Luter – 333

Luter 333A todos se nos revolvió el estómago cuando vimos/nos enteramos que Luter apareció en el programa de Televisión Española, ya difunto, ‘Hit – La Canción’. Una suerte de concurso donde autores presentaban sus temas a variados artistas ya consagrados. La mayoría de ellos eran anónimos y, muchos de ellos, con bastante más talento que las estrellas. Nos indignó (y permítaseme usar el plural mayestático, porque creo que muchos compartimos el sentimiento) que una autor como Eduardo García Martín fuera presentado como un desconocido, como alguien que iba a presentar una canción a Melendi (¡!). Entiendo, lógicamente, los motivos que llevan a Luter a hacerlo, pero refleja lo perversa que es la ausencia de justicia en el mundo musical. El pequeño Luter, con sus tres discos en Los Reconoces y la imponente trilogía en solitario (Añicos, Ignora y Orilla -disco de Oro en esta casa-) no le conocían y Melendi (oh) no lo seleccionó. Ahora el de Lacoma vuelve con su cuarto álbum, este ‘333’ que volverá a ser ignorado por La 1, La 2, Antena Sexta y Tele Cuatro. Tampoco sonará en las radiofórmulas, pero los que lo conocemos lo recibimos como maná de uno de los grandes autores de la última década.

Los Reconoces era un buen grupo, pero el progresivo tono melancólico de Luter y su crecimiento como letrista no tenían cabida en la propuesta jaranera del grupo. Eso le llevo a emprender un camino a solas que sigue siendo igual de duro e incomprendido, pero que nos está dejando jirones de alma en forma de canción, grandes melodías de guitarras limpias y hermosas y un interpretación vocal corpórea y sentida.

Para este nuevo trabajo, Luter ha estado acompañado de su banda habitual: Roberto Aracil, bateria y percusión; Edu Martínez, guitarra eléctrica y acústica; y Mirko Vidoz, bajo. La producción corre a cargo de Kolibrí Díaz en los Estudios Sonido R-5 (Orikain – Navarra) y masterización de Juan Hidalgo. La colaboración más destacada es la de Kutxi Romero, que presta la letra de ‘Perseguir Estrellas’. En músicos, Gorka Pastor, órgano hammond y rhodes en en ‘Se Acabó La Tontería’ y ‘Veterano en Vietnam’; Mikel Alustiza, acordeón en ‘La Orquesta De La Libertad’; Juanito Lorente, guitarras eléctricas en ‘Anda De Pie’ y ‘No Hay Quien Me Gobierne’; Rubén Fernández-Soto, coros; Arantza Mendoza, coros en ‘La Orquesta De La Libertad’; Álvaro Díaz, trombón de varas y arreglos, Beatriz Díaz, trompeta; y Aitor Bengoa, saxo tenor, en ‘Se Acabó La Tontería (Doble Nelson)’.

Luter tiene el encanto, en la concepción de sus canciones y en la capacidad que tiene para comunicar con ellas, de aunar al desencanto en la voz un optimismo vital que le lleva por un lado a confiar siempre en el regreso de la felicidad (siempre en forma personal: “he venido a decirte que sí”, “ahora sé que volveré cuando tú me lo pidas”, “¿quién tomará el próximo tranvía si tú no estás en el andén de ida?”, “tu nombre me seguía”, “¿y quién soy yo si tú te vas?”…) y, por otro, en jugar con cierta ingenuidad infantil, dando la sensación de ser un niño grande que aprende en cada paso, que se sorprende en cada sensación, que se equivoca con frecuencia y que se hace preguntas. Muchas preguntas. Solo hay que escuchar el disco una vez o leer el libreto para ver que el disco está lleno de ellas. Como un niño, efectivamente. Todos esos elementos le dan un valor que, por infrecuente, hace conectar de manera especial con quien sintoniza en esa frecuencia. Y ahí es donde, como las láminas aquellas de 3D que uno tenía que ponerse medio bizco para que surgiera la figura, Luter emerge como un autor grande.

Este 333 es mucho más conciso y concentrado que sus anteriores, especialmente ese Orilla gigante en duración y en resultado. Eso lo hace en mucho más manejable y aprehensible. Las canciones también transfieren cierta inmediatez impresionista, no por ello con ausencia de arreglos de guitarra muy cuidados y llenos de engarces rítmicos por aquí, allá y acullá. ‘Hagamos Que Pase’ es toda una declaración de intenciones vitalistas, presentando un tema divertido en sus guitarras y un refugio contra los malos augurios. Su estribillo está tan bien conseguido que sus repeticiones van realzando cada vez más su arrope musical. A salvo de cualquier mal, el viaje en el cohete de 333 sigue con la preciosa ‘La Orquesta De La Libertad’, una cadenciosa balada con compases de vals en su estribillo y una carga emocional brutal, que queda bien reflejada en su videoclip. Estos dos temas no están al alcance de cualquiera.

Con el listón tan alto, el resto de canciones tienen el estigma de no superarlas, pero no por eso son desechables, ni mucho menos. ‘Veterano De Vietnam’ explota con un sonido americana, acentuado por esas teclas de hammond sostenidas. ‘Perseguir Estrellas’ destaca porque Kutxi nos deja una letra que no parece suya. El gran valor es lo bien que se adapta el texto al universo de Luter. “¿Quién es mi enemigo?, ¿Quién se enamora? ¿Quién naufragará?”. La primera parte culmina con la metálica ‘Se Acabó La Tontería (Doble Nelson)’. Un tempo lento con hechuras blueseras y aires de gran canción. “¿Qué esperas de la vida en blanco y negro?”. Por momento recuerda al Fito de Los Sueños Locos, aunque manteniendo su fuerte personalidad.

Muy similar, pero con muchas más cuestiones, ‘Ceros y Unos’ tiene una cadencia mucho más melódica, bamboleante y cálida por el mayor uso del slide. “¿Y quién mezclará las gotas con lágrimas en el río de la serenidad cuando inunde la luz este patio frío?”. ‘No Hay Quien Me Gobierne’ es la más inmediata de la decena. Un rocanrol sano y empacado en apenas tres minutos y la mayor velocidad de golpeo. “¿Dónde Estamos?”. Un buen cambio de ritmo entre el conjunto. ‘Anda De Pie’ regresa al medio tiempo creciente y narrativo, quizá algo lineal, pero abrasivo a la larga. “Para qué llorar si lo que importa es el tiempo”.

Igual que el dueto de entrada es sobresaliente, los de salida también sacan buena nota. ‘El Crucigrama’ tiene esa magia conocida de Luter de ofrecer una estampa de quien sale a andar a la calle a reflexionar. Un descanto andariego que tiene su conclusión final, la citada “¿Y quién soy yo si tú te vas?”. Para concluir, ‘Buffalo Bill Sigue Vivo’ es una descarnada confesión de ruptura y arrepentimiento. Un corte duro y melancólico, con retazos de infancia y de dolor adulto. “¿es grave la avería de esta relación? Quizá no deberíamos habernos besado cuando la noche nos encontró desordenados”.

¿A quién demonios le importa el Hit?

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Hagamos Que Pase
  2. La Orquesta De La Libertad
  3. Veterano De Vietnam
  4. Perseguir Estrellas
  5. Se Acabó La Tontería (Doble Nelson)
  6. Ceros y Unos
  7. No Hay Quien Me Gobierne
  8. Anda De Pie
  9. El Crucigrama
  10. Buffalo Bill Sigue Vivo

 

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Publicado el junio 16, 2016 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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