Aphonnic – Indomables

Me enamoré de la banda con Héroes (2013) el cuarto disco de su trayectoria, el segundo en castellano tras los dos primeros escarceos en inglés. Álbumes que con canciones como ’58 Hombres y 14 Mujeres’, ‘Luz y Fer’, ‘Mi Capitán’, ‘Mala Virgen’ y, especialmente, ‘Ahora Que Tengo 33’, te hacen ponerle la muesca mental de ‘banda a seguir’. Este Indomables veía la luz en noviembre del pasado año. Cuatro meses es casi un récord negativo de tiempo tardado en hacer una crítica de un disco en esta casa, es cierto. Pero era necesaria hacerla por aquello de la ‘justicia musical’. Y es que las dos primeras escuchas que le di al disco no terminaron de convencerme. Sobre todo por el abuso del recurso melódico de coreos muy abiertos, una fórmula tan de moda que pasa por ser usado desde el power-pop, al indie, a las singstar de turno y que poco a poco también se está infiltrando en el rock y metal patrio (‘Heroes’ de Vulcano, de Sôber, es otro ejemplo muy descarado). Creía que tanta edulcoración había echado a perder la esencia metalera de la banda, pero, tras varios meses… ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Lemmy Kilmister.

Con Chechu a la voz, Iago a la guitarra, Richy al bajo y las voces y Alén a la batería, las once canciones de este Indomables fueron registradas en los Estudios Mafia de O Carballiño (Ourense), con la producción de Vasco Ramos y mastering del sueco Fredrik Nordström (BMTH, In flames, At The Gates, Opeth, Arch Enemy) en Studios Fredman.

Ombligos’ abre la lista de manera lumínica y meteórica, fraseo cantado a grito (vamos bien), con unos apoyos agresivos (mejor aún), una contención musical que nos lleva a unos coros infantiles estremecedores, que nos evocan desde a Pink Floyd a Marilyn Manson. Un arranque apabullante que tendrá continuidad en ‘Fruta Fresca’, que nada tiene que ver con (ojo, temazo también) el tema de Carlos Vives. Virulencia en el fraseo musical con algún destello industrial y unas estrofas de nu-metal clásico. Y el punto de inflexión de TODO el disco nos llega en el break central. Una ruptura de teclados que nos lleva a un estribillo melancólico, melódico, desnudo y emocionante. Dos canciones diferentes en el mismo corte, sin lugar a dudas. Y ese punto en las letras que siempre pica. Hagan la prueba.

Cunfía’, la canción que más han celebrado sus seguidores, nos ofrece un medio tiempo melódico, moderno con continuas programaciones y teclas, con toque romántico. Si tenías algún esquema, ya lo han roto. Eso sí, el recurso de una segunda parte aumentando la intensidad de los coros se convierte ya en algo esperado para casi todos los cortes. ‘Osos Color Salmón’ (“el día en que me muera, no me esperes despierta”) recupera algo de pulsión eléctrica, aunque el estribillo vuelve a entrar en la accesibilidad melodiosa. Para cerrar la primera parte ‘Aquellos Maravillosos’ es un himno de nostalgia infantil muy conseguido para el que, aquí sí, los coros sientan como un guante. “Y escriba cien veces, no lo volverá usted a hacer, con los brazos en cruz, cara a la pared”. El punto agresivo de metaleo clásico le da el equilibrio perfecto a una canción ejemplar.

En el centro del álbum, ‘Cíclopes’ comienza con una sonoridad épica que engancha, aunque el corte se mueve finalmente en unos parámetros casi bailables y, de nuevo, los niños aparecen con sus voces, aunque esta vez no sorprenden. ‘Amantes’ también va en una línea similar y quizá sean las dos canciones que me llevaron a dejar Indomables por un tiempo. Claro, así me perdía a la ‘Honrada Avestruz’, un trallazo de agresividad metalera, rugosa y de sobriedad stoner. Sin lugar a dudas, equilibrar este tipo de canciones con la también plausible accesibilidad melódica sea el reto de futuro para no cargar las tintas demasiado en un plato de balanza. ‘Jamás’ también se presenta violenta y veloz aunque, en términos generales, el estribillo respira con mayor plenitud que su antecesor (coros, sí, incluidos).

Llegando al final del viaje, ‘La Deseada’ es un medio tiempo camuflado por lo endurecido de su arrope del que me quedo sobre todo con el golpeo y ritmo de batería, bastante adictivo. El cierre lo pone ‘Sol de Abril’, con todas las claves desgranadas ya en este Indomables. Buenos ritmos de guitarra y una combinación entre voces rozando el grito rasgado, con la accesibilidad tonal y coral.

Al final nos da la sensación de un gran disco y de una gran evolución, aunque quizá la banda debería domar y dosificar los recursos y virtudes adquiridas en la composición para que no siempre todas tengan que tener todos los elementos, sino que todo se desarrolle de una manera más naturalizada. Eso sí, la muesca de seguimiento, si antes era negra, ahora está en negrita. (PD: En breve los podréis ver en Los Conciertos de Radio 3).

 

En Spotify.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Ombligos
  2. Fruta Fresca
  3. Cunfía
  4. Osos Color Salmón
  5. Aquellos Maravillosos
  6. Cíclopes
  7. Amantes
  8. Honrada Avestruz
  9. Jamás
  10. La Deseada
  11. Sol de Abril

 

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Publicado el marzo 9, 2017 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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