Dry River – 2038

Casi tres años después (apenas cinco días de diferencia), os traigo de nuevo a los castellonenses Dry River. Si por entonces nos invitaban a un casorio en Quien Tenga Algo Que Decir Que Calle Para Siempre, esta vez nos transportan hacia el futuro, hacia 2038, pero sin que por el trayecto aparezcan coches voladores, robots o futurología científica. Nos encontramos ante un recorrido por emociones humanas en el que la pérdida de ilusión y de falta de esperanza actual divide al mundo entre quienes salvaguardan una luz de calor en su interior y quien se ha dejado arrastrar por la tormenta. Para ello, utilizan su combustible ya reconocible y bastante apreciado por la crítica y también ya en mayor medida por el público (demonios, 2038 se coló en la lista de ventas de discos de Promusicae en su primera semana), un rock progresivo, sinfónico, de ascendencia heavy, de golpeo rockero, de ambientación coral con auras de soul, jazz y funk. Sí, todo eso, nada menos. Un grupo que va más allá de lo convencional y que igual no va a los festivales de moda, pero para quienes nos gusta ‘algo más’ de vez en cuando está ya con letras doradas en nuestras listas preferidas.

2038 ha sido grabado por Manuel Tomás, Juan Carlos Morcillo y Carlos Álvarez bajo la producción de este último. La mezcla del álbum ha sido realizada por Manuel Tomás y el máster ha corrido a cargo de Enrique Soriano. El diseño del libreto y digipack ha sido obra de Ángel Belinchón y Juan Torrent. El sexteto está formado por Carlos Álvarez Prades en guitarras, teclados y piano; Ángel Belinchón Calleja en la voz principal; Matías Orero Aguilella en guitarras; David Mascaró Rojas al bajo; Martí Bellmunt Blasco en piano y saxo tenor; y Pedro Corral Chiva en la batería. Como decía, se trata de su tercero de estudio tras El Circo De La Tierra y Quien Tenga Algo Que Decir…Que Calle Para Siempre. Fue con este segundo trabajo cuando decidieron registrar su fin de gira en el directo Rock & Rollo…¡Y Caña!

Si buscamos elementos comparativos entre 2038 y su predecesor, podríamos concluir que estamos ante un trabajo mucho más sobrio. Tanto en letras como en música. La boda ideológica que daba paso a una sutil y mucho más sesuda crítica social y política que lo que suele ser habitual en los grupos patrios se torna aquí mucho más humanista. Es la Humanidad, ellos, tú y yo, como individuos y, quizá, dueños de parte de nuestras voluntades, los que protagonizan el eje argumental. Así queda claramente ejemplificado en ‘Perder El Norte’, un corte explosivo en el que lo explosivo se mezcla con la épica de melodías y sutilizas de pianos y arreglos orquestales como el que florece en el cuarto minuto. Maestría de banda que juega a grandes y ahí queda ese solo que se crece sin fin.

Hechuras sinfónicas nos dan la bienvenida en ‘Fundido a Negro’, donde guitarras, coros y arreglos, sumado al tempo de batería del fraseo nos evocan sin remedio a los mejores Muse y su neoapocalipsis, aquí representado con el destrozo al medio ambiente y el consumo de los recursos naturales. La idiotez caníbal se hace carne en ‘Rómpelo’, un tema de corte más hardrockero y brioso. “Eres bruja y votas a la Inquisición por miedo a un mal mayor”. El estribillo coquetea con el soul coral, mientras que el desarrollo instrumental posterior apunta a terrenos jazzies, con un inesperado repunte heavy, no sin carga de ironía. Aquí la previsibilidad no existe.

Siguiendo la senda, ‘Me Va a Faltar El Aire’ es una balada excepcional que, reconozco, no me convenció como adelanto. Es la crónica en primera persona de la consciencia de los males que están asociados al paso del tiempo. Quizá reescuchada en el momento idóneo, la magnificencia lírica y coral de su parte de final pone los pelos de punta. Con una distorsión bastante corpórea incluso en las líneas de bajo, ‘Me Pone a Cien’ aligera la tensión en tono funky, incluso con algún devaneo de latin-jazz. Declaración  de intenciones contra la sencillez, proclamada a los cuatro vientos en el texto… “creo que no acabo de encajar”.

La segunda parte del álbum comienza con uno de los cañones del álbum, ‘Camino’. Otro canto de amor a la música donde el fraseo cabalga entre la ampulosidad melódica de Camilo Sesto y, de nuevo, la modernidad de Bellamy y los suyos. Otra al zurrón de canciones que representarán la constante de una vida. El empaque de guitarras refuerza el punto crooner de ‘Al Otro Lado’, otro pedazo de corazón incomprendido ante los estragos de la ausencia. Un caso en el que menos en más, aunque no haya canción de Dry River en la que no aparezca un añadido de calidad compleja. En este caso son los coros femeninos que, de manera inequívoca, nos recuerdan a Pink Floyd.

En el tramo final, ‘Cautivos’ se presenta como el corte más corto de la lista, con poco más de 200 segundos. Una verdadera rareza para las hechuras de la formación. Se trata de una canción de naturaleza acústica, con aura de country-grass de liberación esclavista. Aquí todo tiene sentido. Llegamos ligeros de equipaje a la gran batalla de ‘Peán’ (nombre de un canto griego guerrero), más de diez minutos de puro y puto virtuosismo donde encontramos un aguerrido y musculoso cuerpo de guitarra, un estribillo belicoso y ambientaciones de cuerdas que asemejan la contienda, que al final hace perder el sentido de todo… cuando los soldados son los que portan u otorgan la muerte, haciendo del triunfo una colección de laureles bañados en sangre. “La paz del imperio, el rastro sangriento de la libertad”. Extrapónganlo a cualquier contexto.

El cierre viene, de manera muy apropiada, con ‘Con La Música a Otra Parte’, un himno festivo de invitación al oyente/espectador, que tiene algo de cierre de círculo con las referencias al mar que protagoniza el primer corte, y mucho de rock de neón.

Dry River cuadra las formas para darnos otro larga duración de exquisita degustación. Quizá con menos artificios alocados, pero con una concreción sónica sobresaliente, dentro de su amalgama de variedades sonoras.

A falta de diez meses para cerrar el año, apunta a medalla.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Perder El Norte
  2. Fundido a Negro
  3. Rómpelo
  4. Me Va a Faltar El Aire
  5. Me Pone a Cien
  6. Camino
  7. Al Otro Lado
  8. Cautivos
  9. Peán
  10. Con La Música a Otra Parte

 

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Publicado el febrero 28, 2018 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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