Débler – Adictium

 

Para el próximo número de la revista de Rock Estatal, que está ya en fase final precierre, dentro de la media docena de entrevistas encomendadas, he tenido la oportunidad de conversar con formaciones del punk, del rock y del heavy. Entre este último bloque, con bandas dispares pero con cosas en común como son Dünedain y Débler. Diferentes porque los primeros podemos decir que es un grupo contrastado y asentado, con varios trabajos publicados en los últimos quince años, además de otra serie de singles entre los LP’s, con más de 10 referencias en el mercado. Los segundos, aunque llevan mucho tiempo trabajando en el local de ensayo, lanzaron su primer disco en 2015 y, eso sí, con un ritmo constante, repitieron en 2017 y vuelven en el mismo tiempo para su tercera entrega, este Adictium. Digamos que se pueden considerar todavía en ese saco sin fondo que suponen las palabras ‘banda emergente’. Y, por el contrario, comparten la firme ilusión de que, por calidad de sus propuestas, deban ocupar más pronto que tarde la primera línea del género. En el caso de los madrileños, con una dosis extra de valentía que les ha llevado a apostar por diferenciarse cada vez más de ‘sus padrinos’, Txus y, por extensión, Mägo de Oz. Para ello, su metal sinfónico ha ido perdiendo orquestaciones a cambio de la electrónica, aquí presente, según se desprende de sus declaraciones, en un paso intermedio a lo que quieren finalmente ser. Desde aquí, aplaudimos no seguir el camino más cómodo y también el golpeo inmediato que tienen los temas de Adictium.

Este tercer álbum de Débler se ha gestado durante año y medio de composición y seis más de pre y producción, que ha corrido a cargo del citado Txus y de Alberto Seara en los estudios Cube. El quinteto sigue estando formado por Ruben Kelsen a la voz, Álex García a la guitarra, Sergio García al bajo, Dani Fuentes al violín y Nelson Valenzuela a la batería. Para la ocasión, han contado con múltiples colaboraciones, como las de Leo Jiménez, Manuel Seoane, Javi Díez, Diego Palacio y Sergio Zamora.

Si la maqueta se iba Dorian Grey, si su debut Noctem Diaboli centraba su eje argumental en Sweeney Todd y Somnia en The Crow, en esta ocasión las canciones giran en torno a la figura de Peter Pan. Sea por el personaje o sea por un mayor crecimiento, el resultado es mucho más personal, aunque los himnos al brindis siguen estando presentes, como veremos.

El viaje, tras una intro propia denominada ‘Tempus Fugit’, arranca al galope con la esencia de power metal que pervive en ‘Nunca Jamás’, con un esperado break para los matices folk. Otro de los sellos que marca este Adictium es la inmensa facilidad con la que las canciones se engarzan unas con otras. Como anticipo a los cortes más diferenciales con sus antecesores entregas, ‘Polvo de Estrellas’ abre un espacio mayor a las programaciones electrónicas, en un tempo medio más reposado, armonizadas con unos teclados limpios y brillantes. El aporte melódico viene de la mano de unos coros casi constantes. Para culminar la triada de presentación ‘A Esta Ronda Invito Yo’ es, claramente, una de esas canciones tabernarias, a lo fiesta juglar. Está claro que este tema está lejos de ganar una medalla a la originalidad. A su favor, que no está excesivamente edulcorado, por lo que no cansa en la escucha lineal del álbum.

Donde la cosa empieza a adquirir matices muy diferenciales es en el doblete que hacen ‘Adictium’ y ‘Grita Que No’. Dos temas con hechuras contemporizadas, pero que se vuelven hímnicos gracias a dos pegadizos estribillos, adictivos, como anticipa el título, y de un profundo matiz bailable, casi cercano a que se merezcan remixes industriales y todos esos mundos a los que, estoy seguro, que llegarán tarde o temprano.  Como añadidos, el videoclip del primer tema está protagonizado por la vocalista de Ankor, Jessie Williams, y, el segundo, ofrece un inesperado break arabesco, con ese punto de violín electrónico tan propio de referentes como Vanessa Mae, Yanni o, incluso, Malikian.

Era complicado suceder este cénit y Débler lo hace con maestría con dos extremos. En primer lugar, con la balada ‘Me Perderé En Tu Cuerpo’, con un crescendo hermoso de piano a voz a la posterior entrada de la banda al completo. El trabajo de coros digno de mención. En segundo, lugar, con la aguerrida potencia powermetalera de Leo Jiménez, que borda y refuerza los tintes épicos de la velocísima ‘Recto Hasta El Amanecer’. De ‘Violar y Rezar’ me quedo sobre todo por lo crudo de las guitarras del fraseo, lo que le da un matiz adusto que hasta el momento no se había pronunciado. Un corte que se cierra con arreglos electrónicos bajo la despreciable locución del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plá, que decía aquello de que “a aquellas personas llevados por tantas ideologías que acaban por no orientar bien lo que es la sexualidad humana. Piensan ya desde niños que tienen atracción hacia las personas de su mismo sexo y, a veces, para comprobarlo se corrompen y se prostituyen o van a clubs de hombres nocturnos. Os aseguro que encuentran el infierno”.

‘Un Mundo Extraño’ nos va guiando hacia el final con mucha carga melódica, aunque quizá no tan atinada como sus compañeros de viaje. Eso sí, nos despediremos por todo lo alto con ‘Nuestra Revolución’, un corte que completa el círculo argumental apuntado en la introducción y que contiene los agudos más pronunciados del conjunto. Y si más arriba hablaba de valentía, es el adjetivo más propicio para su decisión de aceptar la oferta que les presentó Txus para versionar la imponente ‘La Leyenda del Hada y el Mago’ de Rata Blanca. Para mí, sin duda, entre las cinco mejores canciones de heavy metal en castellano de todos los tiempos. El reto era complicado pero, sin pretender mejorar la original, consiguen equilibrar el respeto notorio a la original y el sello propio en el que los vertiginosos solos de Giardino vienen de las manos de Manuel Seoane.

Adictium, en suma, es un disco hijo de su tiempo. Que recoge las influencias de los hermanos mayores, pero que contextualiza una propuesta que le quita hierro y desfrunce el ceño de la solemnidad del heavy metal, para hacerlo algo más moderno y bailable, que no por ello significa que deba ser vano. Es repetable que haya gente que no le encuentre el punto a eso, pero soy de los que opina que cuantas más opciones para escoger tengamos, más fácil será encontrar nuestro sonido a las necesidades de nuestros momentos o apetencias. Todo lo demás es sectarismo del rancio.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Tempus Fugit
  2. Nunca Jamás
  3. Polvo de Estrellas
  4. A Esta Ronda Invito Yo
  5. Adictium
  6. Grita Que No
  7. Me Perderé En Tu Cuerpo
  8. Recto Hasta El Amanecer
  9. Violar y Rezar
  10. Un Mundo Extraño
  11. Nuestra Revolución
  12. La Leyenda del Hada y el Mago

 

 

Publicado el noviembre 14, 2019 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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