Bebe – Cambio De Piel

Bebe Cambio de PielEn 2004 dio uno de esos pelotazos debut que suceden apenas dos o tres veces por década (Estopa fue quizá el anterior) con Pa Fuera Telerañas (todos sabéis que tarde o temprano ese disco pasará por las críticas remember de los viernes). El seguno Y., se hizo esperar mucho. Sabia decisión porque es siempre es difícil un segundo álbum cuando se ha tocado techo a la primera. Ya se sabe, cuando se ha alcanzado la cima, si sigues caminando, irremediablemente bajaras a una altura menor de la que habías logrado. Aun así, mantuvo el tipo y con cierta dosis continuista mantenía el listón muy alto. Sin embargo, tres años después llegó Un Pokito De Rocanrol, un trabajo que, pese a grandes promociones y el lanzamiento de tres o cuatro singles, dejaba bastante que desear, las cosas como son. Experimentos rítmicos y un aura descocada que intentaba buscar un hedonismo demasiado artificial. No había por dónde cogerlo. Y tras un par de años de mutismo y con una renovación en todos los sentidos llega su cuarto trabajo, Cambio de Piel. Un disco en el que echa mano de Carlos Jean.

La primera escucha del nuevo álbum de esta valenciana de nacimiento pero extremeña de adopción evidencia que estamos ante un sonido totalmente remozado. En tres cuartas partes de las canciones el peso absoluto se reparte entre la cálida voz de Bebe, que hace un muestrario de interpretación bastante solvente, y el piano, que acaricia, juguetea, levanta y susurra melodías. El single ‘Respirar’, el que abre la docena de temas, no era una jugada de despiste. Sintetiza a las claras el espíritu de un cancionero que trasmite luz, una luz de esperanza transmitida por la felicidad de la autora y de la que su hija Candela es la principal causante. De hecho ella es la gran protagonista de un disco, protagonizando varias canciones e incluso cantando en uno de los cortes. El citado ‘Respirar’ se presenta con piano a solas, un texto limpio y una progresiva entrada de bases. Siempre con la elegancia de un Carlos Jean inspirado. Y cuando lo está, es imparable.

Borrones’ arranca casi de la misma forma, sedosa, hasta que el crescendo deriva en una base mucho más contundente y rítmica. El enlace con ‘La Cuenta’ es tan imperceptible que casi parece la segunda parte del mismo tema. Mantiene la misma estructura que sus predecesoras, si bien la base trip-hop de la anterior, se muta en una percusión pseudo-marcial, bien arropada por la épica de ligeros vientos. “Perdí la cuenta de cada gesto, de cada error que cometí” cantado con una seguridad pasmosa, a lo grande. El optimismo regado de infancia mencionado se hace palpable en ‘Que Llueva’, fraseo con sonido de caja de música y el relato al cambio de escenario que supone un pequeño ser cerca. “Con muchas cosas menos cabe todo lo mejor, ya no me queda hueco, al pasado digo adiós”. Referencia a la tradicional ‘Que Llueva, que llueva’, que aparece en la coda final con la voz de su hija Candela.

‘Bala Perdida’ se desliza por unos teclados que mantienen el tono divertido y el corte sexual que se explotó en el tercer álbum, sobre todo gracias a una línea de bajo sensual y potente. Acaba siendo demasiado lineal, pero no desmerece el conjunto. Después de estas dos píldoras que distienden los oídos, llegan los dos cortes más extensos del álbum, entre los cinco y seis minutos. Dos mastodontes: ‘Tan Lejos, Tan Cerca’ y ‘Animales Hambrientos’. El primero de ellos es una de las mejores canciones del disco, de nuevo gracias a una melodía de piano arrasadora y emocionante. Por su parte, la segunda es un ejercicio de introspección de musicalidad casi minimalista. Mucho más cruda, casi atmosférica, con un tramo a capela cantado con el dolor de quien ha pasado ya por traiciones dolorosas “como me hagas daño te haré cortar la cabeza y que me la traigan en una bandeja”.

Siguiendo el recorrido, ‘Chica Precavida’ es el corte más animado de la lista. Un riff sureño y country para, a la postre, la canción más guitarrera. Un fraseo contenido que explota en un estribillo más explosivo, cantado en un tono muy alto. Tiene ese lado amenazante y seguro que siempre ha caracterizado a Bebe. Así llegamos a ‘Ganamos’, otra de las escalofriantes y claramente autobiográfica. Un canto de despedida, a la ausencia y la ruptura pero con un legado que trasciende todo, de nuevo su hija: “Lo mejor es ella y tenemos que enseñarle aún muchas cosas” La tensión emocional se libera en ‘Una Canción’, donde vuelve la alegría en forma de coros infantiles, como desahogo, y un estribillo machacón y finalmente muy tóxico.

Si había dudas sobre si este es un disco dedicado a su hija, llega ‘Más Que A Mi Vida’, dedicada directamente a Candela. Un tema que le canta a ella, que juega con la bisoñez de bebé tal y como se desprende en cada uno de los versos, con lección de supervivencia final. El cierre viene con ‘Todo Lo Que Deseaba’, nueva canción autobiográfica que narra su mudanza, sus nuevas sensaciones y como se abre el horizonte sin nubes negras, radiante y luminoso. Porque a fin de cuentas, manos pequeñas que curan dolores inmensos. Sonrisas sinceras que iluminan toda oscuridad. Lo demás, son mentiras amigos.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Respirar
  2. Borrones
  3. La Cuenta
  4. Que Llueva
  5. Bala Perdida
  6. Tan Lejos, Tan Cerca
  7. Animales Hambrientos
  8. Chica Precavida
  9. Ganamos
  10. Una Canción
  11. Más Que A Mi Vida
  12. Todo Lo Que Deseaba

 

 

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Publicado el octubre 12, 2015 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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