Eva Ryjlen – Onírica

En esa memoria musical que uno se va haciendo con el paso de los años en esto de los rocanroles, Eva Ryjlen la llevo siguiendo por un motivo tan aleatorio como inolvidable. La noticia del lanzamiento del tercer disco de su anterior banda, Idealipsticks, fue la primera publicación que realicé cuando cogí los mandos de la redacción de la página web de Rock Estatal, allá por febrero de 2013. Aquel dúo, en el que se acompañaba de Jave Ryjlen, venía de publicar Radio Days en 2009 y Sins & Songs en 2010 y, el caso en cuestión, lanzaba Humanimal en aquel momento. Dos años después, en 2015, llegaría Surreal as Reality, mientras que la despedida del grupo tendría lugar en 2017, con un concierto final en su Guadalajara natal en el mes de septiembre. Dicen que para poder crear arte contemporáneo hay que conocer primero las bases canónicas y clásicas. Algo así ocurre con la carrera de Eva, puesto que si en el grupo se viajaba por el rock and roll, el garaje, el blues rock, el punk blues o el glam, con una evolución cada vez más contemporánea y libre, en 2018 empezó un camino en solitario todavía más libre para el que, además, decidió pasarse al castellano con su debut en Violencia Posmoderna. Dos años después de aquel lanzamiento, Eva pensaba que se había acabado la inspiración y las ganas de preparar nuevo material, hasta que, en pleno confinamiento, comenzó a despachar letras y melodías a una velocidad inusual, vaciándose por dentro y reflejando en las canciones un catálogo de seres y estares de lo más variado y completo, casi quizá como todos esos altibajos que la situación desconocida provocaba. Y es que no hay nada mejor que agarrarse a la música cuando el resto del mundo te da la espalda o se derrumba.

La cosa empieza fuerte desde el inicio, ya que ‘Caminar’ es un tema rotundo, absoluto y perfecto. La narración y presentación del texto es diáfana y expresiva, en una constante lucha de búsqueda vital, llegando a ese cénit del estribillo “caminar caminando sin perder el camino, con el corazón en las manos y en los dientes el cuchillo”. Esa crudeza del texto bebe, sin duda, de la descarnada lírica de uno de sus áridas y sempiternas influencias de Lou Reed o Patti Smith. ‘Criatura Salvaje’ da continuidad a esa aura espacial de teclados. La tesitura vocal, algo más afectada, conecta con la vertiente nacional de Rosenvinge y, de fuera, incluso con algo de Dolores O’Riordan en los melismas. La canción dibuja un atisbo de esperanza o, al menos, la necesidad expresiva de saber que hay algo que ayuda a salir entre las sombras, todo ello con un preciso y precioso cuidado en las guitarras que tintinean y rasgan por igual.

Bailas’ tiene unas hechuras de single bastante evidentes, pero no hay que confundirse. Con Eva nunca hay nada sencillo y aunque la melodía principal de guitarra es un caramelo pegadizo, el golpeo de batería en el fraseo es muy llamativo e inusual, lo que le confiere una frescura añadida al tema, que viene a ser un alegato al baile… curiosamente como el adelanto de lo que será el tercero de estudio de Robe del que hablábamos hace un par de semanas. “Sé que puedo recuperar la fe aunque sea en mi mente”, lapida antes del tarareo de la coda. Forjada en esos sonidos clásicos que comentaba más arriba, ‘Shangri-La’ tira de encanto setentero en la sonoridad de teclas y la actitud de la base rítmica, casi entre lo funky y lo disco, pero sostenido en atmósfera de rock.

Percusión y guitarras ceden por un instante en la temperatura para dejar paso al delicado arrope de ‘Quiero’, que llega como un respiro, calma bamboleante tras el arranque feroz. El desarrollo del tema va intensificando la potencia del armazón hacia territorios de americana más identificable. De nuevo la fortaleza mental es la base del argumento de ‘Arquitecturas Extrañas’, donde resalta esa inmarcesible presencia de clavicordio.

La segunda parte se antoja más personal todavía. ‘Kamikaze’ juega en una modernidad diferenciada del resto, con un texto casi recitado y con un estribillo más sorprendente y descarado. Siguiendo con lo inesperado, ‘Pequeño Infierno Florido’ es quizá mi favorito de la lista por esa combinación entre la hermosa melodía vocal y un arrope instrumental que juega con atmósferas entre la ingenuidad  y lo tenebroso, como “desterrados y malditos (…) sombras, máscaras y miedos”.

‘Tormenta de Arena’ entra en territorios poperos, sin nunca perder la perspectiva, y tiene unos aires que casi se antojan de los de “te quiero con limón y sal”, que cantaba Julieta. ‘Gotas De Luna Llena’ hace honor a su titulo y se dibuja un tanto incorpórea entre el humo y la pérdida del sentido de la gravedad. ‘Santuario’ es el corte más brutal y rockero del álbum, a buen seguro deudor de sus también admirados The Doors, despachado en dos minutos como, claro está, el incendiario ‘Hello, I Love You’, el cierra llega con el punto pseudo-surf sesentero de ‘La Fiera’.

En suma, Eva Ryjlen resurge de sus propias y lógicas dudas para firmar un disco tan difícil de etiquetar como sencillo de dejarse llevar con sus canciones. Sin imposturas ni delirios grandilocuentes, pero con mucho mimo en textos y música.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Caminar
  2. Criatura Salvaje
  3. Bailas
  4. Shangri-La
  5. Quiero
  6. Arquitecturas Extrañas
  7. Kamikaze
  8. Pequeño Infierno Florido
  9. Tormenta de Arena
  10. Gotas de Luna Llena
  11. Santuario
  12. La Fiera

Publicado el abril 14, 2021 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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