Equilibrista: La vida de Cecilia. José Madrid
Decía ayer que final de agosto iba a ser literario y, tras comentar el más que notable libro de Manolo Tarancón abordando el totémico The dark side of the Moon de Pink Floyd, hoy es el turno para la revisión y ampliación de este Equilibrista: La vida de Cecilia de José Madrid que publica Efe Eme en el año en el que se cumple el cincuenta aniversario de su accidental muerte el 2 de agosto de 1976. Y quiso el azar o la casualidad que fuese precisamente ese fin de semana en el que procedí a devorar el presente volumen. De hecho, rematé el lunes viendo el documental emitido por La 2 la noche del domingo. El resto de obligaciones y compromisos me impidieron escribir ‘en fecha de aniversario’, pero no quería dejar pasar el mes sin su debida reseña. Como comenté en su momento, en varios momentos de la biografía de Mari Trini escrita por la cantautora Esther Zecco de la que os conté también por aquí y que me acompañó en parte del viaje a Madrid para ver a Robe en lo que acabó siendo su última gira, se hacía mención explícita en muchas ocasiones a Cecilia como, junto a la protagonista de dicho libro, ejemplos de mujeres –intentaron enemistarlas, sin éxito- que simbolizaron valentía e independencia en unos tiempos en los que no era sencillo abrirse camino en un mundo monopolizado y dirigido por hombres. De hecho, la narración de Zecco recrea la llegada a casa de Mari Trini, en el momento en el que suena el teléfono y le informan del accidente de tráfico que se llevó por delante la vida de una artista multidisciplinar (escribía, pintaba, hacía composiciones en varios idiomas…). De todo ello habla José Madrid que, además, aporta testimonios de cartas personales, gente cercana a la artista y un análisis con perspectiva de Cecilia.
Vamos primero, con las presentaciones.
Nacido en Granada y apasionado del cine desde que era un niño, José Madrid es redactor jefe y editor de “Series y plataformas” de Vanitatis, la cabecera de lifestyle de El Confidencial. Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Málaga, ha colaborado en medios tan diversos como Fotogramas, la televisión del Instituto Cervantes o Canal Sur Radio. Coautor habitual en los libros de cine de Notorious Ediciones, también tiene una sección fija en el programa de RNE El Último Tren, de Isabel Gemio. Además, es autor de Vivien Leigh: la tragedia de Scarlett O’Hara (biografía novelada de la protagonista de Lo que el viento se llevó), Titanic: historia de un fenómeno (ensayo sobre la mítica película de James Cameron), y el relato corto “Los tres caminos de Víctor”.
Continuamos con la sinopsis, que apunta con veracidad que, «con rigor y una documentación valiosísima, que incluye algunas reveladoras cartas de la propia Eva Sobrado –nombre real de Cecilia-, José Madrid recrea en Equilibrista: la vida de Cecilia, su breve pero imprescindible carrera, situándola en el justo lugar de honor que le corresponde en la Historia del pop español. Con sus luces y sus sombras, con las dudas que siempre la acechaban. Las presiones discográficas, la tijera de la censura en algunas de sus letras, la producción y arreglos de sus discos, su amor por Valle-Inclán o la relación con sus músicos y seres queridos son algunos de los elementos que destacan en este volumen, edición revisada, ampliada y definitiva del publicado originalmente en 2011».
Cecilia (nacida como Evangelina Galanes Sobredo) era hija de dos diplomáticos españoles y, por ello, tuvo una infancia viajera y educación itinerante con escalas en Inglaterra, Estados Unidos, Portugal, Argelia o Jordania. Claro, no hay como ver mundo como para salir de la pazguatería anquilosada de la dictadura franquista y, por ello y pese a ella, sus canciones rezumaban una fuerte fragancia a protesta, tanto desde el punto de vista social como en la más esencial de la mujer y, finalmente, el ser humano per se.
En la segunda mitad de los sesenta y los setenta, en España había tres escuelas de cantautores. Dos propias y una exportada. Por un lado estaba la larga relación de artistas italianos cantando en español, estaban los españoles que (aunque después abrieron el foco) partían de la escuela francesa (Luis Eduardo Aute, Joan Manuel Serrat, la propia Mari Trini) y los que venían más del mundo anglosajón, como es el caso de Cecilia. De hecho su debut tendrá dos canciones compuestas en inglés (que usaba indistintamente) y una versión de un tema de los Beatles y no era raro que en sus conciertos interpretara el “Blowing in the wind” de Dylan.
Solo dejó tres discos en vida. Cecilia, publicado en 1972 tras un par de epés iniciales, un segundo Cecilia 2, en 1973, y el conocido Un Ramito De Violetas de 1975 que la catapultó de manera definitiva. En los meses previos al momento de su muerte, a la vuelta de un concierto en Vigo, se encontraba trabajando en un disco con el que musicar textos de Valle-Inclán como tan bien reconstruye José Madrid.
Ay, esas carreteras de España, en las que cada año mueren cientos de personas y que, en lo que a la música se refiere, nos ha cercenado a talentos irrepetibles como Jesús de la Rosa de Triana, Nino Bravo, Bruno Lomas, Eduardo Benavente de Parálisis Permanente, Tino Casal, Canito (cuyo concierto de homenaje está considerado como el inicio oficioso de La Movida) y, aunque ya retirados o en la parte final de su carrera a otros como Patxi Andión o Manolo Caracol. Una lista que, por desgracia, no termina aquí, pero es un reflejo claro del riesgo que siempre ha representado volver de una actuación a deshoras, aunque también es cierto que el riesgo en la conducción no entiende ni de relojes ni de lugares. Y si no, que se lo digan a los integrantes de Supersubmarina, que tuvieron su accidente fatal a muy pocos kilómetros de llegar a su Baeza natal. Como dije con Mari Trini, aquí siempre nos ha gustado tener un respeto a mayores y no había mejor semana que esta para recordar a Cecilia con la crítica remember de los viernes.
Además de alimentar la lista negra de los difuntos en el asfalto, Cecilia también forma parte de otra relación luctuosa como la de los fallecidos a los 27 años, donde figuran, ya saben, Jimi Jendrix, Jim Morrison, Brian Jones, Robert Johnson, Kurt Cobain y otras dos mujeres totémicas, como Janis Joplin y Amy Winehouse. (En el caso de Amy y Kurt, posteriores, claro).
Concluyo, de nuevo, apostillando cada palabra de las últimas líneas de la sinopsis: «Cecilia, Eva, fue más, mucho más que un ramito de violetas o que esa España que sentía tan querida como muerta. Se atrevió a cantar contra las convenciones sociales y, en un tiempo difícil para ello, defendió con energía en sus composiciones a la mujer libre, alejada de ataduras masculinas. Esta biografía, la primera y única dedicada a Cecilia, tan completa como necesaria, aproxima su vida y su obra tanto a sus seguidores como a quienes desconocen a una creadora mayúscula y excepcional de nuestra música, a la que hay que recordar y celebrar constantemente. Más allá de los socorridos lugares comunes».
Un recuerdo para Cecilia de la que, como muchos de los artistas abruptamente interrumpidos, nunca sabremos hacia dónde podría haber evolucionado con el paso de los años.
Publicado el agosto 27, 2026 en Libros y etiquetado en Cecilia, Equilibrista, La Vida de Cecilia, Libros. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.




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