Antonio Álvarez – Calle Música

El mundo de la música está repleto de calles por las que transitar. Desde la “Calle Melancolía” de Joaquín Sabina, pasando por la “Calle Esperanza s/n” de Extremoduro. La de París con Duncan Dhu. Están las de Philadelphia de Bruce, que nos invitó a “Out In The Street” y a “Racing In The Street”. También está la del hombre luchador de los Stones. O las de un lugar donde no tienen nombre con U2. A este callejero de Google Maps musical se suma ahora la Calle Música de Antonio Álvarez. Una de las pequeñas callejas que se encuentran debajo del Conjunto Monumental de la Alcazaba de AlmeríaAntonio Álvarez es, como me gusta decir cuando el protagonista lo representa, un cantau-rock de la localidad almeriense de Pechina que lleva más de treinta años peterpaneando con la música, que le sigue confiriendo una suerte de eterna juventud. Calle Música viene a ser su séptimo trabajo en solitario tras el directo La Banda En Movimiento (2023) y el anterior de estudio, Libre Asociación de Ideas (2022). Y con tanto recorrido, nos encontramos ante el disco más luminoso de su carrera. Muy apropiado después del apagón de hace siete días.

Afincado en Granada desde hace muchos años, como he dicho en varias ocasiones, es uno de esos personajes que hacen del circuito musical de una ciudad o provincia modesta, como la almeriense, algo vivo, vibrante. Ahí está su trayectoria. Con menos de 20 años daba sus primeros pinitos en Extremaunción, después Plancton, con rock más al uso, se haría un superclase con The Beatles Connection, con quienes ha vuelto recientemente (banda de versiones de The Beatles, compuesta por legendarios músicos –no olvidemos la fuerte conexión que tiene la ciudad con John Lennon, ya que aquí compuso ‘Strawberry Fields Forever’), se hizo con un lado swing-jazz con Piccolisima Jug Band o cantando con otro grande de la ciudad como es el pianista Ramón García. También en Granada ha participado en línea cantautora con Trovamundos y ha catado el folk con el dúo Sonora y, por si fuera poco, hace sus desbarres de rock alternativo con Beach Hotel

Como las cosas importantes, el hilo conductor de este disco le llegó a Antonio por casualidad, con la composición del tema que da título a la decena de cortes: “Calle Música”. Por un lado, se dio cuenta de esa brillantez de sonido, de jovialidad en la actitud y, por otro, con la impronta de la tierra que tenía el tema.  

Así, y contando con que Antonio Álvarez no ha dejado de jugar con melodías, acordes y versos musicados durante toda su vida, recuperó canciones antiguas de todas las épocas, que se habían quedado en cajones esperando su ocasión y otras más recientes, alguna de esas más de treinta que compuso durante el periodo de la pandemia, de las que solo seis fueron al disco anterior.

La brújula y el leit motiv estaban claros. Luz y Almería. Y las referencias a la tierra son múltiples. Al kiosco Amalia (donde se puede tomar el famoso ‘americano’ que sigue causando furor en fiestas de guardar), a la Isleta del Moro, al Cabo de Gata, a la más que centenaria pastelería La Dulce Alianza, tabernas, bares… Paseos, olores, sonidos. Recuerdos y presentes, porque el tiempo marca la clave sin quererlo, dibujando un lienzo en el que se comparten y cantan sensaciones de infancia y otras de una madurez que, precisamente, como no se la espera… llega, como bien cantaba el Calamaro en la parte más para todos los públicos de su Salmón (“Nada que tengas que esperar llega”).

Así las cosas, Antonio nos engaña con el título de “Un Segundo De Belleza” (porque hay más) y tiene unos acordes de guitarra principales que conectan con su querencia beatlemaniaca, que continuará su conexión con el icono pop de los pasos de peatones en la entrada de “La Gran Dulce Alianza”, bien empacada desde la rítmica eléctrica, referencias a Dalí y un puente y estribillo almibarado y jovial.

En “Calle Música” la chispeante vendrá con esa combinación de saxo y semi acústicas y  unos coros que ponen el terciopelo sensual a cierta ascendencia de rhythm and blues. “Plancton” ofrece una sugerente y extensa entrada instrumental, ligeramente slide y mucho olor a sal. La primera parte concluye con “La Taberna Del Irlandés”, uno de sus temas más antiguos, compuesto allá por 1992 y que en directo ha solido interpretar con ukelele y pito. El arrope de banda le da un aura clásica muy poderosa.

“Envuelto En Llamas” se mueve en terrenos clásicos de rock americana, dibujando esa tensión en los coros y teclas, urbanizados de nuevo con el punto del viento metal. Otra canción enérgica que da sentido al conjunto. Con guiño flamenco a los acordes de la taranta (palo cabal y jondo nacido en Almería) se abre “Una Noche En La Isleta”, que regalará también alguna sucesión de acordes de raigambre a compás, esbozando matices de rumba que no caerá, eso sí, en la fórmula más previsible.

“Verano Naif” tiene un toque desenfadado y guatequero, también muy rítmico, entre la rumba y la calma chicha de los días de verano de mar y feria. Armónica y aires de country se descorchan en “Un Par De Cervezas” que no sale de la felicidad estival, aunque aquí con una nostalgia algo más doliente. El cierre viene de la mano de “Las Palabras Llegan De Improviso”, una narración marca de la casa, con elegancia y una poderosa impronta pop.

Qué hermosa es la música cuando brota sin más pretensión que su propia necesidad.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Un Segundo De Belleza
  2. La Gran Dulce Alianza
  3. Calle Música
  4. Plancton
  5. La Taberna Del Irlandés
  6. Envuelto En Llamas
  7. Una Noche En La Isleta
  8. Verano Naif
  9. Un Par De Cervezas
  10. Las Palabras Llegan De Improviso

Publicado el mayo 5, 2025 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Muchas gracias por descubrirme a Antonio Álvarez, Chayi. Suena totalmente natural. Lo escucharé a fondo.

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