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Viña Rock 2018. Sábado, 28 de abril

Dentro de las amplias posibilidades que ofrece la variedad que da contar con seis escenarios y una pista de baile, la jornada que tenía programada para la primera jornada de cartel ‘oficial’ era una de las más variadas y novedosas de los últimos años. Especialmente porque era la primera vez que iba a ver a grupos que, en sus respectivos géneros, son de lo mejor que hay en el momento, como Toundra y Aphonnic; otros a los que por fin les iba a poder ver de principio a fin, Angelus Apatrida; o el regreso de Segismundo Toxicómano desde dos años en el dique seco. También me estrenaría con el punk carismático y clasicista de Josetxu Piperrak & The Riber Band… y para completar la jugada Mala Reputación y por primera vez en muchos años –tantos que no recuerdo cuándo fue la última vez- reunidos, en el mismo día y escenario las tres bandas ‘colegas’ que protagonizaron aquella gira inolvidable que fue ‘Ni Un Paso Atrás’. Esto es: Porretas, Boikot y Reincidentes. Eso sí, la fiesta ya comenzó el día antes (jornada que siempre ‘perdonamos’ por motivos laborales y personales y que tuvo a Gatillazo como grandes triunfadores y a Poncho K como gran expediente X puesto que su actuación se interrumpió durante 20 minutos… Un presagio de lo que vendría los tres días después. (FOTOS: Marina Ginés para RockSesión). Crónica del domingo 29. Crónica del lunes 30.

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Aphonnic – Indomables

Me enamoré de la banda con Héroes (2013) el cuarto disco de su trayectoria, el segundo en castellano tras los dos primeros escarceos en inglés. Álbumes que con canciones como ’58 Hombres y 14 Mujeres’, ‘Luz y Fer’, ‘Mi Capitán’, ‘Mala Virgen’ y, especialmente, ‘Ahora Que Tengo 33’, te hacen ponerle la muesca mental de ‘banda a seguir’. Este Indomables veía la luz en noviembre del pasado año. Cuatro meses es casi un récord negativo de tiempo tardado en hacer una crítica de un disco en esta casa, es cierto. Pero era necesaria hacerla por aquello de la ‘justicia musical’. Y es que las dos primeras escuchas que le di al disco no terminaron de convencerme. Sobre todo por el abuso del recurso melódico de coreos muy abiertos, una fórmula tan de moda que pasa por ser usado desde el power-pop, al indie, a las singstar de turno y que poco a poco también se está infiltrando en el rock y metal patrio (‘Heroes’ de Vulcano, de Sôber, es otro ejemplo muy descarado). Creía que tanta edulcoración había echado a perder la esencia metalera de la banda, pero, tras varios meses… ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Lemmy Kilmister.

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