Exquirla – Para Quienes Aún Viven

Cuando un disco se gesta con el aura de que el resultado va a ser algo grande, megalítico y desbordante, se corre el peligro que después no todos vean colmadas sus expectativas. Exquirla es el nombre elegido para la unión (sin fecha de caducidad) de Toundra, posiblemente el mejor grupo de rock instrumental del país, con Niño de Elche, un cantaor flamenco transgresor y alejado de los convencionalismos, en actitud y aptitud. Un ‘El Cabrero’ del siglo XXI para quienes conozcan al gran José, si bien estoy convencido de que Paco Contreras jamás aceptaría ese símil como válido. Independencia llevada al extremo, en suma. Esteban Girón y David ‘Macón’ en las guitarras, Álex Pérez a la batería y Alberto Tocados en el bajo componen el cuarteto musical al que se suma el cantaor. Como resultado, ocho canciones bajo el prisma de un mundo casi post-apocalíptico y opresivo, la decadencia del éxodo exterior e interior sobre la que los quejíos y el post-rock metálico de Toundra encuentran una zona de esparcimiento muy amplia. Para Quienes Aún Viven, explota el mesianismo del mensaje de Enrique Falcón para se ofrece como un camino tortuoso, que parece un oasis dentro de la oscuridad infinita.

La relación de Toundra y Niño de Elche nació de la literatura (ahí queda esa ‘La canción de amor de San Sebastián’ que musica el poema de T.S. Eliot) y así continúa en este primer larga duración. Inspirado desde el título del disco, así como en la introducción y en prácticamente la totalidad de los pasajes a lo largo del álbum, en la obra ‘La marcha de 150.000.000’ de Enrique Falcón, ejemplo máximo de la poesía de la conciencia, las voces que crea Niño de Elche para el intachable sonido de Toundra tienen un carácter omnisciente, como un demiurgo que ejerce de guía desde un plano superior. Hablando a la conciencia mientras las guitarras y ritmos se descerrajan.

Musicalmente, las fusiones del flamenco con otros géneros han sido numerosas a lo largo de la historia y, como ellos mismos se han encargado de señalar por activa y por pasiva, no ‘aceptan’ las comparaciones con Omega, Triana o similares. Y tienen razón. Por lo menos en cuanto a la concepción y composición de los temas. Aquí no hay palos flamencos adaptados al rock como el de Morente y Lagartija Nick, ni tampoco hay sonoridades ni compases como hacía el trío comandado por Jesús de la Rosa. Lo que tenemos es una imponente labor de Niño de Elche para insertar los versos extraídos de la poesía río de Falcón en la siempre sólida y creíble concepción musical de Toundra. Y es meritorio porque si el disco se escucha imaginándolo sin línea vocal, sería también vibrante y descorazonador, excitante y demoledor. Como experiencia de grupo instrumental que empieza a contar con vocalista tenemos a Los Coronas y Arizona Baby, si bien el resultado de Corizonas sí altera los principios de ambas formaciones individuales. Aquí no, siguen reconocibles pero creando una entidad propia. Y es aquí donde entra el verdadero valor del trabajo.

Grabado y mezclado en Ultramarinos Costa Brava (San Feliu de Guíxols) y Cal Pau (Vilafranca del Penedés) en octubre del pasado año, producido por Santi García y masterizado en Ultramarinos Recordings (Barcelona) por Víctor García, el disco comienza con la acertadísima entrada recitada del propio Enrique Falcón en ‘Canción de E’ que se remata con una coda vocal del Niño.

‘Destruidnos Juntos’ e ‘Hijos de la Rabia’ ofrecen una fusión conceptual que, en tiempo, nos lleva a los 18 minutos. La primera de ellas es todo un viaje sónico que arranca con unos coros atmosféricos, nebulosos, para sostenerse en un riff casi arpegiado y cíclico. Tras un arreón cimentado en un constante “porque nada sé de ti”, la canción crece en una intensidad casi insoportable en su último minuto, donde voz y sonido golpean como “electrodos”, “más que un régimen de un aislamiento”… el último “no” de Niño de Elche hiela el alma. Por su parte, la segunda mantiene la pulsión nerviosa gracias a los acordes contenidos que casi actúan como metrónomo o segundero. Una estructura que se sucede mientras los versos de Falcón en boca del Niño van reforzando esa sensación de nomadismo existencial. La segunda parte vira hacia terrenos de rock progresivo en el que acaba explotando el mensaje libertario del corte “avanzad, avanzad con nosotros hijos de la rabia”.

A modo de interludio, ‘Interrogatorio’ es un corte de apenas cien segundos en el que la distorsión disminuye para beneficio del vibráfono de Marc Clos y el ebow de Santi García. Así, las emociones fuertes continuarán con ‘El Grito del Padre’, iniciado con cierto toque orientalista, melodías frecuentadas en los últimos tiempos por Toundra, rozando sin ambages lo arabesco. La estructura del corte es ligeramente similar al de ‘Hijos de la Rabia’, quizá más forzado en la voluntariedad caótica. ‘Contigo’, lo quieran o no, sí que evocan cierto regusto trianero, especialmente en la sonoridad del último verso del estribillo. El corte destaca, además de por su profunda diferenciación, porque nos da un punto de humanismo romántico. “Tengo el recuerdo de haber dormido contigo”, como si fuese la última conexión mental con un tiempo en el que no todo era desgracia. Esa repetición, como mantra, acaba calando los huesos.

Los dos últimos cortes nos traen otra pareja extensa, de diez minutos cada uno. ‘Un Hombre’ empieza calmado para ir creciendo hasta una sucesión de distorsión y golpeos cercanos al noise. De nuevo el quiebro melancólico de Niño del Elche hace completar la paleta de sensaciones, aunque al final se viene algo de previsibilidad o alargamiento innecesario. Para cerrar, ‘Europa Muda’ es el trallazo más virulento de la lista, tanto en la presentación musical como en el texto, crudo y sin remilgos, tomando Sarajevo como símil comparativo hacia una sociedad sorda ante las desgracias. “Devolved el cadáver de mis hijos, el cadáver de mis hijos a la madre, la madeja de mi niño partido en dos. Cuando tu hija ensartada en el poste, dime ahora quién te nombra, dime ahora quién ha ganado”.

Tras innumerables escuchas, concluyo en que Exquirla nos regala un primer disco muy destacado, aunque quizá, por momentos, pueda hacerse corto y, en otros, demasiado previsible en algunas fórmulas una vez que la sonoridad se nos hace familiar. Una muy buena piedra de toque en cualquier caso que nos hace tener ganas de escudriñar una siguiente entrega, que quizá ganaría en posibilidades sin circunscribirse a una conceptualidad.

 

En Spotify.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Canción de E
  2. Destruidnos Juntos
  3. Hijos de la Rabia
  4. Interrogatorio
  5. El Grito del Padre
  6. Contigo
  7. Un Hombre
  8. Europa Muda

 

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Publicado el marzo 7, 2017 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Fui de los que se compró el vinilo en el pre-order tras la escucha del single, y no me ha defraudado. Que maravilla de disco, como ellos mismos han dicho, no han huido de la épica, y se agradece. No hay semana que no lo escuche.

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