Megara – Siete

Megara SieteHasta hace un par de años, Megara era un nombre que asociaba al vocalista de Ankhara y de Hybris (y ahora en solitario), Pacho Brea. Una de las mejores voces del heavy metal en el cambio de milenio (quien tuvo retuvo, también) acompañado entonces por el inquieto José Rubio (Nova Era, Warcry, etcétera). El caso es que en 2015 nos llega un EP con la misma cabecera, sin que tenga ninguna relación esta con aquella. Megara nace en Madrid de las inquietudes musicales de Kenzy, su vocalista, y Rober, guitarrista. Ellos se encargan de componer en gran parte los temas de aquel Muérase Quien Pueda y este primer largo, que aparece bajo el nombre de Siete. Lo grabarán junto a Pablo en el bajo y Pol en la batería. Una ópera prima en la que descerrajan diez cortes de metal alternativo que combina guitarras pesadas y la conjunción melódica de la interpretación vocal femenina. Una poderosa imagen y seguridad con su propuesta son sus puntos fuertes.

El sonido del álbum tiene el sello característico (y, cuanto menos, fiable) de Jorge Escobedo, guitarrista de Sôber. Eso garantiza una producción homogénea y de altura. Así que todo depende del buen hacer de la banda. Y la banda responde a veces dando el nivel, otras veces no tanto. Su propuesta se basa en un intento de fusión y modernismo loable, pero que no por ello puede resultar algo predecible. Es intachable la ejecución de guitarras y base rítmica, aguerridas y combativas, como también lo es la entrega vocal de Kenzy, que en ocasiones recuerda a la hora de masticar las palabras a los tiempos gloriosos de Gwen Stefani en No Doubt, aunque la propuesta musical sea otra, claro.

‘Atajo Al Cielo’ es una buena entrada. Las voces corales del inicio, sobre una buena distorsión, derivan a un fraseo desnudo, apenas pincelado por las cuerdas y con una base electrónica limpia, que explotarán más adelante en un rollo industrial que les queda pintón. Más dura, ‘En Llamas’ tira de riff oriental y ritmo metalero en el fraseo para un estribillo de tempo más contenido y una segunda voz más edulcorada y melódica y con una intensidad creciente que acabará en grito. Así llegamos a ‘Vivo De Rodillas’, un tema que no supera los tres minutos de duración y que, dada su concreción fue elegido como el single anticipo del álbum. Es representativo, sin duda, del equilibrio de elementos que ejecuta el grupo en su primer largo.

‘Fiel a Nada’ es un corte extraño, pues se presenta como un jaleo de coros marcial y que se queda en medio tiempo duro, sobrio, donde llega algo de melancolía en alguna línea vocal y en el solo lastimoso. Ligeros aportes electrónicos y el gran trabajo de voces en la coda del corte lo hacen uno de los más trascendentes de la decena. En la misma línea, pero más veloz, ‘Héroes’ es otra de las canciones destacadas. La banda en general y en particular la voz de Kenzy, brillan mucho más cuando el acompañamiento rítmico en el estribillo es mucho más duro y contundente, como es el caso. Hay que recordar que estamos ante el primer disco de una banda de por sí muy joven, por lo que el tiempo les hará potenciar las virtudes.

Gran bajo para ‘Equilibrio’, que rompe con la linealidad ofrecida en la estructura de las canciones con un coqueteo juguetón entre guitarra y batería desde la entrada, hasta el fraseo y el puente y una derivación del solo más rockera que metalera, lo que también le da su punto. El estribillo vuelve a ser un nuevo intento de accesibilidad melódica, pero está muy lejos de ser lo mejor del tema. ‘Sin Ti’ es la pista más extensa del conjunto, ya que en él encontramos la previsible balada que estaba por llegar. Entrada de teclas para aumentar la paleta del registro de sonidos del disco. El tema crece en una escalada vocal interesante, un grito sostenido que recuerda, claro, a voces como las de Amy Lee, especialmente intenso el “veo sombras donde antes hubo amor”.

Muy similar en concepto a ‘Vivo de Rodillas’, ‘Siete’, la canción que da título al trabajo discográfico, destaca por una gran capacidad rítmica de la batería en fraseo y también esta vez en el estribillo que mantiene la potencia sin sucumbir en la totalidad ante la melodía. La canción vuelve a insertar esos aportes electrónicos de manera sutil y natural. ‘Baños de Sangre’, por su parte, es una canción mucho más libre de aderezos. La continuidad de las guitarras es limpia y rockera en todo el corte, que se desarrolla con una languidez atrayente. ‘Alas’, un medio tiempo con ligero toque sinfónico pone el cierre a un disco extremadamente correcto y perfecto.

Suficiente para una carta de presentación pero dejando ganas de una mayor dosis de riesgo.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Atajo Al Cielo
  2. En Llamas
  3. Vivo De Rodillas
  4. Fiel A Nada
  5. Héroes
  6. Equilibrio
  7. Sin Ti
  8. Seis
  9. Baños De Sangre
  10. Alas

 

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Publicado el junio 14, 2016 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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