Dry River – Quien Tenga Algo Que Decir Que Calle Para Siempre

180 Dry RiverDesde que la Humanidad existe, la línea que separa la locura de la genialidad siempre ha sido muy delgada. En qué lado de la división situar determinadas creaciones artísticas son confundibles o intercambiables dependiendo de quién esgrima su opinión. Quien Tenga Algo Que Decir Que Calle Para Siempre entra sin lugar a dudas en ese terreno funambulista. El segundo disco de esta formación castellonense es tan desconcertante como sólido y tan ilusorio como crónica de una realidad social. En su original concepto argumental, este disco es mucho más transgresor que cientos de canciones de grupos protesta al uso, con discursos explícitos y originalidad escasa. De esto último Dry River van más que sobrados. Virtuosismo al servicio de un rock progresivo con aderezos que van del heavy a la canción ligera, del cabaret al pogo. Si te gustan los retos y los grupos diferentes, estás de enhorabuena. Estos son Dry River y van muy en serio.

Y es que si eres de las personas que para el mundo del rock tienes la mente abierta, te cansan siempre los mismos formatos y no te achican los trabajos que pueden resultar de difíciles primeras escuchas Dry Rover te enamorará. O al menos, les reconoceras el mérito indiscutible. Es cierto que cuando uno profundiza y se hace con el disco al completo se aprecian aspectos mejorables o que no todos los pasajes son igual de brillantes, pero sin duda que reconforta y sanea la mente escuchar algo así, en castellano y con valentía.

La portada, con sus dos incógnitas por cabeza, esconde el sentido de la obra conceptual en la que gira todo el disco. Digamos, por no hacer de spoiler absoluto, que el argumento de las canciones giran en torno a una unión de dos polos aparentemente separados, pero con bastantes intereses comunes. En ese sentido, ‘Rosas y Gaviotas’, el tema más extenso, es la piedra Roseta del disco, la que da las claves de toda la narración. Pero por el camino hay otros puntos álgidos.

Tras la intro, un reprise adelanto del tema que cerrará la lista (por cierto, dividida en Entrantes, Primeros Platos, Segundos Platos y Postres, no olvidéis que estáis en una boda), ‘Bajo Control’ es uno de los grandes temas del disco, sobre todo por su complejidad y variedad rítmica. Improvisaciones en solos, un piano sorprendente que presenta a las claras el carácter freak (bien entendido) del álbum y riffs y momentos pesados y contundentes. Todo sorprendentemente encaja. Más ligero, una mezcla de Aor, Hard y Glam, llega ‘Irresistible’. Efectos con la boca que se repetirán en ‘Oda Al Líder’ y un toque ochentero bailable muy acusado. Y así llegamos a ‘Frascos Vacíos’, para mí el mejor tema del álbum y con una riqueza adictiva brutal. Melodía de corte lírico y teatral, intensidad que recuerda en su punto flamenco a ‘Innuendo’ (Queen, presente todo el disco, como Rush). Una delicia en el fraseo y el estribillo.

‘Informe T-24’, por su parte, destaca por el solo virtuoso y una base rítmica muy aguerrida, una canción ‘convencional’, por decirlo de alguna forma. Más sorprendente es ‘Casto’. Rollo cabaretero y gospeliano, avivado por ese pasaje del texto que proclama “el Señor esté conmigo”. La citada ‘Oda Al Líder’ es otro de los cañonazos del disco, sino como canción sí como concepto. Un interludio de menos de dos minutos en el que destaca la pomposidad militar del ritmo, fanfarrias y redobles realizados a coro, que le dan el punto de locura necesario para que se entienda la ironía. También brilla con luz propia ‘¿Cuánto Vales Tú?’, una canción que encierra un potente contraste entre guturales y coros y un crecimiento progresivo que explota en un ritmo con olor a pogo. Los segundos platos finalizan con ‘Caída Libre’. Un texto cruento que sin embargo adopta la forma de canción ligera, con pequeños aires de jazz o o de son banal. Y con ‘El Lado Bueno De Las Cosas Malas’, algo más previsible pero fácilmente recordable gracias a lo cuadrado del estribillo.

Para los postres, y nunca mejor dicho, como guinda, la citada ‘Rosas y Gaviotas’. Un ejercicio de trece minutos de duración, una mini ópera-rock en sí misma que destaca en su plenitud de texto y música. Hay para todo, hasta una estrofa recurrente que da sentido a todo. De nuevo gran teatralidad por parte del conjunto. La ‘supuesta’ ficción desaparece con la inclusión de cortes y declaraciones de personajes reconocibles. Acelerones y frenazos aumentan el dramatismo de la situación, para concluir con ‘Traspasa Mi Piel’. Un esfuerzo de canto de esperanza ante la cercanía o posibilidad de un mundo nuevo, pero siempre con el riesgo de la sombra acechando: “dame de beber la melodía de tus palabras”.

Están locos estos romanos, que decían Asterix y Obelix. Dry River andan por la misma senda, pero mientras caminan nos lo hacen pasar muy bien con su música.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Traspasa Mi Piel (Intro)
  2. Bajo Control
  3. Irresistible
  4. Frascos Vacíos
  5. Informe T-24
  6. Casto
  7. Oda Al Líder
  8. ¿Cuánto Vales Tú?
  9. Caída Libre
  10. El Lado Bueno De Las Cosas Malas
  11. Rosas y Gaviotas
  12. Traspasa Mi Piel

 

 

 

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Publicado el febrero 23, 2015 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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