Transfer – Fin De Siglo (1997)

Transfer Fin de SigloTanto hablar de que Transfer es, junto a otros nombres como Tako o Stafas, uno de los grupos de rocanrol cuyo reconocimiento no es acorde a su grandeza y aún no le había dedicado una crítica remember completa de los viernes. (Sí un #Mis10de con un elogiable resultado en twitter, con muchos de vosotros reconociendo el sorprendente descubrimiento). La primera intención de la banda parece ser una jugada irónica del destino. La formación quiso llamarse Mala Suerte en el verano de 1990, fecha de su fundación. Problemas legales con el nombre les llevó a Transfer. Su discografía es muy regular y ello me ha dificultado la elección. En sus ocho trabajos hay grandes canciones. Enormes canciones. Vibrantes, sinceras, llanas, sin ánimo alguno de ampulosidad ni delirios de magnificencia. Liderados por un Aris que es pleno corazón y cercanía, Transfer se mantuvo vivo hasta en pie hasta que en 2011 el hartazgo les llevó a poner fin. Les guardo un cariño inmenso y llevo a gala tener la suerte de poder haberlos visto aunque solo fuera una vez. Hoy me apetecía acordarme de ellos y, ¿por qué este disco? Porque los conocí con el tema que lo abre, ‘Falsos Dioses’, una canción de la que me enamoré y me di cuenta de que había muchas formas de vivir el rocanrol.

Antonio Fernández Arispon, Aris, todavía en el bajo y dueño de la inconfundible voz, los recién entrados Juancar y Fede y Agustín Ruiz ‘Kono’ a la batería son los que graban a finales de 1997 este disco, el primero que firmaron con Locomotive, un sello, en la época, predominantemente heavy, pero que les vale para dar un pequeño salto más, en una época en la que la banda aumentaba de manera considerable el número de conciertos por todo el país. Era su tercera entrega tras Años de Rock ‘n’ Roll y de Malos Momentos (1993) y La Gran Mentira. Como veis, el desencanto ya se evidenciaba desde los inicio. Ese sabor a derrota que tan bien interpretaban en sus canciones y que, de alguna forma, se hace carne en ‘Falsos Dioses’, donde relativizan el rocanrol, reduciendo su grandeza a hecho de “poder mirarte a la cara y cantarte una canción, pasando de ser estrellas del rocanrol”. Una maravilla de guitarras engarzadas y una interpretación vocal inolvidable.

‘Sigue Criticando’ arranca también veloz y agresiva, aunque el fraseo se presenta como un rocanrol clasicón y limpio. El peso de la melodía vocal aguda de Aris vuelve a coger de la pechera y te guía por toda la canción. El estribillo tarda en aparecer, acelerado y descarado. ‘Siglo XX’ se presenta como una canción festiva, un trallazo de dos minutos con cierto aire sincopado (que después sublimarían en ‘Bakalao’). ‘Seres Humanos’ empieza con un gran solo, con punto heavy, y un texto naturista. El estribillo juega con una cercanía de influjo acústico. En él Aris evidencia esa capacidad vibrante y decadente, la que bordaría también en la joya ‘La Buena Cara’. En ‘Siempre Que Puedes’ la banda desarrolla un ritmo principal de corte metalero, incluso con un incipiente doble bombo.

En el ecuador llega la emocionante ‘El Desertor’. Una balada pacifista que lleva al rock un mensaje similar al del pionero Boris Vian. Bien enlazado con su sucesora, otra canción generacional en ‘¡Vaya Pues!’ contra aquello llamado mili, servicio militar obligatorio. ‘Buen Ciudadano’ es otro de los más destacados de la lista. Un canto irónico contra la situación social de hace casi 20 años, que es bastante aplicable a nuestros días. El ritmo marcado y la letra bien hilvanada le dan un aire poderoso. “Pero miro alrededor, no aguanto la situación, y es que tengo que hacer algo. Apago el televisor, empiezo a pensar por mí, odio estar manipulado. Tengo que mirar “pa” ver, escuchar para aprender y el cerebro utilizarlo. Que hay mil cosas por hacer, antes no las quería ver aunque estaban a mi lado”.

En el último tramo llega ‘Odia El Amor’, otro corte acelerado con el desencanto como protagonismo. Perdición y drogas y olvido. En ‘Soñador’ encontramos la visión romántica del rechazo a lo establecido, el encanto de una ingenuidad bucólica. Para cerrar, ‘Pepe Blues’ es un rocanrol acelerado, dedicada a un cuarentón de Benicalap, un bohemio pintor, feliz con su mundo, con su pincel y con su vida. Como Transfer lo acabó siendo con el paso de los años. Una banda de las que yo no quedan, resignadas a su sino, pero orgullosas. Cantando a la derrota durante más de 20 años como nadie.

“Pero aún me sigo emocionando con una canción y es que las cosas más sencillas tienen su valor. (…) Noches con sueños empadadas en sudor y alcohol valdrán la pena si mantengo viva la ilusión. Y puedo mirarte a la cara al cantarte una canción sin tener que ser estrellas del Rock & Roll”. Es solo una canción y me siento mejor, que cantaba aquel… Pues eso.

Salud, Transfer.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Falsos Dioses
  2. Sigue Criticando
  3. Siglo XX
  4. Seres Humanos
  5. Siempre Que Puedas
  6. El Desertor
  7. ¡Vaya Pues!
  8. Buen Ciudadano
  9. Odia El Amor
  10. Soñador
  11. Pepe Blues

 

 

 

 

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Publicado el marzo 4, 2016 en Críticas Remember y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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