Amaral – Salto Al Color

 

Aunque siempre ha tenido un plus de calidad diferenciador muy por encima de la media, es cierto que Amaral lleva jugando, especialmente desde el segundo disco, en la primera división del ‘alto consumo’ musical. Afrontando con una loable coherencia su trayectoria, como una carrera de fondo en la que siempre ha primado más el seso que el exceso, el dúo formado por Eva y Juan han vivido la explosión de los inicios, la caída de valores sobre la creación en el boom de la primera hornada de OT, la caída de la venta de discos, el auge de los festivales, la moda y el molde indie… Y ahí siguen. La música ‘comercial consumible’ hace tiempo que denostó a los instrumentos clásicos –guitarra, bajo, batería- a cambio del mundo del electrolatino, pero Amaral sigue haciéndose valer en cada uno de sus lanzamientos, que siguen generando una gran expectación pese a que ya no centelleen en cifras mareantes. En ese largo caminar y tras un sobrio y oscuro Nocturnal, el grupo se adapta con rigor a las tendencias para remozar su sonido a territorios en los que las guitarras eléctricas no están tan en primer plano y donde sintes y efectos electrónicos dan un par de pasos al frente –siempre han estado-, a la par que se destilan hechuras bailables. ¿Hemos entregado a la cuchara a las modas? Se puede ver así, pero también puede ser la forma de enseñar a que también eso se puede hacer con alma y sentimiento, quizá el gran fallo del género.

El viaje comienza con una cántiga celta donde colabora el mismísimo Carlos Núñez, ‘Ondas Do Mar De Vigo’. Es la forma de levar anclas para entrar en ‘Mares Igual Que Tú’, una carta de presentación que ejerció de primer single y que representa de alguna manera la nueva propuesta del disco. Protagonismo de las bases y programaciones y sonoridades celtas por aquí y por allá. De hecho, cuenta el dúo que las canciones del álbum se han compuesto a partir de las bases y no a guitarra, como ha solido ser el método para el dúo. Quizá una transición tranquila hasta que ‘Señales’ despliega todo su poder bailable, su bombo constante a 122 BPM. Sin embargo, el tratamiento de la voz en la mezcla (constante en todo el álbum) sostiene la canción fuera de lo maquinal, algo que es más patente si cabe con el empleo de guitarras acústicas, como las que brillan y acarician en la armónica ‘Nuestro Tiempo’, aderezada además con una interesante orquestación y cuerdas. Con una línea temática positivista, ‘Bien Alta La Mirada’, con cierta cadencia rumbera, es un halo de luz y de seguridad para las mujeres que han padecido en la sombra. “Quien bien te quiera, te querrá bien alta”.

‘Peces de Colores’ enamora desde la primera escucha por varios motivos. En primer lugar porque Eva saca a relucir su maestría en la melodía vocal del fraseo para ir ganando en intensidad lírica hacia el estribillo. Los arreglos son elegantes y vibrantes, de nuevo tirando de orquestación y de un piano épico. Quizá no sea la canción con más reproducciones, ni la más celebrada en los conciertos, pero suena a memorable desde la primera escucha. “Ni tratarías de parar lo que no tiene remedio”. Si hay una canción que se me hizo cuesta arriba en este disco es ‘Tambores de la Rebelión’.  Quizá sea porque el puente entre las estrofas se me antoja demasiado recorrido por otras bandas, si bien al final la seguridad del estribillo acaba compensando la balanza.

O quizá sea por la alegría de saber que se acerca la canción ‘Soledad’. Otra de las joyas perdurables del álbum, con otro descarnado desarrollo vocal, de instrumentación minimalista y de una querencia flamenca acusada, incluso antes de que aparezca su rasgueo tras el primer estribillo.  Por su parte, ‘Juguetes Rotos’ se culmina más de once después de su composición con una base trotona y el aporte con significante y significado del coro Diversity Youth Choir, integrando por adolescentes en riesgo de exclusión social. A veces las cosas parecen esperar lo necesario para encontrar su momento propicio. En ‘Ruido’ también tiene relevancia la cadencia rítmica, hasta darle un punto casi tribal.

Como si fuese un recuerdo del pasado y cierto sentido cíclico conceptual, el agua de la ‘Lluvia’, como el Mar de Vigo de la intro y ‘Mares Igual Que Tú’, recupera con sutileza los toques celtas en los aderezos del estribillo así como en algunas segundas voces. Llegando al final, ‘Entre La Multitud’ es el más fluorescente de los temas. Con toques de madruga y neón, no podría ser sino el más bailable del conjunto. Como cierre y buen sabor de boca final, ‘Halconera’ nos ofrece reminiscencias de folclore latinoamericano tanto en la melodía vocal como en las flautas que aparecen y desaparecen entre los teclados.

No se va a situar entre mis favoritos de su discografía, pero es un disco más que notable y, lo más importante, que cumple la misión del mensaje que quieren transmitir y la intención con la que se ha publicado.

Con ganas de ver su presentación en directo, que la veré, aunque para eso tendré que esperar a 2020. Nos veremos entonces.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Ondas Do Mar De Vigo
  2. Mares Igual Que Tú
  3. Señales
  4. Nuestro Tiempo
  5. Bien Alta La Mirada
  6. Peces de Colores
  7. Tambores de la Rebelión
  8. Soledad
  9. Juguetes Rotos
  10. Ruido
  11. Lluvia
  12. Entre La Multitud
  13. Halconera

 

Publicado el septiembre 24, 2019 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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