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Adgar – Máscaras y Demonios

Lo he contado en alguna ocasión. A Adgar les conocí allá por 2003, incluso antes de que fuera publicado su álbum de debut Más Allá Del Sol. Les vi en directo y aunque el por entonces vocalista del grupo Ángel Rubin no tuvo su día, vi claramente que sus canciones eran auténticos trallazos de power metal acerado y afilado, con temas brutales como ‘El Ángel Negro’, ‘Acero y Sangre’, ‘Más Allá del Sol’ o ‘Vive En Un Sueño’. Seguimos En Pie en 2006 mantenía el discurso, buscando algo más de dinámica. Un álbum al que quizá le faltó una bomba del mismo nivel que los citados antes. El grupo lo volvería a intentar en un tercer asalto llamado de Tiempos De Cambio, donde destacaba ‘Rosa Con Espinas’, ‘Tu Canción’ o, cómo no, siempre en la autodefinición reafirmadora propia del género: ‘Heavy Metal’. Se estableció entonces una travesía en el desierto tras la salida de Rubin de la banda en 2010, pero el empeño de Javier Ochoantesana –guitarrista de una maestría impecable- ha mantenido las cenizas sin apagarse del todo a lo largo de los años, hasta el punto de revivir el fuego ahora, en 2026, con este Máscaras y Demonios que concentra toda su velocidad y bombástica en 40 minutos. Sin descanso, sin dar ni un corte para resuello o aliento. Un disco muy ‘de género’, con todo los elementos arquetípicos del power metal clásico. Porque hay cosas que a las que tampoco es necesario darle más vueltas.

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Adgar – Más Allá del Sol (2004)

 

Tras la querencia zeppeliana de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba en la crónica del lunes, me vinieron influjo de guitarras afiladas y, de la siempre interminable lista de discos a los que le haría crítica completa, decidí hacer una selección mucho más heavy. Así, tras el análisis a los últimos discos de Dünedain, Eveth y Lujuria, de martes a jueves (y ojo a los #Mis10de de este fin de semana), tenía claro que la crítica remember de los viernes quería dedicarla a otra formación heavy. Pero heavy, de las de sonido de toda la vida. Y cuál fue mi sorpresa cuando al comprobarlo (porque confieso que me extrañó no haberlos elegido en estos casi ocho años de RockSesión) vi que el debut de los cántabros Adgar no había pasado por la sección. Mi historia con la banda, además de escuchar con atención todos sus discos y tenerles un fuerte aprecio, se cimenta en una mala noche, de esas que tenemos cualquiera (los torpes como yo, en más de una ocasión, incluso), de su vocalista por entonces, Ángel Rubin (que por cierto emprendió carrera en solitario hace unos años, aunque quizá no con la continuidad debida). El caso es que se debió de tomar al pie de la letra aquello que suelta Robe en el Iros Todos a Tomar Por Culo, lo de “esta noche me voy a poner como una burra a vuestra salud”. Y para que vean que no es una cosa mía, les dejo más abajo una crónica firmada por un redactor de The Sentinel.

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