Travis Birds – La Costa de los Mosquitos

Es posible que ya la conozcas con gran probabilidad de que sea por alguno de estos motivos. El primero, que te prendaras de su single ‘Coyotes’, elegida como cabecera de la serie El Embarcadero. El segundo, que lo fliparas con la forma de interpretar la continuación de ‘19 Días y 500 Noches’ en el tema escrito por Benjamín Prado, ‘19 Días y 500 Noches Después’, para el disco de homenaje a Joaquín Sabina, Ni Tan Joven Ni Tan Viejo. O que, más reciente, la hayas visto pasar por La Resistencia de David Broncano hace tres semanas. Y si no, me sentiré satisfecho si tengo el honor de que sea a través de estas líneas. Porque si lo haces con la misma atención, dedicación y seriedad con la que los niños juegan es muy posible que no seas la misma persona al terminar de escuchar el segundo disco de Travis Birds, La Costa de los Mosquitos, publicado a través de Calaverita Records (de quien ya elogiamos aquí su apuesta por Tanxugueiras, Balkan Paradise Orchestra o Cromática Pistona). Porque igual que nadie se baña dos veces en el mismo río, como decía Heráclito de Efeso, la propuesta artística, narrativa y musical, delicada y pasional, que ofrece la cantautora madrileña es tan inmensa y bella que sobrecoge en cada uno de sus pliegues vocales y arreglos musicales minimalistas, hechos con un inmenso buen gusto, basados en esa premisa de contención que es el menos es más. Alma de desencanto rockero tamizado de folclore y modernidad. Términos que se han vinculado con frecuencia en los últimos tiempos pero que en Travis Birds encuentra la paz sin artificios, el arte sin la urgencia comercial. Un viaje tan salvaje como sereno, tan interno como desbordante, aumentando todavía más las positivas sensaciones de su debut en Año X (2016).

En los datos técnicos, encontramos que este disco ha sido grabado en La Habitación de Sol Estudio y fue masterizado en Mastering Mansion Madrid. Está producido por Álvaro Espinosa y cuenta con las colaboraciones de Luca Frasca al piano y de Sergi Renovell a la trompeta. La portada y el resto del arte es obra de su hermana gemela Lord Cah y la propia Travis, no en vano estudio diseño gráfico, antes de que un viaje a Londres le animara a coger una guitarra para contar historias, puesto que desde pequeña sí que hizo sus pinitos con las letras, ganando algún que otro certamen.

Premeditado o no, ‘Las Cinco Disonante’ comienza con una sonoridad de voz y guitarra que nos conecta de alguna manera, como un tránsito amable, con el tono de su predecesor, como para ganar nuestra confianza en territorios conocidos para, de manera progresiva, aumentar el efectismo, las capas de voces que van ganando coros, delays y vocoder a lo largo del tema, hasta que, en la coda, la música también completa las huecos del armazón con el crescendo vocal. La base rítmica y la percusión parecen descabalgar por momentos, aumentando la excitación de una historia de amor sin salida. La misma incomprensión que se destila en los aires jazzísticos de contrabajo y piano de ‘Claroscuro’. “¿Sabes? Sospecho que tengo la culpa de verme llorando. Que parte del tiempo que invierto y que pierdo en quererte, me está destrozando”, descerraja nada más comenzar. La pasión instrumental entre cuerdas, piano, voces y ambientación opresiva desemboca en una suerte de coda rumbera palmeada.

Pero si hay un tema de fuerte raíz flamenca esa es ‘Madre Conciencia’, con hechuras electrónicas que ya nos suenan familiares, pero que Travis sostiene con esa voz tan llena de arena y terciopelo como de agilidad en los melismas contenidos lejos del abuso tan habitual cuando se tienen las facultades. Para el cuarto tema, ‘Tanananá‘, encontramos la colaboración especial de un admirado de la casa como es el argentino Kevin Johansen. Textualmente, quizá también en las formas, es el primer respiro y concesión a la luz que ofrece el álbum, con esa serenidad intrínseca del invitado. La primera parte del disco llega con una de mis preferidas, ‘Bolero Para Un Trompeta’, establece un diálogo entre voz y el viento metal aumentando la temperatura en un son que va ganando swing con el paso del metraje con encanto de vieja escuela.

La ‘cara B’ se abre con el trallazo enérgico de ‘Lagarto Rojo’ que suena con cadencia mediterránea y casi cabaretera, pero sin entrar en los terrenos de neón urbano como sí haría en el debut con ‘Creature Of The Night’, aunque juegan en ligas similares, aquí con unos abrasivos teclados. En ‘Acordes de Jazz’, además del potente contrabajo, se desliza un elegante juego de guitarras casi en una ensoñación de slides. Como una bamboleante y desesperada inane declaración de amor que se consume en llamas en contraste con la calma de su ambientación.

Aires copleros para el drama de ‘La Vela’, que también deja sentir una marcada influencia de folclore latinoamericano en los puentes instrumentales y en el trabajo de percusión, donde casi que no es difícil ensoñar unos bombos legüeros. Sensible a múltiples influencias musicales, ‘Maleza’ es el corte más heterogéneo en sí mismo y con el conjunto. Unas estrofas que casi se concatenan rozando el rapeo, una línea de bajo que busca casi el punto funk, pasajes de silbidos del viento, que lo acercan a lo progresivo y una tensión narrativa que encontrará su libertad vocal en una coda de matices arabescos y mayor distorsión.

 A modo de ‘outro’, ‘Concierto Para Chicharras’ evoca el sonido propio del zumbido de mosquitos en la jungla, que visitó con su hermana hace poco más de un año y, sin duda, fuente de inspiración para el álbum que, resumiendo, tiene absolutamente todo para ser una joya atemporal en la que adentrarse una y otra vez, deseando que con los años tengamos muchas más entregas y, también, muchos conciertos en los que vernos. Ella empieza gira, así que seguro que habrá alguna crónica pronto. Ya la leeréis. Siempre la música y las canciones, “donde no me encuentre nadie”.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Las Cinco Disonante
  2. Claroscuro
  3. Madre Conciencia
  4. Tanananá (con Kevin Johansen)
  5. Bolero Para Una Trompeta
  6. Lagarto Rojo
  7. Acordes de Jazz
  8. La Vela
  9. Maleza
  10. Concierto Para Chicharras

Publicado el abril 7, 2021 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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