Mamá Ladilla – Molestar General
Cuando un cómico o monologuista nos cae en gracia (nunca mejor dicho) caemos en el error de empezar a verle tantas veces que, al final, el cartón piedra se hace patente y nos puede acabar resultando predecible y previsible y no hay nada que haga menos gracia que sabernos el final antes de escuchar el principio. Es una jodienda, si lo piensan, pero es que algún pero tenía que tener estar tocado con la divina varita de la capacidad para hacer reír. A no ser que seas como Chiquito y el final no sirva para nada y lo importante sea el trayecto. El caso es que en el caso –la redundancia es voluntaria- de los grupos que hacen del humor un arte… ¿se les exige más que a uno ‘convencional’? A fin de cuentas, todos conocemos a autores, bandas, escritores, incluso a algún crítico musical (ejem) que parecen llevar escribiendo la misma canción, el mismo disco, la misma novela o ensayo, o la misma crítica con pequeñas variaciones… y no pasa nada –como en el disco de A Palo Seko-. Sin embargo, a los del saco divertido, le pedimos constantemente chistes y ocurrencias máximas que nos evadan del este vil y cruel mundo por unos minutejos, cuando menos, igualando su máxima cota y malla conocida. Como es lógico, esto jamás puede ser así porque ni siquiera el oyente es el mismo hoy, que ayer, menos todavía que hace años. Evolucionar adquiere otra dimensión y cada nuevo artefacto sonoro de este marco conceptual debe ser tomado con una cierta perspectiva, como el icono amarillo ese de una ceja levantada y la mano en la barbilla (o parte inferior del círculo, mejor dicho). El caso es que Mamá Ladilla, con Juan Abarca al frente, y desde hace años con los mismos compinches (Sergio González al bajo y Abel del Fresno a la batería) ajeno o no a todo este cacao, se ha marcado otro disco de estudio, titulado Molestar General, cinco años después de Exhuma y Sigue, -al que he copiado casi idéntica entrada, somos el portal de la transparencia- con que el nutre de doce nuevas coplas (más un interludio) su henchido repertorio. Así luego pasa que no tocan “la de…”.
Este Molestar General se ha grabado, mezclado y masterizado por obra y gracia de manos y oíos de Pablo del Fresno en los Pleasure One de Madrid durante diciembre y enero del 25 y el 26. El diseño gráfico es de Alfonso Sangre.
Sigue el asunto mortuorio en el arranque del disco, cabalgando al más puro estilo thrasher con “Barbacoa En La Morgue” (no olvidemos los títulos de sus dos últimos discos Exhuma y Sigue y Quien Pudriera, ambos de portada que ni Eddie de los Maiden o Dexter, respectivamente). La inclusión de ‘cumpleaños feliz’ y ‘el corro de la patata’ en tan luctuoso escenario es algo que solo puede discurrir por la mente de Abarca.
Los temas, por cierto y como denominador común, oscilan entre ‘las duraciones estándar’ con otras manifiestamente limitadas a no llegar a los dos minutos. Algo que hace que en ocasiones parezca que el álbum vuele. Ya saben, esto de mantener la atención durante demasiado tiempo no es trending y hay que adaptarse. “La Cámara De Eco”, de hecho, viene a ironizar sobre el efecto silenciado de opiniones y algoritmos. Por cierto, de nuevo a lomos de otro magnífico, hercúleo y brioso alarde de guitarreo de lo más molón y haciendo sus escalas pentatónicas. ¿Se puede poetizar sobre pollas? Pues así lo hace Mamá Ladilla en el catálogo de pintadas rupestres de “Viva Las Vergas” (no hay guiño al grito de guerra de Elvis, pese al título).
“Consenso Oral” –de trino cantarín, me recuerda a la de los charlies-, “¡Stop Porculización!” –como la de la criminalización-, “El Gen Especial” –como la endogamia monárquica con entrada medieval pertinente- y “Hagas Lo Que Hagas” –de grosor metalero en las guitarras- son cuatro temas que bien podrían haberse agrupado en aquellos añejos mixes –se mueve en poco más de seis minutos- pero aquí vienen desligados para fácil deglución. A vueltas con decir aquello de los mensajes satánicos al revés en los discos setenteros, en “Líbranos Del Bien” Mamá Ladilla opta por hacer una plegaria a la inversa, aunque siempre con planteamientos de ida y vuelta, y se cuela uno de esos devaneos instrumentales propios a la causa, progresivos y oscuros.
“Intermedio” nos recuerda el gran guitarrista clásico que ha perdido el legado de los Tárrega, Rodrigo, Sor, Torroba o Albéniz antes de guasear a lo grande con “Puñitos”, protagonizada por ese seguidor anónimo –y brasas- que al final de los conciertos te dice que “no has tocado la de…”. Indignación terminada en el famoso gestito del regente felipil. Percusiones latinas a lo Santana nos llega la aventurera “Perecéis Tontos” que crece hacia un hard rock bien aseadito y preparado para lo de banging con el cuello.
Esto se acaba con el cuento con moralina y moraleja de “Relájate y Disfruta”. Lo que parece el secuestro perpetrado por una loca cualquiera acaba siendo un aldabonazo de realidad. Nunca mejor dicho. El grillete final lo echa “¡Qué Extraño!”, con texto que da una vuelta (al garrote vil) de “La Hoguera” de Javier Krahe, con deseos de muerte en diferentes fórmulas. Tema que incluye un arreglo orquestal de Pablo Thonon en la infrecuente extensa coda.
Larga vida, ladillers.
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Lista de canciones – tracklist:
- Barbacoa En La Morgue
- La Cámara De Eco
- Viva Las Vergas
- Consenso Oral
- ¡Stop Porculización!
- El Gen Especial
- Hagas Lo Que Hagas
- Líbranos Del Bien
- Intermedio
- Los Puñitos
- Perecéis Tontos
- Relájate y Disfruta
- ¡Qué Extraño!
Publicado el febrero 12, 2026 en Críticas Discos y etiquetado en Críticas Discos, Mamá Ladilla, Molestar General. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.




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