Amaral – Nocturnal

amaral-nocturnal-albumYa están de vuelta. El dúo zaragozano compuesto por Eva Amaral y Juan Aguirre publicaba a finales de la pasada semana Nocturnal, su séptimo trabajo discográfico en estudio. Un álbum que se ha hecho esperar si tenemos en cuenta que estaba previsto inicialmente para septiembre de 2014. O eso es lo que se dijo cuando se presentó el single ‘Ratonera’, que levantó la polémica de forma desproporcionada por las viñetas que conformaban su vídeo y por su letra callejera. Los plazos se alargaron a más de un año y esa rabia mostrada en aquel tema ha fermentado en un desencanto que puebla prácticamente la totalidad de las canciones que conforman este Nocturnal. Si allí había ganas de expresión en masa, los temas que se presentan en este lanzamiento profesan amor entre la oscuridad, esperanza individualista ante un punto de no retorno. Mucho más maduro y creíble, también en las formas musicales.

Publicado con su sello (Discos Antártida) y también con producción propia en colaboración con Chris Taylor, bajista del álbum, Amaral entrega catorce cortes, uno de ellos introducción, en los que hay poco espacio para el sobresalto y sí mucho para las melodías engarzadas de voces, guitarras acústicas, semi-acústicas y eléctricas y un gran trabajo de teclados (Tomás Virgos) que confieren al conjunto un aire atmosférico muy acorde a la imagen de nocturnidad y luminiscencia que transmite el diseño.

La primera parte del álbum es la más enérgica. ‘Llévame Muy Lejos’ deja claro las intenciones por mostrar que el camino actual se ha acabado y que es necesario cambiar aunque, como predicaría (con menos éxito) su amigo Enrique Bunbury en Palosanto, mirando hacia dentro y a los sentimientos entre personas. El tema de apertura ofrece una sobriedad vocal que solo se rompe en la coda final, más acústica, mientras que nos esboza unas guitarras secas y muy marcadas. ‘Obertura’ hace de preludio de ‘Unas Veces Se Gana y Otras Se Pierde’ (quizá la división pueda parecer innecesaria), un tema de ascendencia dylaniana, tanto en los coreos, como un su melodía principal de guitarra. El homónimo ‘Nocturnal’ completa la presentación con una pose de malditismo que queda atemperado por la atmósfera de la pared de sonido que dan las rítmicas y las teclas.

Con ‘La Ciudad Maldita’ y ‘Lo Que Nos Mantiene Unidos’ llegamos a dos de las mejores parejas de baile del álbum. La primera con una música polvorienta y sureña, azuzada por la maldición de la historia relatada (una canción a la postre con cinco años de rodaje) y la segunda por la cuidada distorsión del bajo que, en el estribillo, le da un punto bailable que será lo más animado del metraje. ‘500 Vidas’ completa la primera mitad del disco con una línea muy similar, si bien el incremento de velocidad en la batería y el guitarreo final le dan un punto más orgánico. Todo ello regando el ‘chamanismo’ invocador de los coros, esbozado, al menos.

En ‘Cazador’ encontramos uno de los cortes más explícitos o, al menos, más críticos lo interpretemos en su literalidad o de manera simbólica, más propia a las intenciones, posiblemente. Tanta crueldad se puede topar con ‘la pantera’, que un día estará cara a cara que se alza en un crescendo final hasta el amenazante “tal vez antes te cace yo”. Guiño a Stoker en el verso inicial de ‘Nadie Nos Recordará’ con aquello de “oceános de tiempo tuvimos que cruzar”, para otro tema que refuerza el concepto de rechazo al presente muerto, de nihilismo situacional. El tema destaca por el ejercicio coral de voces.

‘La Niebla’, ‘Laberintos’ y ‘Chatarra’ son canciones más reposadas. Incluso el primero de ellos parece recordarnos los primeros tiempos del grupo. Un sonido sencillo, con una estructura abierta y luminosa con la voz de una Eva muy contemporizada durante todo el disco. Muy similar en filosofía y sensaciones llega ‘Laberintos’, que destaca por una brillante línea de bajo que es quien preside el tema y una batería que gana peso en la segunda parte. La triada de sabor añejo se completa con ‘Chatarra’, quizá una de las canciones mejor cantadas por Eva. Las programaciones iniciales dan lustre a una melodía vocal bamboleante y enamoradora.

“Igual que fieras enjauladas”, ‘En El Tiempo Equivocado’ refuerza el concepto argumental del álbum. Un ejercicio de negación constante que busca hacer piña dentro de la confusión reinante. La coda final explota una melodía bella y cuidada que quizá debería haberse aprovechado antes en el largo metraje. Para cerrar, ‘Noche De Cuchillos’ recuerda en su primera estrofa al mejor Corcobado. El texto y la textura general del tema evoca, con más lirismo, la línea con la que abría el disco, convirtiéndolo en un buen alfa-omega con criterio. Un mundo soñado al que se refería con el ‘Llévame Muy Léjos’. Un gran break de bajo en la parte central del corte completa su lustre.

Amaral regresa y lo hace sin dar grandes voces como muchos posiblemente esperaban. Es un disco conciliador, que busca primero reunir para después buscar una ruta. Pero lo mejor es que no la impone, sino que cada uno es dueña de ella. Los adoctrinamientos empobrecen la música y Amaral ha preferido dar paz.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Llévame Muy Lejos
  2. Obertura
  3. Unas Veces Se Gana y Otras Se Pierde
  4. Nocturnal
  5. La Ciudad Maldita
  6. Lo Que Nos Mantiene Unidos
  7. 500 Vidas
  8. Cazador
  9. Nadie Nos Recordará
  10. La Niebla
  11. Laberintos
  12. Chatarra
  13. En El Tiempo Equivocado
  14. Noche De Cuchillos

 

 

 

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Publicado el noviembre 3, 2015 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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