El Altar del Holocausto – T R I N I D A D

Dice el conocido proverbio árabe aquello de que “si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas”. Una frase que, en la música, fue usada por El Último De La Fila en su canción ‘Cuando El Mar Te Tenga’ y que viene a ser una máxima mayestática que sigue la trayectoria de El Altar del Holocausto, banda salmantina de la que ya hemos escrito aquí en alguna que otra ocasión (concretamente al hilo de la publicación de su anterior trabajo, titulado – I T –) y que todavía se nos sigue escapando en directo. Cuestión de tiempo, tan sólo. Aunque la intención era traer esta crítica la próxima semana, en plena Semana Santa (ojo que la crítica remember del Viernes Santo será tan sonora como esperada para muchos lectores), ahora que ando metido en la cobertura del ciclo de música sacra de mi ciudad y que, a fin de cuentas, torrijas, roscos y resto de repostería ya anda por escaparates y hogares desde hace tiempo, tampoco importa sucumbir ya al poder meditativo de T R I N I D A D, su nuevo artefacto sonoro, publicado el pasado viernes en numerosos formatos. Algunos espectaculares, como las distintas tonalidades de vinilo. La grabación se llevó a cabo durante el mes de noviembre de 2020 en Estudio Uno (Madrid) bajo la supervisión del ‘clérigo’ Pablo Pulido por cuyas manos pasó la mezcla y masterización. El Altar del Holocausto lleva casi una década redefiniendo el sonido y la actitud del rock instrumental, fieles a su estilo y a su mensaje. Sanación a través de la música, porque es de las pocas cosas que sabemos que siempre estarán ahí, esperando con los brazos abiertos.

Hay discos que te llegan en un momento vital fundamental, en el momento preciso. Son esos que consiguen expresar y empatizar contigo, ese poder musical del que hacía mención. Más allá de los ropajes eclesiásticos, música necesaria para determinados momentos en los que el ruido de nuestro cerebro y de nuestro corazón no deja pasar la luz, como me ocurrió con – IT –, publicado días después de la pérdida de mi padre. O con The Dry Mouths. Pedazos de vida y muerte en el devenir del tiempo.

‘Fe’, ‘Esperanza’ y ‘Caridad’ son los títulos de los cortes que forman esta santa Trinidad. Y, nuevamente, vienen a calmar tormentas interiores con la magia y finura de su sonido. Porque detrás de su estética inquietante y su demoledor nombre de cabecera, El Altar del Holocausto, formado por Skybite al bajo, sintetizadores y efectos, Reaper Model en batería y percusión, Reverb Myles en guitarras y efectos y Weasel Joe en guitarra y efectos, y el cuarteto demuestra una vez más que es una de las bandas de rock instrumental más sutiles, finas y precisas de nuestra escena. Una elegancia que entronca con un post rock-metal-doom que bien puede competir ya en calidad con tótem del rock instrumental en España que es Toundra.

“Incluso antes de la crucifixión de Cristo, hubo detractores que no creían en su obra y milagro. En cambio otros, lloraban su pérdida y lamentaban pero tenían serenidad. A esto se le llamo: FE”. Así se presenta dicho corte, que empieza con una luminosa melodía principal de guitarras, henchida y vitalista. Pero en el proceso, también surgen las dudas y la tormenta, que vendrán de la mano de un mayor estruendo de distorsión, como quien se aferra a ella ante las turbulencias del exterior. Esa fortaleza le confiere un valor casi inquebrantable, que se muestra victoriosa.

“Por tanto creamos en ello, no desfallezcamos, sigamos remando juntos. Nuestros corazones unidos siempre serán la ESPERANZA”. Con este texto, el segundo corte es un ejercicio de apertura de los propios horizontes de la banda, dividido en cuatro estadios. Al comienzo, tanto la sonoridad de guitarras como la batería, con escobillas y delicadeza, le otorgan un aire entre el jazz y el blues, más acusado si cabe con el golpeo de batería con el progresivo crescendo del segundo tramo. En el tercera, llegará la explosión a modo de éxtasis épico, mientras que la coda nos lleva a territorios doom sin ambages.

El trío de cortes se cierra con ‘Caridad’. “Y amar al prójimo como a uno mismo y al altísimo sobre todas las cosas será: CARIDAD”. Una composición que está dedicada a todas las personas que han sufrido las consecuencias de la pandemia y a todos los que han trabajado y dado la cara por el bien común, ejemplificado en el videoclip con la simbólica manera de quitarse la saca de la cabeza, apareciendo médicos, investigadores, enfermeros, trabajadores de supermercado, profesores, pedagogos y muchas más profesiones, crítico musical incluido. En él, evidencian la facilidad que tienen para generar atmósferas que pasan con total naturalidad de la ensoñación a la crudeza, de la seda a la potencia, que no huye de bases contundentes.

Generosos en su lanzamiento, la edición física de este EP incluye una revisión remasterizada de su EP homónimo, con ‘Act I – Crvcis’ y ‘Act II – Resvrectionem’, editado en primera instancia en marzo de 2016.

Luz en la sombra, lo de El Altar del Holocausto, pese a lo minoritario en lo que puede moverse una propuesta así, es de auténtica matrícula de honor. Sea.

Lista de cortes – tracklist:

  1. Fe
  2. Esperanza
  3. Caridad

Publicado el marzo 22, 2021 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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