Arco – Abril

Segundo álbum para el trayecto más personal de Antonio Arco, que comenzara con brío en un poliédrico Uno que, a la postre, fue uno de los oros más claros en Mis Discos del Año 2016. Tras más de veinte años de camino y un legado imponente con su Puchero del Hortelano, Arco se ha ganado por derecho el no tener que demostrar nada a estas alturas. Su forma de cantar, musicalizar emociones y quereres, de narrar emociones es tan natural que parece ser un viejo amigo que nos hablar de tú a tú. Sin la menor de las imposturas. En la sencillez de su grandeza reside el secreto de un artista que es capaz de desplegar las canciones de amor más sinceras, de reconfortar con la sonoridad de una guitarra que pierde en cadencia flamenco, pero que gana en luminosidad armónica. Que se afana y se aplica en cantar cada vez mejor, sin renegar de su acento andaluz pero sabiendo controlarlo para que las distintas formas que se presentan (rock, folk, pop, autor, rumba también, claro) no se supediten a su tesitura. Su transparencia a la hora de ponerse en nuestros oídos es tal que parece implicarnos en cada paso que da, llevándonos a su lado por ese camino de exploración y necesidad creativa. Arco, en la diana una vez más.

Coproducido por el exitoso Tato Latorre (muy activo en las últimas fechas con Despistaos, David Otero, Efecto Pasillo, Maldita Nerea, Marwan o Funambulista, más atrás con Antonio Orozco), Abril, casi como cualquier disco creado por Arco, transmite una henchida sensación de vida y paz. Ese punto empático que no podría iniciarse de otra manera que con una canción titulada ‘’. Una animosa composición de hechuras de pop-rock fresco y mensaje entregado, con esos ojos que solo ven lo bueno y esperanzador cuando lo que prima es el amor: “todos somos tan iguales, pero nadie como tú. Tanta gente semejante, pero nadie como tú”, ampliado con falsete milimétrico.

‘El Momento’ se presenta con influjos sureños, casi country en su fraseo, para explotar en un estribillo de texto amplio y crecimiento constante. Su desarrollo va dejando paso a una distorsión que se hace más intensa en la segunda repetición y con mayor protagonismo de percusión en la coda. Lo que se llama un tema redondo, intocable. Más querencia a rumba se aprecia en ‘Todo’, aunque lo titilante de las seis cuerdas lo sostiene en una acústica más sobria que bullanguera. Fino equilibrio.

En ‘La Primera’ encontramos una ambientación diferente, con mayor protagonismo (por primera vez en el álbum) de las teclas. El fraseo desnudo de la presentación nos recuerda por momentos a ‘Un Día Perfecto’. El desarrollo del estribillo nos lleva a terrenos hímnicos o, incluso, sanadores.  Mientras que ‘La Fianza de tu Error’ nos trae un claro ejercicio de folk con ritmos de banjo canónicos y percusión fronteriza que la hacen muy pegadiza.

Como en el inicio, ‘Correr Para Morir’ se mueve en territorios formales ligeros, si bien aquí, como siempre de manera magistral, se desliza cierto dolor y recomposición frágil de pasado funesto en la letra y en la voz: “estaba tan arriba que no pude oír tu voz, quisiera remediarlo, poderte compensar, aunque la cuenta que te debo es complicada de saldar”. Hábil en el uso de las figuras literarias, Arco tira de concatenación en ‘Efecto, Causa y Libertad’, con armazón claro de rock.

Así, llegamos a ‘Abril’, tema que da título al conjunto y piedra roseta del álbum. Cariño y pasión de padre en una declaración de amor eterno con formas preciosistas y de bisoñez encantadora. “Yo soñaba con tenerte y ahora soy el orgulloso responsable de quererte más que a mí. Responsable de quererte hasta morir”.

Claro, con estas sensaciones, no hay título más lógico para la siguiente canción que ‘El Amor’, otro de los puntos álgidos del disco. Teclas y coros de ascendencia americana para destilar lo que podría ser considerado un tratado vital obligatorio: “malgastar el tiempo en causas que no tienen este fin es pasar por esta vida sin vivir”. Borrachos de alegría, llega otro trabalenguas marca de la casa en ‘Quiero’, una divertida rumba (ahora sí) que esconde la continuación lógica del tema anterior. Como guinda, ‘La Cura’ completa la triada de enseñanzas finales con una desnuda estructura de acordes dylanianos y delicadeza exquisita.

Más que lecciones, recordatorios, corolarios de padre ilusionado. Las buenas intenciones que, como en todo el disco, salen en forman de canción, tan directas y efectivas, que acaban dejando una marca incusa a quienes nos toca la fibra, a quienes les queda rocanrol en el pecho.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. El Momento
  2. Todo
  3. La Primera
  4. La Fianza De Tu Error
  5. Correr Para Morir
  6. Causa, Efecto y Libertad
  7. Abril
  8. El Amor
  9. Quiero
  10. La Cura

 

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Publicado el mayo 23, 2018 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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