Antílopez – Dibujo Libre

Se ha hecho rogar (o al menos a mí la espera se me ha hecho demasiado larga), pero a principios del mes de septiembre llegó por fin el nuevo trabajo discográfico, el cuarto, del dúo formado por José Félix López y Miguel Ángel Márquez, Antílopez. Lo hace, eso sí, como siempre, generoso en la metralla (pocos títeres quedan con cabeza), en la medida (16 cortes enjundiosos en más de una hora de metraje) y en el viaje (por todo tipo de sonidos). Y es que el dúo se va ganando al personal, de escenario en escenario, de tal manera que los que ya los conocen, repiten, y los que no, acuden ávidos a los discos para volver a partirse el pecho… o a emocionarse, que con ellos de todo puede haber. Y es que, no por haber muchos ejemplos deja de ser complicado, consiguen con aparente facilidad el equilibrar la ironía inocente con la sorna más ácida y la cómica teatralidad con melodías trabajadas, delicadas y sutiles. Y si Ser Músico, Por Desamor Al Arte y Desprendimiento de Rutina ya eran odas a la heterogeneidad, su hermano pequeño no le va a la zaga.

Hay un punto clave a la hora de situarnos en las maneras de estudio de Antílopez. Tuve un profesor en la carrera, catedrático de Periodismo, Jorge Lozano, que tenía dos obsesiones claras en sus clases. Una era Umberto Eco, la otra Stanley Kubrik. Lo de Eco aquí no viene al caso, pero Kubrick sí. Y es que decía que uno de los méritos del director era el de hacer películas ‘de género’, capaces de ser referentes arquetípicos de cada una de las modalidades. Que si ciencia ficción, romanos, terror, bélica, histórica, cine negro… Y, ¿qué tiene esto que ver con dos artistas de Huelva? Que sus variaciones y locuras estilísticas bien podrían ser catalogadas como estructuras patronales del palo que toca. Funky, bolero, indie, pop bailotero, country de raíz, cabaret, rumba, jazz… A su manera sí, de trazo libre, pero con toda su esencia, como vienen demostrando disco a disco, verso a verso.

Arranque tecnológico distorsionado para ‘Game Cover (Odiópatas)’, -calientan también los fuegos de palabras, constante en todo los portes- que juega en un terreno funky – R&B que presenta alguna cierta similitud con su compañera de funciones en el anterior trabajo, ‘Arizona Wifi’. Por su parte, ‘Country Jondo’, más allá del incremento de programaciones y efectos varios, ya bastante presentes en la anterior, destaca por el trayecto de raíces sureñas por la vía aflamencada. Nos vienen esbozos de Delinqüentes, pero, especialmente de Raimundo Amador o Pata Negra, más claro si cabe en la coda.

Tras dos cortes revestidos de efectos, todo suena más orgánico en ‘Suerte’, donde encontramos una de esas mágicas melodías vocales de Félix. Acostumbrados a moverse en festivales de todo pelaje (de rock o punk, de indie y moderneo), aquí parecen pintar un estribillo del segundo tipo, incluso apuntalado por los teclados finales. Producción de altura para una canción que ya venía sonando en sus últimos conciertos. Con duduk y a lo loco, ‘Ahora Vas y Lo Cantas’ tira de flow con bases para marcarse una rumba por Dubai. El tema sería la continuación lógica del country, sobre todo porque a continuación encontramos de nuevo la cualidad mencionada de Félix. Sin paños calientes, aunque serán otras las que se lleven aplausos, risas y vítores, ‘Mi Canción’ es una de las joyas más trascendentes y atemporales del álbum. Delicada y hermosa en la melodía, en el silbido, en los arreglos. Para sumergirse en ella y no salir.

Las cuatro cuerdas de Ara Malikian dan lustre y justificación a esa sana costumbre que tiene Antílopez de revisar sus propias canciones de disco en disco. El violinista armenio-libanés-castizo adorna el ‘Ser Músico’, versión 2.0. Otra de mis favoritas, entre ‘La Bambola’ y Britney Spears, llega ‘Nadie Pone Fin’, con un punto de coqueteo discotequero a lo Joe Crepúsculo. El puente del estribillo y la historia de arritmia en los tempos del amor es certero y encantador en su derrota. La primera parte de la lista se cierra con los tanguillos autotune y carnavaleros de ‘Fuga de Cerebros’. Una locura experimental que consigue actualizar el fondo de ‘Hijos de España’.

Y si ‘Country’ y ‘Ahora’ parecen primos hermanos, parecido ocurre con ‘Te Dejo Ir’ y ‘Mi Canción’ (y también la postrera ‘Polinesia y Patagonia’). Aquí nos viene con fuerza el cancionero latino de vía Silvio o Drexler. Otra instrumentación mínimo para la fragilidad y frugalidad vocal. Delicatesen que no empacha. Ración justa. La guitarra española de Josemi Carmona acompaña a la rumba sabrosona de ’Costurero de la Reina’, que ejerce de perfecta antesala delicada a la desbarrada ‘Metralla, Medida y Viaje’, tan Marelu y Jiménez, que ha estado presente en sus directos los dos últimos años.

El toque funk y R&B llega en la concatenada ‘Equivócame Si Me Corrijo’ con una letra magnífica para disléxicos y expresidentes del Gobierno. Otra sacada de olla, marca de la casa. Desde la primera escucha también supe que ‘La Cobradora del Track’ iba a entrar en mi maleta de canciones para pinchar. Un cabaret lleno de swing que deja a la SGAE de vuelta y media, mientras que, del lado constructivo, lamenta la falta de organización en el mundo de la música en contraposición con el cine…

A dieta de dietas, llegamos al tramo final con el ‘Vals para Ballet de Panza Contemporánea’, que nos deja perlas como “Yo soy de esas personas que si la OMS me viera acordonan la zona”. Ambiente y tempo relajado, como el de ‘Polinesia y Patagonia’, otro armazón minimalista de equilibro melódico y armónico. Pero, claro, no nos iban a dejar terminar adormecidos, así que la traca final llega con otra rumba directa y pegajosa, que declara intenciones desde su título, ‘Vuélcalo To Ya’. De la que no voy a escribir mucho más, porque suena mientras escribo y bailando no se puede teclear.

A toda esta torpe colección de opiniones hay que sumar otra consideración. Y es que, como ocurría con Krahe, las canciones adquieren nuevas dimensiones una vez que se las ver cantar en directo, gracias a las contextualizaciones e historias varias con las que las presentan. Así que no pierdas la oportunidad de verlos. Vas a echar en falta muchos temas (es lo que tiene, que el tiempo que están hablando no están cantando), pero saldrás sonriendo y un poco más feliz.

Que en los tiempos que corren es casi un milagro.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Game Cover (Odiópatas)
  2. Country Jondo
  3. Suerte
  4. Ahora Vas y Lo Cantas
  5. Mi Canción
  6. Ser Músico
  7. Nadie Pone Fin
  8. Fuga de Cerebros
  9. Te Dejo Ir
  10. Costurero de la Reina
  11. Metralla, Medida y Viaje
  12. Equivócame Si Me Corrijo
  13. La Cobradora Del Track
  14. Vals Para Ballet de Panza Contemporánea
  15. Polinesia y Patagonia
  16. Vuélcalo To Ya

 

 

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Publicado el octubre 3, 2018 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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