Drogas a lo largo de su carrera”, pero cuanto más lo conozco, escucho y veo más dudas tengo sobre donde está la barrera entre la persona y el personaje. Soy escéptico con la idea que lanza el documental que el personaje es igual a la persona.

    Aunque cualquier pero es ínfimo comparado con el detalle con el Boni.

    Un gusto leerte. Adelante!

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