Tori Sparks – La Huerta

tori-sparks-la-huerta-rocksesionNacida en Chicago y curtida en los circuitos de Nashville, Tori Sparks era, de por sí, una artista a la que tener muy en cuenta. Pero es que tras su colaboración con Calamento en El Mar (2014) ascendió de categoría para convertirse en ‘de obligado conocimiento’. En aquel disco, su espíritu de blues y jazz, de country y rock americano, se enraizó con el flamenco para dar joyas tan hermosas como la versión del ‘Everybody Knows’ del don Leonard Cohen o de ‘La Llorona’ de Chavela. Una valentía artística y entereza desde su propio convencimiento artístico, que siempre me granjeó simpatía por la conexión mental que me producía con la tristemente fallecida y nunca lo suficiente reconocida Lhasa de Sela, artista canadiense que también rompería arquetipos y que fusionaba francés, inglés y castellano con una naturalidad pasmosa. En La Huerta, Tori Sparks refuerza las sensaciones apuntadas en El Mar, con más energía y seguridad si cabe. Un torrente que acaricia y embelesa, de una sensualidad casi animal.

La banda que registra esta delicia de doce temas se compone, además de la voz y acústica de Tori, de la guitarra eléctrica de Francisco Guisado ‘El Rubio’, Calamento (la española de Pepe Camacho, la percusión de Javi García, el bajo de Ramón Vagué) y los coros de Joaquín Gómez ‘El Duende’ y Alba Bioque. El álbum fue grabado y mezclado en Feelback Studio por César J. De Cisneros y masterizado en Yves Roussell Mastering, ambos en Barcelona. La portada está basada en una ilustración de Aitch, que no dudó en realizar la contraportada cuando le pidieron autorización.

La revisión del aura hippie de cantautor para la versión llena de florituras de guitarra española y pasión distorsionada en el ‘Nature Boy’ de Eden Ahbez nos da la bienvenida con un mucho de tango arrabalero. ‘Bitter Seeds’, además de ofrecernos la maestría de falsetas de Camacho, nos da una lección de compás en una rumba delicada y preciosista, mimada en los coros de la parte central.

Así llegamos a los dos hitos más sorprendentes del álbum. El primero es la cuidada adaptación al blues y el jazz de ‘La Leyenda del Tiempo’ de Camarón de Isla. Palabras mayores para cualquier artista y que la banda cuadra con unos arreglos excepcionales, incluso en el break central, con más raigambre. No hay otro adjetivo. La otra sorpresa mayestática es el aflamencamiento de todo un símbolo de la Historia del Rock como lo es ‘Kashmir’ de Led Zeppelin. Es cierto que el toque arabesco de la original puede acercarlo un tanto al corte flamenco, pero aún así el reto no es fácil y lo consiguen, de nuevo, con una naturalidad que se instala en nuestros oídos para siempre, guiados por las voces y coros de Tori y ‘El Duende’.

Pero la verdadera piedra Roseta del álbum es ‘La Huerta’, pues representa ese desencanto dulce o ese amargor romántico que preside todo el sonido. “Hay amores en ese mundo que ni duran un segundo, expuestos al frio y dolor. Quedan huesos y cenizas, ni lágrimas ni risas. Ninguna semilla que luego crecería de nuevo”. ‘Until Morning’ se despliega más ligera, más cercana a territorios acústicos de la canción de autor. La pulsión viene de la mano de los vaivenes de guitarra.

El segundo tramo del disco se abre con la inolvidable ‘Veinte Años’ de María Teresa Vera, y que Diego ‘El Cigala’ y Bebo Valdés llevarían al futuro con sus cálidas Lágrimas Negras. La intensidad tanguera es recogida con maestría tanto por Calamento, como los ligeros solos que inserta El Rubio con mimo. ‘Little Wars’ y ‘On My Mind’ son dos temas propios. El primero es el más rockero de la lista, tanto en la actitud del fraseo, como en el desarrollo instrumental de la línea de bajo, que se mueve en sonoridades de funk. Por su parte, la segunda nos trae de nuevo la cara pasional y teatral del proyecto, con ascendencia rumbeada.

En el último tramo encontramos otra gran versión, esta vez del ‘Vete’ de Los Amaya, que es imposible que suene con más elegancia que en la voz de Tori. En cuanto a ‘Malena’, podemos considerarla como la canción más ‘jonda’ del metraje, pues se interpreta casi a solas en guitarra y voz. No termina de rasgar, pero el sentimiento del cante flamenco tradicional (“Báilame Malena, tira al aire todos tus penas, tira lejos las cadenas. Olvida ya tu sinrazón”) es llevado al dramatismo por la artista americana.

Como bonus track final tenemos una interpretación en directo de ‘Wade In The Water’, una canción tomada del gigante repertorio del góspel negro y que es una excelente piedra de toque para comprobar la conexión musical que consiguen mundos tan alejados.

La Huerta, en suma, un fantástico lugar donde perderse durante una hora.

 

En Spotify.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Nature Boy
  2. Bitter Seeds
  3. La Leyenda Del Tiempo
  4. Kashmir
  5. La Huerta
  6. Until Morning
  7. Veinte Años
  8. Little Wars
  9. On My Mind
  10. Vete
  11. Malena
  12. Wade In The Water (bonus track directo)

 

 

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Publicado el marzo 1, 2017 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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