Boni no se va, nos lega su eterna pasión por el ruido (1963-2021)

Boni, en su actuación en solitario en Viña Rock de 2016 (FOTO: Marina Ginés para RockSesión)

Enero no ha empezado bien para el rock de casa. El 2 de enero se conocía el fallecimiento de Juanjo Pizarro, nombre histórico para el rock sevillano, como productor e integrante en la sombra de Reincidentes, también fundamental en nombres como Def Con Dos, Dogo y Los Mercenarios, Silvio, Pata Negra, Claustrofobia o El Ángel. Hoy, seis días después y tres días después de su cumpleaños, la página oficial de Facebook de Boni, voz y guitarrista fundador, junto a Enrique Villarreal, de Barricada, anuncia: “Lamentamos comunicar que hoy, día 8 de enero de 2021, Fco. Javier H.L. ‘8oni’ ha fallecido en Iruña a los 58 años de edad. Su familia agradece las muestras de cariño”. Y tanto que han llegado. En forma de miles de mensajes de los seguidores de su banda madre, también de compañeros y colegas de profesión, coetáneos o alumnos de una escuela que bebió en primera instancia de Rosendo Mercado, pero que pronto comenzó a ganar una entidad e identidad propia en esa suerte de dream team en el que se convirtió Barricada (con Fernando Coronando y Alfredo Piedrafita como cuarteto fundamental). Un grupo tan grande e imprescindible que, desde el primer momento, supimos que su adiós no era el que merecía. La ruptura que partió en dos el corazón de la trinchera barriquera y de la que, por suerte (hoy hay que darlas y mucho), una foto en el backstage de un concierto de Rosendo en 2019, sirvió para cerrar de manera caballeresca y cordial el asunto, con El Drogas y Boni abrazados y enterrando el hacha de guerra. Hoy esa foto es más importante que nunca. Porque consuela y nos hace pensar que el dueño de los riffs afilados y la voz aguardentosa se ha podido ir en paz por esa herida sanada. Por ese ofrecimiento de El Drogas de “me tiene para lo que quiera”. El propio Boni reconoció más tarde que fue un error seguir sin Enrique. Se te quiso, se te quiere y se te querrá, Boni. Y tu pasión por el ruido pervivirá siempre en miles de barriqueros.

Y es que fue el propio Boni el que se dio cuenta de que Barricada no podía seguir sin El Drogas. Lo hizo varios años después de ese disco en estudio tan amado como odiado como es Flechas Cardinales y tras una gira de despedida culminada con varias citas en su Iruña natal. Barricada dijo adiós y Boni decidió en 2013 emprender otro proyecto en solitario: “he decido dejar el grupo para iniciar otro proyecto más personal”, sentenciaba en un doble comunicado ofrecido por su agencia de contratación Get In. Por su parte, Alfredo señalaba sobre la decisión de Boni que “Ibi, como Ánder y yo respetamos plenamente y por supuesto no vamos a seguir sin él. Han sido más de 31 años y cientos y cientos de conciertos”. En su texto, dejaba la puerta abierta a que el tiempo decida si algún día vuelven a reunirse.

‘Boni’ lanzó dos discos de 2015 a 2018. En primera instancia, en la gestación de Incandescente, estuvo acompañado por Juan Carlos Aizpún a la batería (era el último de los componentes de Koma al que no teníamos todavía ubicado); Óscar Muñoz al bajo (dilatada experiencia en bandas de jazz y en músico de directo de artistas como Huecco, Cómplices, Guaraná y varios de Operación Triunfo); y Alberto Mandía (en los últimos tiempos en la banda tributo a Antonio Vega, El Sitio De Mi Recreo). Después, para Réquiem Por El Mundo cambiaría la alineación con músicos más jóvenes, pero forjados en la misma ilusión y pasión que ha inculcado sin quererlo. Porque Boni era un excepcional guitarrista, un intérprete vocal de riñones y garganta apretada y, ante todo, un tipo cercano y buena persona. Y no se arrugó como otros a llevar su proyecto en solitario a escenarios menores de grandes festivales. A él lo que le gustaba era tocar y tocar, cantar y hacer vibrar a los suyos. No te quepa duda, Boni, lo hiciste siempre.

Cuando su segundo disco en solitario de esta etapa (no olvidemos el Peligroso Animal de Compañía de 1992) parecía aumentar el pulso y el reconocimiento, pero poco después llegaría el diagnóstico fatal y la operación que le salvó la vida dos años y medio más, pero le robó la voz… y probablemente con ello… su verdadera pasión.  Nuestro Boni ha salvado la vida pero, tal y como indicaban desde su perfil oficial de facebook, “la mala… es que ha perdido la voz. Su voz. Nuestra voz. Vuestra voz”. El texto da a entender que Boni no volverá a cantar y que ya solo escucharemos rugir su guitarra.

El comunicado decía así: “18 de junio de 2018, Navarra. ¡Hola, compañeros! El martes, 12 de junio, Boni entró en quirófano para extirparle el cáncer de laringe que padecía. La operación fue “bien” dentro de lo que cabe, los médicos pudieron extirpar el tumor en su totalidad. La buena, buenísima noticia es que Boni ha salvado la vida, la mala… es que ha perdido la voz. Su voz. Nuestra voz. Vuestra voz. Una de las mejores voces del rocanrol, moldeada de forma tan personal y única a lo largo de tantos años, se apaga; no así su música y su legado de canciones y conciertos que muchos de vosotros y vosotras seguramente guardareis en el recuerdo. Hoy con más motivo. Ahora toca interiorizar lo sucedido, recuperarse y aprender a vivir en esta nueva situación. Todos deseamos que pronto podamos volver a oír rugir su guitarra. Muchísimas gracias a todos y todas por las muestras de cariño recibidas. También al equipo médico de otorrino que le ha tratado. Eskerrik asko! La lucha sigue. Rocanrol!!!”.

Como dice la canción de La Vela Puerca, “algunos pajarillos no se pueden encerrar, se les va penando el alma, de pronto ya no pueden cantar”. Y creo que perder esa voz fue una losa mucho mayor que la propia enfermedad.

Entonces llegó la foto que nos apacigua a los que no queremos elegir bando, tal y como me contaba una banda emergente de Navarra. “Vivimos allí y parece que si hablas bien del uno es que atacas al otro”… El Drogas decía con la foto, “lo que vendrá nadie lo sabe pero lo que vino vino y lo bebimos y vivimos con placer e intensidad. No hubo palabras. Quedaron tropezadas en la garganta y el abrazo regado por un montón de lágrimas”. El Drogas y Boni emocionaron al rock estatal con su foto conjunta. Boni compartió la foto el 21 de octubre en su perfil, con el siguiente texto: “Merece la pena pasar por caminos tortuosos para llegar y vivir momentos tan enormes”. Emotivo reencuentro y reconciliación entre dos de los músicos más importantes de la historia de nuestro rock. (Todavía recuerdo la mayor enseñanza que he recibido en una entrevista, con El Drogas, hace un año, sobre el asunto Barricada).

Es entonces cuando Boni se retira de la vida pública y se dedica al calor del hogar, a rodearse de los suyos y a seguir una lucha digna, como siempre ha vivido, con el inevitable mal que seguía sin querer dejarlo tranquilo. Hoy El Drogas se despedía de él de manera pública con unos versos que son puro corazón:

“Hay días que solo pesan. Demasiado.

No se les puede llamar. No tienen nombre.

Hasta las lágrimas, en esos días, son de pesada púrpura

y aliento momificado que entierra memorias que no quieren ser recordadas.

Ni los ojos, así, de esa guisa

pueden buscar ya la complicidad en otra mirada

o dedos tropezando con cuerdas

que ya evitan todos los sonidos.

Solo pesan, esos días.

Como el último escalón ya pisado.

Como la última voz rota en la garganta.

Y tú que aquí estás, Isabel, nos des luz

porque quedas en todos los rincones”.

Alfredo Piedrafita, por su parte, también ha querido dejar testimonio público: “Esa fue la última vez que subimos juntos a un escenario, después de treinta años prácticamente sin bajarnos de ellos. Años en los que vivimos montones de cosas. Dimos forma de canción a nuestras vidas a base de risas, llantos, viajes, momentos de subidón, bajadas a tierra vertiginosas, pero todo mereció la pena. Confieso que yo tenía la esperanza de que en algún momento volviéramos a coincidir en las tablas y que la magia de todos esos momentos vividos volvería a asomar la nariz aunque solo fuera un instante. Pero ya no va a poder ser, al menos en esta vida. No borraremos ni un solo recuerdo de todo aquello porque todo ello nos sirvió para crecer y aprender. Que en este último viaje vuelvan a lucir los focos para ti, que nosotros seguiremos aquí haciendo aquello que siempre hicimos, rugir y morder. Y nos seguirán acompañando tu voz y tu guitarra, de aguardiente. Una parte de mi vida se va contigo. Y como decía la canción que cerró nuestros últimos conciertos juntos: “ya nos veremos”. Mientras tanto, descansa en paz amigo”.

Y los seguidores (hoy me situó más aquí que como crítico) lloramos la pérdida de un corazón honesto, una persona constante y trabajadora que se dejó la piel en lo que creía, con sus aciertos, con sus errores, pero siempre contagiando una energía descomunal sin tener que hacer demasiados aspavientos. Su corazón cuando tenía colgada la guitarra y un micro delante se agigantaba hasta contagiar a todo el auditorio congregado.

Su sonrisa, su guitarra, su voz inconfundible, con menos clase que la de Enrique, pero con una fuerza aguerrida que raspaba las venas… su puta pasión por el ruido. Para siempre dentro. Descansa, amigo.

Publicado el enero 8, 2021 en Actualidad, Críticas Remember y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

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