15º Happy Moy Fest. Almería, 24 de agosto

Además de los grandes nombres, es un gusto siempre cubrir y apoyar a la escena local con festivales como Happy Moy Fest, que en sus dos últimas ediciones ha pasado a tener apoyo institucional y a celebrarse como un evento más de la programación, al aire libre y en un espacio céntrico. Rock alternativo en plena ciudad. Un gustazo que ojalá dure muchos años. Os dejo a partir de este momento la crónica realizada para el Área de Cultura del Ayuntamiento a través de Contraportada. Salud.

Lo que comenzó como una gran celebración del cumpleaños de Moisés Belmonte, Moy para los amigos, hace ya diez años, se ha convertido en un gran escaparate de la música local alternativa. De unos años a esta parte, Happy Moy Fest se había convertido en un doble encuentro anual con el rock con denominación de origen almeriense, celebrándose en invierno y verano, en locales como Malevaje, su primera edición y antes de que cerrase definitivamente sus puertas, y, posteriormente, en La Caverna, con la colaboración de La Calle. Nombres que desde hace años forman parte de la ruta de ocio del público más rockero de la ciudad, y que ayer vivió el segundo año consecutivo con el respaldo institucional del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería, celebrando la decimoquinta edición del festival en el Anfiteatro de la Rambla y dentro de la programación especial de la Feria. El Anfiteatro volvió a embutirse del genuino espíritu festivalero con la participación de las bandas Incisivas, Jagged Knife, Jenna Suffers, Rosy Finch (en la foto de portada) y Louder Than Noise. Una edición de lo más contundente.

Abrió el repóker de actuaciones, Incisivas, quizá el verso más suelto del quinteto, no ya por ser el único que cantaba en castellano, sino por presentar una propuesta musical más cercana al punk más clásico, más de actitud que de velocidad, que la hubo por momentos, y con líneas vocales melódicas más limpias, sin que por ello adoleciera de un punto oscuro tanto en las bases rítmicas como en las letras, en las que la muerte y la decadencia se hacen fuertes. Los títulos lo dejan claro por sí solos: ‘Muerte’, ‘Hastío’, ‘Amo La Muerte’, ‘Pesadillas’… Curtidos en bandas como Dirty Reason, Llorsairs, Ultrasurf o Partenogénesis, Richi, Mire, Lupe y Paco cumplieron su función a la perfección caldeando el ambiente a las primeras de cambio, incluso con los primeros escarceos entre el público, que sería casi denominador común para todas las bandas. ‘Cuchillas’, ‘Cuatro Años’, ‘Interruptor’ y ‘Violencia’, estas dos últimas pertenecientes a su último trabajo, publicado hace algo menos de seis meses, cerraron una actuación de lo más aprovechada.

Jagged Knife es la banda en la que se reconoce a las primeras de cambio a uno de los mejores frontman que tiene la escena alternativa de la ciudad en la última década, como es Enrique Billy. Con varios puntos más melódicos que Adiós Caballos, la nueva propuesta destila la misma potencia y virulencia que acostumbra, pero con una suerte de clasicismo en las influencias que van desde MC5, de quien referenciaron aquello de “ser parte del problema o ser parte de la solución” tras un arranque a morder con ‘You Are The Bullet!’, ‘Mondays Club’ y ‘Jack The Reaper’, pero también la base de Turbonegro, el rockerío de The Hellacopters o la actitud de ‘la iguana’ Iggy. Siempre con el rigor que da el árido desértico de la provincia en sus composiciones, no es extraño un paseo por el ‘Far West’ antes de brindar por una ‘New Impossible Revolution’, tema que abre su EP ‘La Bête Noire’, publicado a finales del pasado año. Para terminar, tres trallazos indiscutibles como ‘The Black Bamba’, ‘Cassious Cleo’ y ‘Streets Are Burning’, arengando a tomarlas de nuevo “no solo porque suba un equipo a primera división”.

Siguiendo con el tono aguerrido pero con un giro hacia sonidos más propios de rock alternativo y el postrock, Jenna Suffers ofreció en Happy Moy Fest el último concierto de su carrera, ‘The Last Fucking Requiem’, como lo definió la propia banda. Un concierto quizá por eso algo más descontrolado y enérgico pero reconducido hacia tintes épicos y emotivos. ‘Palindrome’ e ‘Interview’ abrieron la veda, haciendo así un recorrido casi de proporciones alícuotas entre sus discos ‘A Bunch of Batmans Are Dying Lately’, publicado en 2013, ‘Stadium’ de 2015 y ‘love/amor’ de 2018. ‘Philia’ y ‘The day I killed the president and how I felt proud of it’ y ‘J&K’ allanaron el terreno a una suerte final en la que el enlace de ‘Amor’ con ‘Third Autumn’ dieron sobrada muestra del gusto por terrenos más intrincados, para cerrar, como rúbrica de la despedida, con ‘Last Requiem’. Una arenga de amor entre la distorsión.

Rosy Finch y Louder Than Noise, tras la lluvia

Hay una ley no escrita en la Feria de Almería que dice que una noche deben caer gotas de agua y el momento elegido fue justo en el preciso instante en el que Rosy Finch iba a comenzar su actuación. Con celeridad y presteza, todo el equipo técnico se puso a cubierto y apenas veinte minutos después ya estaba volviendo a rugir la música. Y de qué manera.

Rosy Finch demostró anoche ser la banda con mayor bagaje y proyección del conjunto, liderados por Mireia Porto, con Óscar Soler al bajo y el almeriense Juanjo Ufarte (The Dry Mouths) a la batería. No en vano actuaron en Happy Moy Fest apenas diez días después de actuar en el décimo aniversario del festival Sonic Blast de Portugal. Una banda eléctrica y centelleante entre el sludge, los ramalazos heavies, la combinación de voces melódicas y abrasivas y una solvencia en la versatilidad a prueba de bombas. Anda presentando el grupo su último disco, ‘Scarlet’, que casi sonó en su totalidad, capitalizando el primer bloque con ‘Oxblood’, ‘Amaranto’, ‘Vermilion’, ‘Gin Fizz’ y ‘Alizarina’. Temas furiosos de distintas dinámicas en las que el nivel de concentración no está exento de conexión con el público. ‘Miss Howls’ fue la mirada añeja al iniciático debut de 2015, ‘Witchboro’, para terminar con ‘Lava’, ‘Ruby’ y descerrajando ‘Lady Bug’, pista oculta del último álbum a modo de bis final.

Para cerrar, Louder Than Noise presentó su propuesta conseguida de hardcore punk americano de corte noventero, entre la melodía hardcore y el punk, con la misma intensidad de siempre que hace que no importe una cierta linealidad. Pocas concesiones a lo que no fuese velocidad y unas guitarras feroces, especialmente brillantes a la hora de los vertiginosos solos. Energía, un frontman hiperactivo y certero tanto en la interpretación como en la conexión con el público, con quien se bajó en más de una ocasión. Empezaron regalando dos temas nuevos, entre los que intercalarían los ya habituales y conocidos de la banda ‘Getting Over You’, de su ‘Explosive Personalities’, de 2016, o ‘Guilty’. Apurando los últimos compases de la noche, ‘No Expectations’ y ‘Nothing To Say’ evidencian ese punto de nihilismo desencantado en un concierto bruto donde no faltó ‘No Surrender’ o ‘Pizza Overdose’.

Tras más de cinco horas de música en directo, Happy Moy Fest sopló las velas con el deseo de seguir creciendo como en los dos últimos años.

Publicado el agosto 25, 2022 en Crónicas Conciertos y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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