Miguel Campello – Con Todos Mis Respetos

Hay artistas por los que parece no pasar nunca el tiempo. Para muchos eso puede tener una connotación negativa, por aquello de hacer siempre lo mismo y acabar siendo una mueca repetida de épocas pasadas que nada tienen que ver con las facultades del presente. Pero también tiene su cara positiva cuando su capacidad de llegar al público, su compromiso con la música y las virtudes de su garganta mantienen su efectividad del mismo modo a como se ganaron la notoriedad. Valga esta entrada que escribí al inicio de una crónica hace apenas dos meses y medio para presentar el nuevo disco de Miguel Campello, el que fuera líder, compositor y cantante de elbicho. Con este Con Todos Mis Respetos despacha su ya sexto trabajo discográfico de estudio en solitario, el séptimo si incluimos su álbum en directo. En términos generales podemos decir que ‘ha tardado’ en marcarse una de esas licencias que todo artista solista suele concederse -algunos hasta el abuso, incluso- como es el de hacer un disco con versiones de sus canciones favoritas. Un recurso a priori poco original (como puede ocurrir con los discos de grandes éxitos de duetos o el de antiguas regrabadas al nuevo sonido…) pero que, como en todo, cuando está hecho con cariño, respeto, conocimiento y talento, el resultado suele estar a la altura del reconocimiento obtenido con los éxitos propios. Así, el ilicitano recoge en este disco hasta doce de las que han marcado sus vivencias musicales y entiendo, claro está que son apenas una representación de todo lo que podría ser. Alaska, Serrat, Antonio Vega, Los Chunguitos, Manuel Alejandro por partida doble, Extremoduro, Lole y Manuel, Jeanette, Quique González, Triana y Francis Cabrel son los autores elegidos.

Y es que al ver la lista de canciones uno concluye enseguida que Miguel no ha ido buscando sorprender o alejarse mucho de la línea del resto de mortales en un impostado alarde de originalidad o delirio de artista. Los temas elegidos son en sí mismos referentes indiscutibles para los autores y, también, para más de una generación. No en vano, salvo en el caso de Extremoduro, todas han sido ampliamente versionadas. Algunas con tintes de record, como el caso de la españolizada ‘Je L’aime À Mourir’, ‘La Quiero A Morir’, otras sacadas al máximo de su contexto, como el ‘A Quien Le Importa’ que hicieron en su día los rap metaleros Narco o el ‘Se Nos Rompió El Amor’ de los metal punks A Palo Seko, pero, en definitiva, con numerosas posibilidades para complementar su original.

Como denominador común a todo este disco diremos también que, al contrario de lo sucedido en su última gira, Miguel Campello ha decidido prescindir del músculo de distorsión de guitarras eléctricas, bajos potentes y el armazón de una banda el uso para ofrecer una visión mucho más orgánica, rica en matices de acústicas, españolas, percusiones y palmas pero con la voz muy en primera línea, como si ese transparencia en las formas y el protagonismo de la línea melódica vocal fuera la mejor forma de presentar ese respeto y gratitud debida. Y, claro, cuando tienes una voz en la que cada melisma, remate, arranque o rebato parece salir del corazón tienes mucho ganado para que el resultado sea de lo más satisfactorio y, por momentos, emocionante.

Es ‘A Quién Le Importa’ quien se encarga de abrir la docena y sirve de ejemplo para demostrar el dominio absoluto que presenta Miguel en cada una de las canciones. Juega con el tempo a su antojo, desde el inicio más hilvanado hasta un puente que se frena de manera inesperada (en lo que podría ser una suerte de tientos) hacia un estribillo más lírico que sorprende en su coda con un para de fogonazos de trompeta y un tono más sobrio. Una guitarra sorda encara el arranque de ‘Mediterráneo’, palabra y canción a la que es imposible no sentir pleitesía. Nuevo ejemplo en la segunda parte del estribillo en el ejercicio de tirar y recoger que todo buen cantaor de flamenco debe dominar, más que el alarde. Los coros tarareados, que se vendrán a más en la parte final, le dan el toque de plasticidad que demanda esa cadencia tan pautada que acompaña todo el metraje.

Nombrar ‘El Sitio De Mi Recreo’ es hablar de una de las mejores canciones jamás escritas en nuestro idioma. Es quizá la más solemne de todas, con una guitarra bamboleante en ligeros arpegios. La sorpresa llegará en la coda donde, como es habitual en sus interpretaciones en directo, Miguel añade estrofas nuevas de su cosecha que, desde la corrección, completan y engrandecen la parte original. Con estas buenas sensaciones, el arranque de ‘Me Quedo Contigo’ es sobrecogedor, como todas y cada una de sus versiones (desde Manu Chao a Rosalía). Con un tempo lento, nos ofrecerá una coda con cierto aire moruno y casi sincopado. ‘Se Nos Rompió El Amor’ tira de bulerías romanceadas con esa interpretación tan teatral que requiere y que evoca, de manera inevitable, a las Jurado, Jiménez, Marelu o Bambino.

Más allá de la querencia rockera de esta casa, creo que de forma objetiva ‘So Payaso’ de Extremoduro es la gran sorpresa de este disco. Es junto a la de la Alaska la que se presenta más ‘alejada’ de la rumba de autor, aunque no es extraña del todo su inclusión cuando la influencia del grupo de Robe ha sido notoria en la actitud y en algunas formas musicales de la carrera de Miguel Campello. De alguna manera, reconforta y congratula (frente al mundo hater, al que todo siempre le parece mal) que gente tan alejada al mundo de Iniesta reconozcan su influencia y grandeza, desde los castizos Campello o El Barrio, pasando por Pablo López, Dani Martín, Quique González o Pancho Varona. Y, yéndonos a la canción, lo cierto es que esta visión de ‘So Payaso’ es deliciosa de principio a fin. Con ese tempo hipnótico, con la doble línea vocal, con los ligeros palmeos y con esos quiebros innatos o esa subida en la última de las estrofas antes de los últimos estribillos. Sabiendo la querencia flamenca de Robe y que no le gustan las versionas ‘calcadas’ sino las que buscan otros registros, como afirmaba al elogiar a los uruguayos Milongas Extremas, estoy convencido de que este ‘So Payaso’ le ha debido gustar.

La segunda parte del álbum arranca con una de esas creaciones que andan en los rankings de las más versionadas de todos los tiempos, ‘La Quiero A Morir’ del francés Francis Cabrel. Así, a bote pronto, se nos vienen amigos de esta casa como El Puchero del Hortelano (Arco), Forraje, Muchachito Bombo Infierno, Jarabe de Palo… Es tan hermosa que es imposible que no suene bien y Miguel Campello suma su nombre a la lista de ilustres, quizá por la línea Manzanita por esos coros más flamencos. Aunque, sin duda, la más flamenca de todas las revisiones sea el ‘Nuevo Día’ de Lole y Manuel. Faltaría más. Las bulerías estilosas del segundo de los dúos más carismáticos e influyentes del arte flamenco, tras Camarón y Paco de Lucía, casan como un guante en esa declamada manera de entonar de Miguel Campello, que luce en todo el corte.

Si el ‘Soy Rebelde’ de Jeanette ya era grande, entró para siempre en ‘la canalla’ del público más rockero y guasón cuando Albert Pla se marcó una versión para Airbag. En el mérito de Campello diremos que ha conseguido darle un aura más lumínica dentro de la tónica general apesadumbrada de fatalidad que tiene el inolvidable texto. En el cuarto final, ‘Procuro Olvidarte’ recupera de nuevo esa cariz teatral, pero sin nunca llegar a la hipérbole. Lo mejor de la canción es la riqueza musical que se incorpora a un estribillo mucho más melódico y sinuoso. Quizá ‘Aunque Tú No Lo Sepas’ sea la tercera de las menos previsibles, pero su poder simbólico es poderoso gracias a esa intrahistoria de talentos cruzados, puesto que Quique González la compuso para el proyecto de Enrique Urquijo, al margen de Los Secretos, a partir del título de un poema de Luis García Montero y a la que el mismísimo Antonio Vega le dio la aprobación. Con estos mimbres, Miguel Campello hace, como en el caso de Vega, una adaptación contenida y preciosista.

La despedida vendrá con el arrebato lacrimógeno de ‘Tu Frialdad’, que nos recuerda (por si hiciera falta) la grandeza de Jesús de la Rosa y su banda, con ese tema que combinaba su lado progresivo de los primeros tres discos con la concreción pop de sus tres últimos álbumes. El tempo del fraseo permite jugar en su inmediatez y efectismo mientras la voz templa el llanto del aturdido y noqueado desamor.

Un elegante final para un disco sorprendentemente homogéneo y coherente. No era fácil.

Lista de canciones – tracklist:

  1. A Quién Le Importa
  2. Mediterráneo
  3. El Sitio De Mi Recreo
  4. Me Quedo Contigo
  5. Se Nos Rompió El Amor
  6. So Payaso
  7. La Quiero A Morir
  8. Nuevo Día
  9. Soy Rebelde
  10. Procuro Olvidarte
  11. Aunque Tú No Lo Sepas
  12. Tu Frialdad

Publicado el noviembre 2, 2021 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: