Azrael – Dimensión IV (2001)

Las ‘aguas’ de los granadinos Azrael nunca han sido muy tranquilas, de esas que se pueden navegar en calma. Todo lo contrario. El último capítulo ha sido escrito esta misma semana, en la que se ha conocido que el grupo ha expulsado a su baterista fundador (Manuel Arquellada ‘Maolo’) que, a su vez, ha emitido un comunicado diciendo que la banda no podría seguir con el nombre, cosa que el grupo ha ignorado puesto que ha anunciado nuevo disco, mientras que el propio ‘Maolo’, quizá sabiendo que legalmente poco puede hacer, ha retomado Absolom, otro proyecto en el que se embarcó hace 20 años con el guitarrista de Saedín, otro grupo heavy de la ciudad nazarí. Y es que el grupo, formado en 1993, debutaría tres años más tarde con una suerte de maqueta titulada Nada Por Nadie (1996), después llegaría Futuro (1998) y con Mafia (2000) el salto definitivo a la escena metalera de la época, llegando a ser incluidos en el recopilatorio tributo a los dos primeros discos de Barón Rojo o en los consabidos quíntuples de Los 100 de Tipo. Así, en 2001 aparece este Dimensión IV, al que considero el cénit de la banda entonces… y ahora. Un disco rotundo y redondo. Tan melódico como thrasher, entre el power metal y el heavy clásico, con speed y hard rock. De todo. Pues con tan inmenso trabajo, el grupo rompe con Locomotive al mes de ser publicado y, por contrato, el grupo se ve obligado a disolverse durante cinco años para poder, pasado ese tiempo, obtener la carta de libertad. (Por eso su siguiente disco, publicado en 2007, se llamaría Libre). Por el camino se calló y se cayó el cantante y también mucho de ese buen impulso que los situó en esa corte de escuderos de lujo de aquella segunda generación de oro del heavy nacional. Con el lío de esta semana, era buen momento de escucharlo de nuevo.

En aquel disco, el grupo estaba formado por Juan Manuel Salas en el bajo, Enrique J. Rosales y Mario Gutiérrez en las guitarras, Manuel Moral en la voz, Miguel Hernández en los teclados y el citado Maolo Arquellada en la batería. De la alineación que presenta Azrael hoy siguen tanto Salas como Rosales y Hernández, así que cada cual puede sacar sus propias conclusiones sobre si es lícito o no lo de seguir con el nombre de Azrael o no.

Dimensión IV fue grabado entre los meses de enero y marzo de 2001 en los Estudios Supersonic de Granada con Enrique Rosales y Josué Martín como principales productores. Como bien dirían los amigos de Reno Renardo años después, ‘En El Umbral’ viene a ser la ‘típica intro’ de disco heavy. Sutiles teclas y ensoñación (rematada con algo pronunciado al revés) que nos llevan al acelerón brutal de ‘Sacrificio’. Un tremendo zambombazo que combina la alternancia de voces en el fraseo muy death, un estribillo agudo y épico, bases que van del speed metal al power, y guitarras que van del thrash al heavy más clásico. Sí, para mí es el uno indiscutible de un hipotético #Mis10de con ese lapidario “Y al que no quiera plantar cara a la verdad, solo le queda el sacrificio”.

‘Nada Que Temer’ conquista con su entrada de guitarras a doble bombo y con un remate del fraseo instrumental que claramente tiene influencias de corte folclórico a lo Manuel de Falla o Isaac Albéniz. Los coros y el texto me evocan ligeramente esas canciones contra la guerra y el odio del Sin Tiempo de Medina, a lo ‘OUA’ o ‘Niños’. Sensaciones que, en cualquier caso, quedan destrozadas con la velocidad que se mantiene a todo trapo. ‘Sentencia’ levanta el pie de manera notable, pero el encanto y la adicción vendrán de otra fantástica melodía de guitarra. Una suerte de tormenta interior entre la ansiedad y el delirio. Un tema que se tornará obsesivo en su tempo y cadencia machacona, que parece no terminar nunca, así que el efecto lo consiguen.

‘Mujer De Hielo’ sigue la senda espinosa con una historia de amor de dolor y traición, crudo en el tratamiento de guitarras y en los abruptos cambios de tempo, que combinan el marchamo marca de la casa con un estribillo melódico que casi parece sacado de una balada convencional, aunque el tema no lo sea. Por su parte, ‘Tres y El Apocalipsis’ retoma la senda más power metal con una descarada influencia judaica (salvando las distancias, creo que Orphaned Land bien podría firmarlas) y con referencias a la guerra santa. No será la única, como veremos dentro de un par de cortes.

Ahora sí, ‘La Noche Cae’ es una balada con todas las letras, si bien Azrael consigue que no esté sobreedulcorada, primer con un tratamiento acústico muy bien armado y después con un poderío de distorsión sin que se tergiverse la ambientación. El resuello volverá a aparecer con la cardiaca base rítmica de ‘Incierta Realidad’, que apenas da descanso en un par de versos del puente hacia el estribillo. Por si hiciera falta dejar más patente el influjo oriental un corte instrumental para la diosa babilónica del amor y la fertilidad en ‘La Luz De Ishtar’. Un esplendoroso desarrollo de virtuosismo de una banda engrasada a la perfección.

‘En La Otra Dimensión’ le daba cierta continuidad a la sonoridad gracias a los aportes de teclas y al riff intrincado. Dentro de la ‘zapatilla’ habitual, el largo metraje permite algún escarceo por lo progresivo, que también manejaban con solvencia.

Como apuntaba, poco después de salir este disco la banda tuvo que dejarlo, por lo que no pudo aprovechar la corriente favorable que ya venía desde Mafia y con ese momento de oro para el heavy nacional del que tanto he escrito aquí a lo largo de los años. Cuando volvieron en 2007 todo había cambiado demasiado tanto en la escena como en ellos mismos, frenando en seco la curva ascendente. Siempre nos quedará esta pequeña gran joya para disfrutarla una y otra vez.

Lista de canciones – tracklist:

  1. En El Umbral
  2. Sacrificio
  3. Nada Que Temer
  4. Sentencia
  5. Mujer De Hielo
  6. Tres y El Apocalipsis
  7. La Noche Cae
  8. Incierta Realidad
  9. La Luz De Ishtar
  10. En La Otra Dimensión

Publicado el abril 16, 2021 en Críticas Remember y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Con un poco de suerte y un poco de dinero, estos tipos habrían llegado muy lejos. Grabaron buenos discos, incluido este, aunque no es mi favorito. Excelente reseña.

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