El Drogas – 189 Escritos Con Una Mano Enferma / El Largo Sueño De Una Polilla

Anda empeñado El Drogas en asegurar que no busca trascender a su tiempo, que, como me dijo “No me importa cómo la gente me recuerde, ni siquiera me importa si me recuerdan o no”, pero lo cierto es que lo anda haciendo muy difícil con la doble entrega que presenta como cosecha post-pandémica: un libro con 189 poemas y otro disco más con otras ocho canciones donde sigue explorando sin fronteras ni miedos por las tesituras y matices de su capacidad de interpretación y por su cada vez más exquisito gusto musical. Realmente fue desde el primer momento en el que nació, como bien cuenta en su documental, pero en el mundo de la música Enrique hace tiempo demostró que si hubiese habido algún molde para él ya lo hubiera hecho trizas. De los tiempos de Barricada poco más se puede añadir, pero es que en solitario, otro tanto de lo mismo. Entre temeridades y valentías, se ha marcado conciertos de más de tres horas, un deuvedé espectacular, un disco quíntuple con múltiples facetas sonoras, ha escrito un libro de haikus y poemas para niños y, ahora, retuerce más todavía sus capacidades creativas para desentrañar semejante ejercicio de talento e inspiración. El libro cuenta con más de 300 páginas, con un diseño muy cuidado por parte de Koldo Villarreal, con fotografías disparadas por El Drogas incluidas, y una edición de auténtico lujo de mano de Desacorde Ediciones, que también incluye el disco en formato cedé. Existe también otra edición que incluye el vinilo. En cualquier caso, recomendables ambas. Os cuento un poco.

Por más que estemos acostumbrados a la lírica de El Drogas, cada vez más intrincada en su carrera en solitario (aunque siga guardando la capacidad de ser muy clarito cuando la ocasión lo exige, casi siempre cuando afronta la rabia rockera de la denuncia social), lo cierto es que no es nada sencillo hacer frente a este 189 Escritos. Pero os aseguro que el esfuerzo vale la pena. Sin prólogo de nadie conocido, como suele ser habitual, ni preparación previa que nos prevenga a modo preventivo. ‘Tren’ es el primer poema que nos sube al vagón para un viaje de los que deja señales en los riñones, en las costillas, en el mentón, en brazos y piernas, llagas por una lírica realmente agotadora (en el buen sentido de la palabra)… Y sobre todo en el coco.

El Drogas juega con las palabras y se divierte con ellas, llevándonos en lo formal por estructuras irregulares de líneas vacías, ausencia de puntuaciones voluntarias, supresión del artículo y sucesiones de sustantivos adjetivados que parecen no tener fin. Alterna también retruécanos con ligeras concatenaciones (‘Materia’), en ocasiones, que nos ofrecen algo ‘de tradición’ a la que asirnos. Como un salvavidas que nos da una tregua en la tormenta de palabras alumbradas, dice, por una mano enferma. Como esas contadas poesías rimadas, como ‘Cabeza de pez’ o ‘Cómo puedes (tierra de silencio)’ o las aliteraciones (‘Cuelga colgando colgada’ o la sonoridad de ‘El hueso se devora’).

Nos dibuja laberintos entre los que encontramos algunas referencias reconocidas (que de hecho agrupará en una adenda llamada ‘engastes’ (Roque Dalton, Fabián Casas, Jean Aristeguieta, Lewis Carroll, Chongju So, César Vallejo, Papusza, Rafael Sánchez Ferlosio, Roberto Bolaño, Michel Gaztambide, Lorca, Alejandra Pizarnik, Jorge Vicente Arregui o Bécquer), pero también otras quizá involuntarias. Porque tiene mucho en ocasiones de esa poesía pura de Juan Ramón -poesía pura- (‘Hasta tu sueño’, ‘Rueda dentada’, ‘Es la muñeca’, ‘Amordazados’, ‘Una astilla’ o ‘Todas las paces perdidas’) se notan también los influjos machadianos (‘Tal vez’, ‘Nieves Cae La Vida’) cuando aborda (dentro de su críptica presentación) el tema del tránsito del tiempo y el camino hacia un final casi siempre abrupto e indeseable (‘No es piel’).

Por esa extensa senda encontramos muchas de sus más reconocibles obsesiones aunque, como apunto, casi nunca presentadas de manera explícita. No es que nos lo quiera hacer complicado por voluntad propia, sencillamente, es un universo poético al que entraremos bien entrados en faena, lo que hace recomendable mirar la vista atrás, aunque sea para recoger los detalles esenciales perdidos.

Hay mucho del propio ejercicio de la creación y la sensibilidad vital en ‘Quiero convertir ningún rezo’, ‘El hueso se devora’ (de nuevo), ‘Mi bastón desaliento’, ‘Caiga bilis’, ‘No sanan las espinas’, ‘Angustiado’ o ‘Nauseas’. También hay un mirada cara a cara a la muerte o a la degradación por el paso del tiempo (‘Para bailar con ella’, ‘Me disfrazo nada’, ‘Final que no hay destino’) o por la pérdida de la salud mental abocada a la autolesión… real o ensoñada (‘Ese olor’, ‘Nulo interés’, ‘Retorne intacto’). La memoria histórica se deja sentir en ‘Hueso de cristal’, ‘Aguijón a las raíces’ o ‘Cada arruga’.

Un lado social que también afrontará el tema de los refugiados y el drama migratorio (‘Cómo puedes’, ‘Negro negra’), la corona (‘Se ve caer’), la violencia de género (‘Aunque sean inciertas’), la educación (‘Ve aprendiendo ahora (bostezos)’), la manipulación prensa (‘En breves’).

Y todavía quedará lugar para el descarne del amor en ‘Por fin en ti’, los recuerdos de niñez de ‘De crío me cruza’, la descorazonada ‘¿Por qué lloras?’ o las esenciales y magníficas ‘No te importa’, ‘Desnuda la farsa’ (donde se esconde el título del libro), ‘Fotografía’, ‘Flor decapitada’ o ‘Del mundo es momento’… y hasta un recuerdo a su compañero Boni en ‘Hay días que solo pesan’.

Mención última para el poema ‘Nieves cae la vida’, que viene a ser el último de los ocho cortes del disco. Un álbum hermosamente bello en su sencillez y en el tratamiento esencial que tiene tres elementos, la voz de El Drogas, cada vez más Tom Waits por mucho que a Kutxi no le guste el norteamericano y Babas se lo recomiende, el piano cada vez más preciosista y los coros de Araia Irujo. El disco se grabó y premezcló en La Industrial del Ruido por el Dr. Gas. Mezclado y producido en Haritz Harreguy Studios por el citado. Masterizado pro Víctor García en Ultramarinos. El equipo de músicos (lo que no significa que en todos los temas estén todos) se completa con Txus Maraví en la guitarra eléctrica, Mikel Isaba, Germán San Martín y Selva Barón en el piano. El Drogas, además de la voz, alternará coros, percusión, bajo, guitarras y piano.

Se abre la lista con ‘Dejándose La Piel (Nos Incendian Esta Tierra)’ que hace de declaración de intenciones, en súplica y riego. “Hazme despertar fuera de este tiempo”. Un tema preciosista y vívido de generosa letra y estribillo de noches negras y estrellas. ‘Apoyarse En El Aire’ destacada en la crudeza cortante de los rasgueos de guitarras y ese coro entre en el desencanto y la dulzura, que se repetirá como un mantra liberador. Uno de mis favoritos, sin duda, es ‘Nacer Contigo De Nuevo’, de nuevo súplica de amor que alcanza su sublimación en la nueva esperanza que da el nuevo alumbramiento, entre venas de fuerza, caras como ilusión y energías renovadas. “No me des la espalda, oscuro desconcierto”. Los coros femeninos ganan peso en un estribillo excepcional en su repetición del tramo final.

‘Se Van Borrando’ adquiere una cadencia de urgencia maldita desde las guitarras y la manera de entonar como un pastor declamando la oración final en un polvoriento escenario sureño. “Qué mal se está en la misma trampa que arrojó la vida a nuestra espalda (…) Cada noche terminaba terminada al mismo cuento”. Algo más luminosa, al menos en el texto, ‘Hay Algo Más Que Decir’ vuelve al punto entre la sombra y el cielo y nos ofrece un puente hacia el estribillo que nos evoca tiempos pretéritos.

En el tramo final, ‘Dos Sillas’ se nos presenta con hechuras de rondalla acompasada y con uno de los estribillos más rotundos y pegadizos. Más coral, ‘Por Las Que Faltan’ ejerce de canto de amor hacia las palabras necesarias, limpias y que abrazan, “relámpago tu fuerza, luz y beso”. El cierre llegará con el citado poema recitado de ‘Nieves Cae La Vida’, que tiene suerte de improvisación cruenta en la música, reforzando el poder del texto, que concluye con la fuerza de una estrofa sublime: “No sabremos nunca / qué hay detrás del siguiente atardecer / ni qué empuja al pecho / en su acompañar a una garganta agitada / o por qué las lágrimas exigen tener / ahora su sitio”.

Amen. Sin tilde. Si les dejan.

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Lista de canciones – tracklist:

  1. Dejándose La Piel (Nos Incendian Esta Tierra)
  2. Apoyarse En El Aire
  3. Nacer Contigo De Nuevo
  4. Se Van Borrando
  5. Hay Algo Más Que Decir
  6. Dos Sillas
  7. Por Las Que Faltan
  8. Nieves Cae La Vida

Publicado el octubre 28, 2021 en Actualidad, Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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