Gritando En Silencio – Material Inflamable

A finales del pasado mes de septiembre me llegaba el encargo desde la jefatura de Rock Estatal (revista) de entrevistar a Gritando En Silencio con motivo del lanzamiento de su cuarto trabajo discográfico de estudio, Material Inflamable. Poco después me llegaba el disco, mes y medio antes de su publicación. Igual que “no es más dulce una patada por mucho que se la espera”, que canta Hora Zulú, darle al play era ser consciente de recibir una buena bofetada de rocanrol pero, pese a ello, no hay guardia posible. Gritando En Silencio, con Marcos Molina a la guitarra, voz y letras, Miguel Ángel Santos en la guitarra y coros, Alberto Curtido al bajo y coros, Jorge Correa, batería y Carlos El Quinto como las cervezas de a trago, incendian a base de bien una entrega en la que, en términos generales, se alejan de las formas conocidas del rock nacional, para abrirse a estructuras y sonidos más anglosajones… Un sonido con mucho groove y un disco que mejora considerablemente la media del anterior La Edad de Mierda.

Tras cuatro años largos entre Maldito y La Edad de Mierda, (recuerden que el debut fue Contratiempo) esta vez no ha habido que esperar tanto para una nueva entrega, la cuarta de la banda. El que los roles se hayan definido y la experiencia ganada con el paso de los años (ya van quince) ha hecho que esta vez hayan disfrutado más del proceso y eso se deja notar. Un disco que, en las letras, salvo dos o tres excepciones (muy explícitas, eso sí), mira más hacia dentro que hacia fuera, algo que agradezco en gran medida. Marcos me definía la grabación buscando “bases más graves con baterías contundentes y bajos distorsionados, uso del fuzz, y la combinación de guitarras vintage con bases modernas, que apuntan más al stoner”. Esa intención de sonar más pesado le acerca mucho más a lo que suelen hacer en los directos, por lo que la sensación es doblemente gratificante.

Manteniendo los parámetros en el Rock sin demasiados aderezos, el álbum ofrece algunos arreglos nuevos como toques sureños, folk, country y hasta un drobo, además de algunas mezclas vocales atmosféricas.

La bienvenida la da ‘Mi Último Cartucho’, con una melodía de guitarras y vocal infrecuente y con un gran poder adictivo y un canto al enfriamiento de las relaciones. Más amores complicados en ‘Sácame de Aquí’, donde el protagonista se va, esta vez porque es consciente de no ser beneficioso. Lo poderoso del álbum es el riff del fraseo, muy cercano al southern de gente como Queens Of The Stone Age, mientras que el estribillo se hace más country. Un pelotazo en toda regla.

Utilizando una potente base rítmica stoner, ‘Rumbo de Colisión’ nos sube a una locomotora musculosa que ofrece un excelente desarrollo de guitarras. Coros y solo completan la paleta antes del choque final. ‘Ya Debió Cambiar’ es de los temas que contrasta por lo explícito del texto, contra la tauromaquia, pero que funciona por el estribillo creciente y por el mensaje. El break con voces y percusión marcial ofrecen un buen aderezo.

Así, llegamos a ‘Días Grises’, un registro muy cómodo para la banda, con una nueva historia de perdedor que no se comprende. Un medio tiempo intenso y crudo, que acaba rematando una de las mejores canciones de Material Inflamable. Lo sureño y country apuntado más arriba se hace carne en ‘Estamos Muertos’, silbido incluido. La base rítmica del fraseo me recuerda ligeramente a Celtas y eso siempre suele ser garantía de calidad. Lo del “estamos muertos desde el mismo momento en que dejamos de soñar”, repetido, es otra gozada.

En ‘Volviendo a Casa’ encontramos otra lección de estilo, con guitarras gruesas y slides que van y viene para empantanar con cuidado el resultado final. ‘Los Ojos del Huracán’, pese a ser ‘facilón’ –entiéndase el término- es de los que me entraron a la primera por esa cadencia de rock latino clásico de la vieja escuela. Una cadencia candente que le viene que ni al pelo para las mujeres que desordenan el alma. Tiene esa sonoridad canalla que tanto alabo.

No me suelen gustar demasiado los textos explícitos, pero lo de ‘Lágrimas de un Paria’ es muy necesario. Un poderoso canto reflexivo contra la sinrazón del racismo y el proteccionismo nacionalista. La voz de Marcos suena más descarnada e intensa que en ningún otro corte de Material Inflamable. Hasta el punto de doler en su coda final, “tras esta maldita verja”. ‘Como Si No Hubiera Nada Más’ viene a dar continuidad a las canciones de cantar entre colegas, solo que con una mayor dosis de trascendencia que ‘Estaré En El Bar’. “Lo único que tengo miedo a perder es el tiempo”. Tiene mucho de canción de estadio, de gran final.

El cierre llega con un tema de ascendencia bluesera y negra (Marcos me contaba que nace de una improvisación de guitarra a la que llamó Hendrix Nostalgia), ‘Atrapado En Tu Mundo’. Un sobrio final como los que acostumbra la banda sevillana. Como si todavía hiciera falta demostrar que lo suyo es rocanrol, acordes, ritmos, letras, actitud… de muy alto octanaje.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Mi Último Cartucho
  2. Sácame De Aquí
  3. Rumbo De Colisión
  4. Ya Debió Cambiar
  5. Días Grises
  6. Estamos Muertos
  7. Volviendo a Casa
  8. Los Ojos Del Huracán
  9. Lágrimas De Un Paria
  10. Como Si No Hubiera Nada Más
  11. Atrapado En Tu Mundo

 

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Publicado el noviembre 13, 2018 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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