Estopa – Fuego

 

Estopa es una de las numerosas excepciones ajenas al rock-punk-metal-heavy que nos marcamos en RockSesión en nuestra ya de por sí heterogénea forma de entender la música y, por tanto, de elegir los discos que traigo al escaparate de las críticas. Y, como diría uno de sus referentes, nos sobran los motivos para ello, muchos de los cuales ya he detallado en distintas publicaciones en esta casa (Estopa. Gira ‘Rumba a lo Desconodido’. Almería, 26 de agosto, Estopa – Rumba a Lo Desconocido, Estopa – Estopa (1999), Estopa – Crónica ‘A Solas’. 31 de mayo. Auditorio Maestro Padilla). En el día que se cumplían 20 años del lanzamiento de su exitoso debut, veía la luz el octavo disco de estudio del dúo de Cornellá, David y Jose Muñoz. Fuego no viene ni a repetir las fórmulas del éxito (como bien dicen, esas canciones ya están hechas) pero tampoco vienen a poner una ruptura hacia ningún sitio. Sin embargo, y hemos hecho que lo lógico parece que sea una excepción, sí que se aprecia una lógica madurez en la manera de encarar los textos (menos salvajes, más reposados) y, especialmente, en la forma de cantar de ambos hermanos, que relajan la tesitura para hacer todo más natural (lo que ha ido haciendo Robe con el paso de los años, vaya), como también ocurre con la música, que suena lo más elemental y relajada posible. Estopa entra con muy buen pie en su primer disco con la decena de los cuarenta.

Parafraseo de nuevo a Robe cuando me decía en una de las entrevistas que hay gente que prefiere que todo siga siendo igual que siempre. “A la gente le gusta ver a un tipo de más de 70 años como Mick Jagger moviendo el culito, algo que yo lo veo y me da una grima que no puedo. Pero hay gente que le gusta. Hay gente a la que le gusta que todo sea igual siempre”. Por eso, no es extraño que, de ese lado, haya una minoría que se haya sentido decepcionado por el álbum, muy en la línea de lo que pasó con el de Hombres G, por cierto. Que si ya no le cantan al alcohol ni a las drogas (¿no?), que si ya no hay nervio y tal y cual. Frases de 0’60, que diría Ojete Calor.

El caso es que Estopa ha despachado una colección de canciones que vienen a confirmar algo que ya escribí en mis tiempos bisoños en la revista del Colegio Mayor de la Complutense donde bebí…, perdón, viví durante cinco años. Que con el paso de los Muñoz acabarían siendo más cercanos a Sabina y a Extremoduro que a Los Chichos.  Y por ahí van los tiros.

Y no es que no haya rumba en el álbum pero es más elegante que pasional, más de apuntar que de desbarrar. ‘Atrapado’, la canción que abre el disco, por ejemplo, tiene un fraseo pautado en esa línea, sin embargo, el estribillo se vuelve mucho más melódico y abierto, que va ganando en distorsión con las repeticiones, hasta el punto, incluso, de añadir unas acertadas teclas. Unos arreglos nada sencillos pero que ellos consiguen disimular como si nada. Más patente si cabe son ambas cosas en ‘Fuego’. Un tema que apunta a cierto modernismo en las programaciones, pero nunca sin traicionar sus formas. (Impagable que en las entrevistas promocionales reconozcan que la compañía les sugirió que se marcarán algún reggeaton para ‘modernizarse y poder sonar en la radio’).

‘Corazón Sin Salida’ lima las aristas con una base rítmica bastante popera, con aires ligeramente sincopados, aunque quizá peca de linealidad. Así, tras dos cortes con alma de single y un pequeño desliz, el álbum remontará el vuelo para no aterrizar más. ‘Camiseta de Rokanrol’ tiene hechuras de pop ochentero con un estribillo que destila melancolía y nostalgia por el amor perdido, con clara ascendencia de Joaquín. ‘Despertar’ es una de mis favoritas de la docena en su doble concepción, un fraseo inicial que bebe de la canción de autor latinoamericana y que se electrifica en la segunda parte, jaleada incluso con coros casi ramonianos en lo del ‘hey ho’. La primera mitad del disco culmina con ‘Pobre Siri’. Un ejercicio irónico y sin pretensiones estilísticas para cantar a la vacuidad de una sociedad demasiado absorta en las tecnologías y sola en las relaciones interpersonales. La canción está interpretada con una ausencia de emociones muy propia, como también ayudan los arreglos de teclados.

‘La Rueda de la Fortuna’ es otra rumba libre que viaja por varios tempos a lo largo de la canción, recurso habitual de Estopa. Elegante guitarra eléctrica y adictiva melodía de guitarra del inicio de cada fraseo musical. Con base rítmica de canción de dibujos animados (de hecho el videoclip se inspira en Dragon Ball) ‘Yo No Estoy Loco’ es un rock veloz de estribillo generoso con una letra que ahonda en la naturalidad de las contradicciones. Un concepto que cada vez entiendo mejor. El acelerón guitarrero tras los estribillos os recordará al ‘Maritornes’ de Mägo algo que, sin más, no tiene nada de malo.

‘El Último Renglón’ es la balada del disco, reservada en una posición que siempre ha tenido un significado especial para los hermanos. Además de tener una letra por encima de la media, nos regala un verso mágico: “sigo tratando de entonar un La menor, que me rescate la mente fuera de Mi, tan dentro de Sí”. Es el tema que reúne los tres ejes argumentales del álbum: la noche, la escritura y la ausencia. ‘Escrita En La Frente’ nos conecta a la bossa nova del disco debut, aunque el estribillo se torna más rumbero que aquel, pero con unos arreglos que lo sostienen en el ambiente de club (de los de música, no de los otros).

‘La Serpiente y La Luna’ pasa por ser una de las mejores letras del disco. Una fábula repleta de simbolismo “y la luna cayó por error, maldita, bendita y pura. La serpiente surcó el cielo azul y encontró su cara oscura”. El cierre llega con la experimental ‘Los Globos’, donde se puede ver algo de progresivo en la batería y coros iniciales y que contiene otro de los mejores textos del disco, historia de defectos incorregibles y de asimilación de la derrota.

La guinda a un disco que sabe mejor con un buen vino en un sofá que con una copa de garrafón en un pub. Para lo segundo, que sea gente de la edad que le corresponde hacerlo. Es gratificante ver que músicos que te han acompañado en los inicios avanzan por la misma senda. (De nuevo, Robe).

El tiempo no cura nada, ni da ni quita razones. El tiempo pasa toda la vida con nosotros y lo mejor es que no llevemos lo mejor posible con él. El resto, frases de 0,60.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Atrapado
  2. Fuego
  3. Corazón Sin Salida
  4. Camiseta de Rokanrol
  5. Despertar
  6. Pobre Siri
  7. La Rueda de la Fortuna
  8. Yo No Estoy Loco
  9. El Último Renglón
  10. Escrita En La Frente
  11. La Serpiente y La Luna
  12. Los Globos

 

Publicado el octubre 30, 2019 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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