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Dry River – Cuarto Creciente

Se ha hecho esperar la nueva entrega desde el estudio de los castellonenses Dry River. Algo que no nos parece es extraño tampoco si tenemos en cuenta que su propuesta es de lo más trabajado que se puede encontrar hoy en el panorama del rock con tendencia al heavy melódico y progresivo. A los tres que pasaron de su debut, El Circo De La Tierra, a su espectacular y conceptual casorio de amor entre políticos de Quien Tenga Algo Que Decir Que Calle Para Siempre, y los también tres hacia el viaje futurista (pero sin que por el trayecto aparezcan coches voladores, robots o especulaciones científicas) de 2038, ahora han sido cuatro largos años (más cerca del quinto) lo que hemos tenido que aguardar para lo que, lo venimos diciendo e esta casa desde hace años, el que viene a ser el mejor nuevo grupo de heavy metal de la década. Formas estilizadas y contemporáneas que se alejan de los clichés manidos y que estiran de manera elegante los desarrollos en un tinte progresivo que, sin embargo (y he aquí lo complicado) no sacrifican por ello a la canción en sí misma, como sí pasa con los largos devaneos aletargados y soporíferos de lo que suele pecar el género. Todo parece encajar con una pulcritud y sincronía digna del mejor relojero del mundo para disfrute de unas melodías lumínicas, una voz francamente encantadora y unos textos que siempre buscan la diana de manera menos explícita. A todas las virtudes que ya conocíamos del grupo se le suma que en esta ocasión han contado con la producción del tótem llamado Carlos Raya, así que solo se podía esperar lo que ha sido: un álbum excelente que se aconseja escuchar a un volumen alto y con bien de armónicos.

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Dry River – 2038

Casi tres años después (apenas cinco días de diferencia), os traigo de nuevo a los castellonenses Dry River. Si por entonces nos invitaban a un casorio en Quien Tenga Algo Que Decir Que Calle Para Siempre, esta vez nos transportan hacia el futuro, hacia 2038, pero sin que por el trayecto aparezcan coches voladores, robots o futurología científica. Nos encontramos ante un recorrido por emociones humanas en el que la pérdida de ilusión y de falta de esperanza actual divide al mundo entre quienes salvaguardan una luz de calor en su interior y quien se ha dejado arrastrar por la tormenta. Para ello, utilizan su combustible ya reconocible y bastante apreciado por la crítica y también ya en mayor medida por el público (demonios, 2038 se coló en la lista de ventas de discos de Promusicae en su primera semana), un rock progresivo, sinfónico, de ascendencia heavy, de golpeo rockero, de ambientación coral con auras de soul, jazz y funk. Sí, todo eso, nada menos. Un grupo que va más allá de lo convencional y que igual no va a los festivales de moda, pero para quienes nos gusta ‘algo más’ de vez en cuando está ya con letras doradas en nuestras listas preferidas.

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