XXXII Candil Rock 2019. Sábado, 29 de junio

Quisieron por fin los astros (que no los planetas) alinearse para que el camino de Ilegales se cruzara conmigo. Tras más de 20 años dedicados al mundo del rocanrol, jamás se me habían puesto a tiro. Algo que dice mucho del panorama promotor (llevo 11 Viñas consecutivos, hice una decena de Aupa Lumbreiras, el circuito muerto de salas…), pero que se subsanó al fin anoche en la trigésimo segunda edición del Candil Rock. Todo con Martín de La Dosis y A La Carga Producciones como pilotos de la nave. El festival de día en el que ya varias generaciones almerienses se han ido metiendo en el género. La edición de este año se completó con bandas no tan conocidas (claro, tampoco están en los circuitos del sota, caballo y rey) pero de una calidad indiscutible y un saber hacer digno de elogio: los locales Superfortress y, especialmente, Los Mambo Jambo y The Smoggers. Una noche de rock sin aderezos ni complementos, del de toda la vida y el que mandan los cánones. Nada de alardes pretenciosos. Directos al ritmo y la fina ejecución. Una noche para el recuerdo. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión, se pueden usar libremente, citando al medio y al autor).

Con el motor de confianza formado por Willy Vijande, reincorporado hace unos años, y con Jaime Beláustegui a las baquetas, y con el más reciente ilegal, Mike Vergara en el teclado y guitarra rítmica, Jorge Ilegal salió con su imponente estatura y envergadura y ataviado con la camiseta de árbitro de hockey en clara referencia a los tiempos de stick. Era el tercer grupo de la noche y apareció en escena con una casi puntualidad suiza.  No había tiempo que perder porque casi 30 temas estaban preparados para caldear la noche.

Historias amacarradas, irónicas, sardónicas, llenas de alguna que otra sustancia, muerte, sexo y guerra sempiterna. Ilegales arrancó con mensajes ‘educativos’ concatenados, como las dobles parejas de ‘No Tanta, Tonto’ y ‘Hola, Mamoncete’ y ‘Ella Saltó Por La Ventana’ y ‘Suicida’. Cartas sobre la mesa para un sonido del todo estratosférico. Y es que uno de los secretos de Ilegales es su precisión quirúrgica. No les hace falta atronar a distorsión para ser los más duros y rockeros del lugar. La fina stratocaster rosa de Jorge acaricia en ‘Suena En Los Clubes Un Blues Secreto’ y en ‘Agotados de Esperar El Fin’. La instrumentación suena nítida y limpia, permitiendo que las palabras irrumpan con claridad para ser ‘Todo Lo Que Digáis Que Somos’.

Los ritmos son grandes latidos contemporizados. Tampoco es necesaria la velocidad para cantos hedonistas como ‘Voy al Bar’, ni melodramas estériles en las imperecederas estampas de retrato de una época (de todas), ‘El Norte Está Lleno De Frío’, ‘Enamorados de Varsovia’, ‘Chicos Pálidos Para La Máquina’ o ‘Yo Soy Quien Espía Los Juegos de los Niños’. Sin miedo, ni gestos a la galería, preocupados por sonar bien y, si la cosa se pone fea, si la cosa se cruza… ‘Si La Muerte Me Mira de Frente, Me Pongo de Lao’.

Públicos de todas las edades (el encanto del Candil) despertando ante la falsedad del discurso políticamente correcto, con ‘Mi Amigo Omar’ (muy propia para la fecha del orgullo), ‘Mundo Carapijo’ o ‘Eres Una Puta’, en las que intercalaría las atmosféricas melodías de ‘Regreso Al Sexo Químicamente Puro’ o ‘La Casa del Misterio’.

Calentado el ambiente, las gargantas y las ganas de brea, llegó el momento de ponerse los guantes en la escalada final. ‘Si No Luchas Te Matas’ y ‘Revuelta Juvenil En Mongolia’ hicieron de escoltas del himno popular por excelencia del grupo: ‘Soy Un Macarra’. Aunque ‘Tiempos Nuevos, Tiempos Salvajes’ siempre tendrá su lugar en el olimpo. La primera despedida vendría con ‘Dextroanfetamina’ y ‘Bestia, Bestia’. Un final erecto para acabar con los bises de rigor. ‘Soy Un Borracho’, la imborrable ‘Problema Sexual’ y el nihilista ‘Destruye’. Concierto de los grandes para Ilegales.

Si en los festivales con taquilla pasa, imaginen en los gratuitos. Tras la actuación del cabeza de cartel suele haber estampida generalizada pero es de las pocas ocasiones que recuerdo que no fuera así. Y considero que tiene especial mérito si tenemos en cuenta que Los Mambo Jambo es un grupo de rocanrol clásico, instrumental y capitaneados por un saxofón. Es decir, calidad extrema, pero ‘comercialidad’ poca, como si fuera La 2. Por eso me sentí bastante orgulloso de que, tras los asturianos, a las dos de la madrugada, la gran parte del público se quedó para disfrutar a la banda capitaneada por un Dani Nel·Lo magistral, escoltado por la figura gigantesca de Ivan Kovacevic en el contrabajo, Héctor Martín, en brillante suplencia anoche de Dani Baraldes, a la guitarra y Anton Jarl en la batería. El cuarteto, demostró que ‘La Maldición de los Rockers’ pasa a segundo plano cuando eres un ‘Gallo de Pelea’ sin miedo al ‘Fuego Cruzado’ y cuando rindes homenajes a ‘Los Ases Del Baile’ como a Duane en ‘Don’t Mess With Mr. Eddy’. Un elegante broche a la velada.

Como apuntaba más arriba, la noche se completó con los locales Superfortress y los malagueños-sevillanos The Smoggers. Dos bandas que han crecido al calor del sello Clifford Records, todo un referente del vinilo y de los sonidos de corte clásico y alejado de modas. Los almerienses, Juan S. Lío (Batería),Albert E Pasar (Bajo) y Last Splash (Guitarra y Voces) llevaron su ruda y salvaje visión del rock clásico, que no deja prisioneros, con sabor a desierto y absenta. Juego de niños para su ‘Veneno’ incendiario, y temas como ‘Antidote’, ‘Control’, ‘Physical’, ‘Last Salvador’ o ‘La Chica’. Fue una perfecta toma de situación para lo que se sucedería a lo largo de la noche y, concretamente, para su continuación.

Porque si Superfortress cumplieron con creces en la difícil misión de abrir un festival gratuito e Ilegales y Los Mambo Jambo se fueron con sendas matrículas de honor, creo que para muchos la gran sorpresa del Candil Rock fue The Smoggers. Un combinado de alta graduación de rock garajero, con tempos de punk, teclados vampíricos e influencias que van de los 60 a los 80 por el lado más oscuro. ‘Happybilly Never After’ abrió su actuación, que se fue viniendo arriba con fiereza con ‘Unknow Song’,’Who’s Jenny’ o ‘Tu Maldad’.  La banda demostró hechuras de alcance internacional, puesto que son habituales en festivales de toda Europa, con ‘You Can Listen’, ’13 Women’, ‘Crazy Land’ y ‘Radio a Go’. Ritmo incesante antes de ponerse más psicodélico en ‘Why!’ o ‘Psychotic Dreams’. Para el segundo tramo, no falto un guiño a sus admirados Fuzztones en ‘Fuzz Me In a Cave’, que nos acercó a los bises como ‘Woman Try It!’ o ‘Dementia 13’, con la que pondrían el cierre.

Candil, nos vemos en 2020.

 

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Publicado el junio 30, 2019 en Crónicas Conciertos y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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