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Andrés Calamaro – Honestidad Brutal Extra Brut

«La honestidad no es una virtud, es una obligación». Incluida en la portada interior del disco, pocas veces una frase me ha golpeado con tanta virulencia como esa, cuando se publicó el doble Honestidad Brutal en 1999. Lo peor de todo es que no sería la única asociada a este álbum que lo hiciera. Es un álbum repleto de textos y giros musicales que me marcaron de por vida. Por lo dicho, por lo cantado, por el estilo, por la pulsión, porque era el momento y un punto de inflexión vital que posteriormente se aumentaría con la locura quíntuple de El Salmón y que cambiaría mi forma de ver el mundo para siempre. Después de un disco poderoso como Alta Suciedad, que tenía una capa de efectismo popular muy acusado, lo de Honestidad Brutal era otra cosa. Menos ropaje, más víscera. Una dulzura hiriente de 37 cortes con enjundia. Uno de los mejores discos de ‘rocanlove’ escritos en castellano. Hace diez años escribía sobre él que su vigencia continuaba siendo plena y tal es así que hace pocas semanas ha visto la luz una edición extraordinaria que, además de remasterizar el doble original, añade un tercer disco de demos y versiones iniciales de una quincena de temas, además de tres cedés más con sesiones alternativas, colaboraciones, distintas mezclas, algunas versiones… Material añadido, que no sobrante, porque estamos ante un momento histórico para el artista y quizá también el canto de cisne de una forma de entender álbumes antes de que lo digital empezara a cambiar las maneras, los tiempos… la reflexión.

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