Supersubmarina – Electroviral (2010)

Tenemos buenos motivos para saltarnos la norma no escrita que dice que en verano os doy una tregua con las críticas de novedades y remember. En primer lugar, nos basta resumiendo que se trata de un discazo de sobradas dimensiones como para que no hiciera falta añadir nada más. Bien, a ello se suma que la idea de escribir sobre este álbum de Supersubmarina me rondó la cabeza en varias ocasiones, pero siempre pensé que encontraría un momento mejor. Así que, este año he decidido saltar mi propia norma para poner un punto de inflexión entre la cobertura del pasado The Juergas Rock Festival, del que hemos dado buena cuenta esta semana, y el próximo Cooltural Fest (15 al 18 de agosto, en Almería), que me volverá a tocar cubrir (desde dentro y desde fuera) como en su estreno el pasado año. Y también ‘celebrar’ que cada año que pasa del fatídico accidente (ya van 3) significa que falta menos para que vuelvan. Nos sirve para cambiar el pulso y el paso durante unas semanas, aunque ya sabéis los fieles que aquí tampoco es que nos importe mucho hablar un día de un disco de metal extremo y al día siguiente traer una crítica remember de Mónica Naranjo. No me cansaré de decirlo, bastantes limitaciones nos pone ya la vida, tal y como está montada, como para ponernos fronteras con las canciones. Electroviral dio en la diana perfecta poco después de aprendernos de memoria el Un Día En El Mundo de Vetusta Morla. Ahí descubrí(mos) que también, como en la pasada década, y como hace dos, en lo que lleva la etiqueta ‘indie’ se pueden encontrar cosas de lo más respetables. Allá vamos.

Lo primero que llamará la atención del rockero ‘al uso’ es que Supersubmarina, al menos en este disco, no se esconde a la brega guitarrera cuando tiene que hacerlo. Tempos marcados, potentes, acusados de electricidad, como bien indica la portada y sus dos cortes iniciales, ‘Magia Electroviral’ y ‘Eléctrico’. Efectivamente, se ven cosas de la melodía vocal de Pucho (quizá Sony vio aquí una gallina de huevos de oro, dada el pertinaz empeño de los de Tres Cantos por ir a su bola), pero también de la épica de Bellamy, quizá por ahí me entró también. De igual forma, con la continuidad de sus primeros EP’s, hay una ausencia total de pretenciosidad trascendental en las formas y las maneras, algo que después les iría quitando frescura con el paso de los discos. Una madurez y éxito mal entendido, supongo.

Niebla’ es un retrato de la fragilidad de las relaciones de pareja en este siglo tecnificado y, especialmente, en cuanto a la convivencia. Un estribillo que te acaba calando hasta los huesos, como los besos que no has dado. La homónima ‘Supersubmarina’ también tiene poderes hímnicos con su estribillo repleto de aliteraciones. Así, llegamos a uno de mis favoritos del álbum y su discografía, la generacional ‘Ana’. Retrato de mujer luchadora donde se pueden ver ecos de soledad tras la furia jovial (y social) de la juventud y con algo de canto contra la violencia machista. Si a eso le sumamos un crescendo en las estrofas y un estribillo adictivo, el hit es mayúsculo. Como también lo es ‘LN Granada’, que juega con el simbolismo de uno de los tótems del indie. Por cierto, después del casi grave accidente, casi hiela aquello de “Y bailar con la muerte no es buen plan, yo prefiero que me mates tú a bailar”, como también lo hace la posterior ‘Puta Vida’ con lo de “sólo calla el asfalto”.

El punto de inflexión del álbum, quizá envejeciendo regular, como muchos de nosotros, llega la versión del ‘Chas! Y Aparezco A Tu Lado’ de Álex y Christina. Casi un descanso ‘pasable’ para llegar a otra colección de sobresalientes canciones. La primera, ‘Cientocero’, todo un certero, atinado y realista canto de efectos cocainómanos. La base rítmica, casi discotequera, puede ser similar a aquel ‘Bakalao’ de Transfer, de hecho, son bastante mezclables. Más profunda, ‘XXI’ reclama el poder de una generación adormilada por los gadgets y compañía. Tiene más de buenas intenciones que de realismo, pero como canción funciona con creces.

Tanto ‘Elástica Galáctica’ como ‘Ola de Calor’ sacan a relucir las melodías más poperas y ágiles, las dos bastante celebradas, si bien me quedo con la segunda por el punto canalla y oscuro de la melodía de guitarras y de la línea vocal en el fraseo. Entre ellas, ‘Ola de Calor’ recupera el tono bailable de ‘Cientocero’ aunque considero que el estribillo no está a la altura del desarrollo instrumental de la canción. Para terminar, otra de las joyas de la corona, ‘Eres’, que representa el equilibrio máximo entre la fragilidad recitada y el estribillo concatenado con elegancia y maestría. Siempre eché en falta una versión de arreglos más líricos y orquestales para esta canción (aunque hay por ahí una acústica que cubre ligeramente las ganas).

Quizá todavía no sea tarde, quizá algún día llegue. Mientras tanto, nuestro ánimo para los de Baeza.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Magia Electroviral
  2. Eléctrico
  3. Niebla
  4. Supersubmarina
  5. Ana
  6. LN Granada
  7. Chas! Y Aparezco A Tu Lado
  8. Cientocero
  9. XXI
  10. Elástica Galáctica
  11. Ola de Calor
  12. Centro de Atención
  13. Eres

 

 

 

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Publicado el agosto 9, 2019 en Críticas Remember y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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