Los Discos del Año 2018 de RockSesión

Es complicado ponerse a hacer listas así, porque siempre te queda la sensación de dejarte fuera gente que merece estar dentro. Así que, como siempre, ha de tomarse como una guía para acercarse a lo que no se conozca. O a darle otra oportunidad a un disco que no te llamó en la primera escucha. Tampoco ayuda el hecho de que por mis oídos pasen trabajos de cualquier género. También el hecho de que haya sido un año muy ajetreado me ha impedido escribir de todos los discos que hubiese querido, por eso hay algunos de los que no hay crítica completa. Pecata minuta. También excluyo como siempre EP’s (Lichis, Desakato, Konsumo Respeto…) y directos (Robe, Belo, Coque Malla…). Entre las ausencias por diversos motivos, pero de los que recomiendo su escucha, os cito unos cuantos: Rocío Márquez y Fahmi Alqhai, Pájaro, Lichis, Soleá Morente, La Tremendita, Hermanos Cubero, Morgan, Nacho Vegas, Christina Rosenvinge, Nixon, Miss Octubre, Los Nastys, Surfin Limones o Saratoga. Por sexto año, estos son los ochos oros, platas y bronces de RockSesión. Disparen al pianista.

Dentro de cada medalla están ordenados alfabéticamente, no por escala de preferencia.

 

ORO

 

Albert Pla y Raül Refree – Miedo

Muy pocos artistas serían capaces de hacer un disco así. Su entonación susurrante e infantil, la carga simbólica y expresiva de su voz, su terrorífica manera de sintetizar el horror del ser humano con la inocencia, a veces también con un poderoso reverso perverso. En Miedo, Pla reúne una colección de canciones compuestas de la mano de Raül Refree, músico y productor que lleva varios años en estado de gracia. “No hay especie más miedosa que la humana”, escribió en su día el filósofo, escritor y pedagogo José Antonio Marina. El álbum de Albert Pla es un claro ejemplo de ello, tan, precisamente, humano, que es imposible no empatizar con más de un retrato dibujado.

 

Arco – Abril

En la sencillez de su grandeza reside el secreto de un artista que es capaz de desplegar las canciones de amor más sinceras, de reconfortar con la sonoridad de una guitarra que pierde en cadencia flamenca, pero que gana en luminosidad armónica. Que se afana y se aplica en cantar cada vez mejor, sin renegar de su acento andaluz pero sabiendo controlarlo para que las distintas formas que se presentan (rock, folk, pop, autor, rumba también, claro) no se supediten a su tesitura. Su transparencia a la hora de ponerse en nuestros oídos es tal que parece implicarnos en cada paso que da, llevándonos a su lado por ese camino de exploración y necesidad creativa.

 

Dead Bronco – Driven By Frustration

Mandolina y banjo lubricando con la actitud punk y bandarra. Dead Bronco es una banda ‘extraña’ que viene dando muchas alegrías desde su fundación hace algo más de cinco años. Driven By Frustration es una nueva descarga de sonidos de ‘american sludge’, tan oscuros como divertidos, tan pantanosos como repletos de fuegos artificiales. Para los neófitos, como si La MODA fuesen gremlins y los mojas o les das de comer después de medianoche. Una auténtica delicia de la que no me ha dado tiempo a escribir en 2018, pero al que debo meter mano, en penitencia, en este mes de enero. Mientras tanto, déjense envenenar.

 

Dry River – 2038

Recorrido por emociones humanas en el que la pérdida de ilusión y de falta de esperanza actual divide al mundo entre quienes salvaguardan una luz de calor en su interior y quien se ha dejado arrastrar por la tormenta. Para ello, utilizan su combustible ya reconocible: un rock progresivo, sinfónico, de ascendencia heavy, de golpeo rockero, de ambientación coral con auras de soul, jazz y funk. Sí, todo eso, nada menos. Un grupo que va más allá de lo convencional y que igual no va a los festivales de moda, pero para quienes nos gusta ‘algo más’ está ya con letras doradas en nuestras listas preferidas.

 

Gritando En Silencio – Material Inflamable

Tras cuatro años largos entre Maldito y La Edad de Mierda, (recuerden que el debut fue Contratiempo) esta vez no ha habido que esperar tanto para una nueva entrega, la cuarta de la banda. El que los roles se hayan definido y la experiencia ganada con el paso de los años (ya van quince) ha hecho que esta vez hayan disfrutado más del proceso y eso se deja notar. Un disco que, en las letras, salvo dos o tres excepciones (muy explícitas, eso sí), mira más hacia dentro que hacia fuera, algo que agradezco en gran medida. Manteniendo los parámetros en el Rock sin demasiados aderezos, el álbum ofrece algunos arreglos nuevos como toques sureños, folk, country y hasta un dobro, además de algunas mezclas vocales atmosféricas.

 

Hamlet – Berlín

Pocas bandas pueden presumir de llevar once discos de estudio y que cada trabajo tenga una poderosa identidad propia, mientras que, en la misma medida, todas y cada una de las canciones sean perfectamente identificables al mismo grupo. A Hamlet hay que considerarlos como un todo y Berlín es quizá el disco que más lo ejemplifica. Toda su creación ofrece una montaña rusa de sensaciones, reflexivas o viscerales, más cuadradas o más descabalgadas, más complejas o más directas, que siempre ofrecen respuesta para la necesidad sonora que precise tu estado anímico o vital en cada momento. Y eso muy pocas bandas pueden conseguirlo. Me sobran dedos de una mano.

 

Ilegales – Rebelión

Jorge Martínez y los suyos golpean más duro y más fuerte, centrando todos sus newtons en la concreción precisa, lo que arroja un disco corto y a la cara. Menos de treinta minutos que noquean gracias a una producción y mezcla muy afilada y, claro, para cortante las letras de uno de los autores más deslenguados y políticamente incorrectos (pero de los de verdad) de nuestra escena rockera. Inteligencia suma y adaptación a los nuevos formatos. Si la vida se reduce a stories de instagram, a 280 caracteres de twitter y a la vomitona de opinión sin seso, Ilegales despacha dardos que sobrepasan rara vez los 200 segundos. Rebelión apuntala la base del ideario musical de Ilegales.

 

Rosalía – El Mal Querer

Si la crítica del disco me llevó más de siete folios, imaginen resumir aquí los motivos. Solo puede añadir a lo de entonces que cada vez me gusta más. El poder efectista de El Mal Querer es tan grande que es complicado vaticinar el futuro a medio y hasta a corto plazo. Si Los Ángeles (ya lo cité como disco a tener en cuenta en su año) era un álbum con pocos artificios, centrado en la muerte, este está repleto de recursos y conceptos. ¿Significa esto que todos los discos de Rosalía van a ser de este corte? ¿Estamos ante un tremendo pelotazo puntual que con el paso de los años se apaciguará y pasará de moda? Es muy difícil saberlo, sobre todo porque ella ha demostrado tener la cabeza muy bien amueblada y creo que su capacidad de inventiva está muy por encima de lo que podamos predecir. Y, lo más importante, hay tanto trabajo detrás que los que se retozan en el argumento del producto demuestran, ante todo, ignorancia.

 

PLATA

Andrés Calamaro – Cargar La Suerte

No hace falta que regrese porque nunca se fue. Escuchar a Andrés Calamaro en estado de gracia es como recibir en casa la visita de un viejo amigo. Hace tiempo que no compite con nadie porque alcanzó la excelencia, solo lo hace contra sí mismo y eso no es fácil. En Cargar La Suerte encontramos a un artista sereno, seguro y en paz en su insomnio constructivo. No dispara ráfagas al aire ni se adorna en su porte porteño. Afina los tiros a pocas balas y se siente armado con una reclutada banda de altura. Ahora que Sabina parece haber entregado el cetro, Andrelo se erige como el digno sucesor del laurel.

 

Antílopez – Dibujo Libre

Como siempre, generoso en la metralla (pocos títeres quedan con cabeza), en la medida (16 cortes enjundiosos en más de una hora de metraje) y en el viaje (por todo tipo de sonidos). Y es que el dúo se va ganando al personal, de escenario en escenario, de tal manera que los que ya los conocen, repiten, y los que no, acuden ávidos a los discos para volver a partirse el pecho… o a emocionarse, que con ellos de todo puede haber. Y es que, no por haber muchos ejemplos deja de ser complicado, consiguen con aparente facilidad el equilibrar la ironía inocente con la sorna más ácida y la cómica teatralidad con melodías trabajadas, delicadas y sutiles. Y si Ser Músico, Por Desamor Al Arte y Desprendimiento de Rutina ya eran odas a la heterogeneidad, su hermano pequeño no le va a la zaga.

 

Ella La Rabia – Ella La Rabia

Ella La Rabia dan continuidad bajo esta cabecera al proyecto iniciado en Killing Pete, pero teniendo mucho más claras sus fortalezas y su destino. Once cortes en cuarenta minutos donde un post-hardcore moderno se conjuga con influencias de folclore, de alucinógenos tramos, de coros melódicos y voces desgarradas. En el horizonte, nombres como Melibea, Virgen, Estirpe, Tenpel, Berri Txarrak o Desakato, Queens of the Stone Age o Thrice. Líneas de bajo gruesas, letras de urgencia vital y una producción y mezcla de primer nivel. Una propuesta arriesgada, personal y sin corazas. De esas que, como los tentáculos de la medusa, si te rozan en la emoción, te pondrán el alma en carne viva.

 

Inconscientes – No Somos Viento

Pleno rendimiento y alto nivel de producción el que le está dando Iñaki Antón a sus Inconscientes desde que el parón de Extremoduro comenzara.  No Somos Viento es un álbum repleto de arreglos de los que disfrutar en las sucesivas escuchas. Que funciona a gran volumen y que nos regala unos Inconscientes con menos fantasmas y temores, mucho más rodados y compactos, sabidos de su poderío, henchidos de confianza y de calor de escenario. Una certera colección de influencias de ‘música negra’, entiéndase como blues y su evolución primigenia a rocanrol, para engrandecer un repertorio cada vez más sólido.

 

Iratxo – Pa Bestias No Hay Senderos

Este álbum nace casi de ‘un retiro’ a su campo sevillano, con animales y lejos de los humos de Madrid. Un disco de 13 temas en los que encontramos a un artista pleno de equilibrio, una vez pasada la pesadumbre circunspecta de un disco acústico más críptico. Un Iratxo que sigue forjando su estrella, pequeñita pero firme, a la que afirmaba poco después retirar para siempre tras la gira de 2019. Nos lega siete discos de generosa duración y de encomiable entrega y visceralidad. No entiende la vida de otra manera.

 

El Kanka – El Arte de Saltar

Juan Gómez Canca es, en su acepción psicológica, un romántico de tomo y lomo. Dícese de la persona que actúa según las propias ideas y sentimientos, más que según la razón. También podría valer cabezota, pero cuando a uno, partiendo de ese patrón de actuación, le van bien las cosas, el primer término tiene una fina capa de heroicidad, mientras que el segundo de estupidez. En menos de cinco años ha despacho cuatro discos en los que su reputación como cantautor (no plomizo) no ha dejado de crecer. El Arte de Saltar es, posiblemente, el disco más definido del malagueño. Un disco de sones cálidos, donde pocos escarceos a ska o rock hay, sino que todo está regalado de aires latinoamericanos (de canción ligera a chacarera) y alguna que otra rumba con ascendencia catalana, que no deja de ser cubana en su origen.

 

Rat-Zinger – Santa Calavera

Un alto ritmo de publicación a disco nuevo cada dos años, que deja también claro el concepto de martillo pilón que confiere el grupo a cada una de sus decisiones. Sin prisioneros, sin importar quien queda descolgado porque no aguanta el trote o el acelerón. Un viaje sin concesiones ni descansos. Sin medios tiempos ni matices. Esta vez se les ha ido de las manos. Y es que si en otras ocasiones ofrecían algo más de dinámica, de atmósferas, de tempos más contemporizados basados en un after punk más glam, aquí puedes quedarte esperando los 37 minutos agotadores del metraje porque solo vas a encontrar tralla tras tralla, ráfaga tras ráfaga en cada una de las canciones. Lemmy sigue sonriendo desde el más allá.

 

Whisky Caravan – La Guerra Contra El Resto

Convertidos por el público, la crítica y hasta por colegas de escenario en un referente de futuro por su sólido presente, Whisky Caravan está aprendiendo a convivir con lo bueno y lo malo del rock. Los aduladores y los malintencionados, los kilómetros y las vivencias, la presión por las expectativas y la intención de seguir forjando su camino a base de buenas y libres canciones. La Guerra Contra El Resto es el tercer capítulo de una novela que casi siempre da donde duele para curar. Con un estilo muy personal, quizá con un punto cargado de afección, pero, en suma, con hechuras de banda de larga recorrido.

 

BRONCE

Ankhara – Sinergia

El regreso al estudio, catorce años después, de una de las bandas de heavy metal más importantes que ha dado nuestro país. Lo hacen, como diría un buen heavy, con el cuchillo entre los dientes y las hachas bien afiladas. En este regreso vienen con toda la intención de arrasar con un clasicismo 2.0 (esto es, más similar al primer álbum que al progresivo tercero) y satisfechos de un resultado directo y que suena a temas hímnicos con solo darle tres escuchas. Directo a la yugular. A todo ello se suma la facilidad que ha demostrado la formación por despachar estribillos pegadizos, juegos de coros y melodía. Y un Pacho Brea que mantiene su voz incorruptible.

 

Aurora Beltrán – Usiana

Considerada casi con total unanimidad como una de las mejores y más especiales voces femeninas del rock en castellano. Usiana es su último trabajo discográfico de estudio, que salió a la venta a en los últimos días de 2017 y por eso lo incluyo en 2018. Diez nuevas canciones donde, alejada de la distorsión y con una crudeza impuesta y azuzada por los últimos avatares de salud padecidos, destila todo su saber hacer. Una voz repleta de cuerpo y matices, que rasga o acaricia según apetencia, con unos coros que le dan una dosis armónica gospeliana, casi mágica, y unos textos que hablan de la esperanza pese a lo ceniza que puede a veces ponerse una enfermedad, entendida no solo como un mal médico, sino de cualquier mal que nos impida ser libres.

 

Mafalda – Palabras Forman Caos

Tenían muchos ingredientes para el triunfo. Al menos el más inmediato. Su marcado carácter feminista, su mezcla de fiesta y metales con pasajes más duros, la combinación de voz corpórea y densa de Marcos, con la coexistencia inteligente con la melódicas e intensas de Vera y Bárbara. Una imagen impactante. Descaro juvenil… Pero eso no basta y se les exigía evolución… y la han conseguido. Es un disco menos directo en el que se atreven con otro tipo de textos, en los que reconocen errores y en el que también dan más campo a pasajes ambientales y hasta progresivos. La valentía y las ganas de explorar marcarán su devenir. Es cuestión de tiempo.

 

Manolo García – Geometría del Rayo

Un medio prestigioso (¿?) lo añadía en los peores discos del año… Cada cual con sus fobias yo, como la tengo con Los Planetas, nunca escribiré una crítica de ellos. Siguiendo la trayectoria apuntada en su anterior álbum, García entra en la decena del seis en un estado de forma pletórico. Lo demostró en los directos (que eso ya lo sabíamos desde el principio de su carrera), pero lo confirma en una Geometría del Rayo que tiene en más de la mitad de sus cortes canciones de hechuras imperecederas, de la grandeza modesta de un artista al que, posiblemente, la crítica más seria de cariz circunspecto y borrachos de americana poser, jamás valorará con la justicia que merece.

 

Mercedes Ferrer – C+V

Con sus hitos diferenciales, hay algo de similitud en el injusto tratamiento a las carreras de Aurora Beltrán y Mercedes Ferrer. Es una de las más legendarias rockeras que ha dado nuestro país y, nueve años después de su anterior larga duración, Travesía (que además sólo salió en formato físico en México) regresa con este explosivo y enjundioso C+V (Carne y Verso). Rock maduro que ruge en querencia pesada o se vuelve tecnológica según los arreglos. Una revisión contemporánea, cruda y sin brindis al sol. Como una Melissa Etheridge propia. Qué bueno que volviste.

 

El Reno Renardo – Hostiopatía

Uno de los grandes motivos de su éxito es el encontrar patrones fácilmente reconocibles de todos los géneros y subgéneros del metal sobre los que, una vez que nos tienen ganados musicalmente, sacar a relucir sus letras de escarnio, a veces más atinadas que otras, teniendo claro que no hay humor universal. Porque eso es otra. Una vez más, Jevo Jevardo (con Mikel Torralba a la guitarra, Ander The Thunder al bajo e Iván Cormen a la batería) dispara a todo lo que se mueve. A veces te dará en todo el centro de la gracia, en otras puede no hacerte nada porque el torpedo roza tu línea de flotación, pero (ay) es que en eso consiste la libertad de expresión y el sano arte de reírse.

 

Tarque – Tarque

Un cuarteto tipo tirando de riñón e hígado para despachar una decena de temas de rock puro, acá más duro, allá más vacilón… Tan fácil de decir como complicado de realizar con la solvencia y credibilidad con la que el vocalista tira de sus influencias más clásicas. Un paréntesis adrenalínico de dos años antes de que en 2020 M-Clan regrese para celebrar las dos décadas del histórico Sin Enchufe. Nace de su apetencia y no de la necesidad de contentar a ese gran público que quería esa voz inconfundible de vuelta a territorios más rockeros, pero, sea por lo que sea, que nos quiten lo bailado.

 

El Twanguero – Electric Sunset

El hecho de que haya auténticos expertos en realizar labores complejas, en ocasiones, nos hace pensar que para ellos no supone ningún esfuerzo. Llevado al territorio artístico, en este caso musical, El Twanguero es un perfecto ejemplo de ello. Desde los seis años, Diego García vive perfeccionando y escudriñando cualquier posibilidad que le ofrezca una guitarra. Igual que otras veces se ha dejado empapar por el sonido argentino o neoyorquino, en este Electric Sunset hay mucho de Los Ángeles. Electric Sunset le reafirma como un superclase de esos que no copan grandes titulares, pero que cualquier estrella querría tener en su banda.

 

Historial:

Los Discos del Año 2017 de RockSesión

Los Discos del Año 2016 de RockSesión

Los Discos del año 2015 de RockSesión

Los Discos del Año 2014 de RockSesión

Los Discos Del Año de RockSesión (2013)

 

 

 

 

 

Publicado el enero 5, 2019 en Actualidad, Discos del año y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Gracias por esta recopilación en particular y por todas las reseñas del año en general, hay discos que no se me habría ocurrido jamás escuchar, y el interés que suscita el modo en que los defines no se ve defraudado cuando se accede a ellos.

    Ánimo con el 2019, tus críticas son una referencia, y muchas veces cuando escucho la nueva obra de un Grupo, aguardo con interés tus reflexiones.

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