Free City – Visiones

 

Resulta casi incomprensible que todos sus discos hayan sido publicados con la persiana de esta casa abierta y que no hayan llegado hasta el quinto trabajo. A toda velocidad van los vallisoletanos Free City, a codazos, ritmos, acordes, fraseos y estribillos, haciéndose un hueco cada vez más grande en los carteles festivaleros a base de un incesante ritmo de publicación y también con una plausible y elogiable evolución que les hace ganar en sobriedad y, por tanto, perdurabilidad, más allá de la volatilidad de la protesta previsible. La evolución de las portadas y de la tipografía de la cabecera da pistas de ello. La casi street punk de los inicios en El Aullido Del Silencio (2014) o Realidad Invisible (2015) dieron paso, al igual que el progresivo avance de las letras y los aires más sombríos de las melodías, al refinamiento de Atemporal (2016), más si cabe en el punto de inflexión definitivo de Duelo (2018) hasta confirmarse en las Visiones de este año. Un disco que venía acompañado de una extensa gira de salas y festivales, que se ha visto truncada por el devenir de los acontecimientos, como los planes de la inmensa mayoría del mundo pre pandemia. El caso es que, tras ser una petición habitual de las tuitcríticas de los viernes, hace un par de semanas decidí que ya era hora de que tuvieran una entrada propia. Sea.

En la evolución de Free City, ‘la pérdida’ de matices del rock urbano más bullicioso y el punk más inmediato ha ido aparejada a cierta similitud con la escuela Desakato. Tal es así que incluso el anterior, Duelo, fue grabado en OVNI Estudio con Pablo Martínez y también han sido varios los conciertos compartidos a lo largo de los años. Pero conscientes de que eso no basta y también en esa comentada búsqueda constante de evolucionar rápido pero con seso, en esta ocasión la grabación, mezcla y masterización se desplaza unos kilómetros, hacia El Sótano Estudios de Íker Piedrafita en Pamplona.

Lo compartía con mi corazón nada más empezar la reescucha definitiva del disco a la hora de rematar la crítica: un trabajo que empieza con el riff de ‘Fantasmas’ ya tiene media batalla ganada. Y es una de las tónicas generalizadas del álbum. El trabajo de guitarras es descomunal, tanto en la furia de las rítmicas como en la capacidad de la melódica para llenar y pintar las canciones de aderezos hipnóticos allí, juguetones por aquí. Incluso, diría que hasta en ocasiones se puede echar en falta algo más de nitidez para poder disfrutarlas en mayor medida. Cuestión de producción.

La citada ‘Fantasmas’ hace honor a la portada con ese riff endiablado, con un contemporizado juego de voces y coros, que vienen a representar uno de los mejores equilibrios del conjunto, y quizá sea ese otros de los aspectos a pulir, el excesivo uso de los coros siempre muy arriba, quitando valor a la línea melódica a cambio de la potencia. A veces, menos es más. ‘La Llama’ tiene otra entrada oscura, que compensa la furia de la base rítmica y la siempre voraz voz de una Agnes de Miss Octubre siempre infalible. Por su parte, ‘Enemigos del Destino’ cabalga en el hardcore más clásico de la banda.

Tras la completa entrada, Visiones nos ofrece en ‘Libérame’ uno de los mejores momentos, eso sin duda. La entrada, con el estribillo como bandera y con un ligero tinte épico en las melodías, combinado con cierta opresión, en correspondencia con esos miedos internos que con dificultad conseguimos hacer que nos abandonen del todo. Las guitarras y esa coda de piano rematan un corte excepcional, para mí, aquí sí puede haber debate, el más destacado de la lista. De mirada hacia dentro a mirada hacia dentro, ‘Autoestigma’ de nuevo evidencia la mencionada progresión en los textos retomando la velocidad del tercer corte.

Con maestría, también juegan con las métricas y ‘Adiós’ se nos presenta como un corte diferencia de apenas un minuto de duración y que, al contrario de lo que podría ser lo esperado, desarrolla un medio tiempo melódico a tono de despedida. La primera parte del álbum se alcanza con ‘Ruinas’, otro corte accesible con más aire de lo habitual en el fraseo, lo que permite un mayor lucimiento de la línea de bajo. La luminosidad de las guitarras contrasta con el amor decadente que retrata la narración.

‘Versos Como Balas’ abre el segundo tramo, una vez más, con arreglos diferenciales en las guitarras y con una brillante melodía vocal y con una letra que es la cara de la superación de la misma historia que ‘Ruinas’. Hasta parecen coquetear de manera voluntaria con una alusión directa: “solo nos queda esperar a ver este mundo en ruinas”. Entre tanto cuidado, la furia regresa con la entrada de ‘Serpientes’ que se mantiene en la primera estrofa y en una coda bestial, pero que tiene el equilibrio en un estribillo de aura melancólica, “una nube en mi cabeza que no deja de crecer”.

‘Mi Realidad’ es un medio tiempo canónico de hechuras preciosistas, incluso con cierto guiño acústico, pero al que incluso le hubiera dado una vuelta de tuerca más… con menos, como decía más arriba. ‘Equivócate’ es otro de mis favoritos, sobre todo por un mejor manejo de la dinámica, dejando respirar y controlando los momentos del ‘todos a una’. Ello, sumado a un golpeo contundente de batería y un buen riff, pulen el diamante. Ligeros toques orientales en la presentación de ‘Espejo Negro’ que ofrecerá el último galope del metraje, a toda velocidad percutora y con virulencia en los coros del puente. Un corte muy completo, hasta con un contundente pasaje stoner-metalero, y sin fisuras.

El cierre viene de la mano de ‘Frágil’, que nos regala en el comienzo el tramo más calmado de Visiones, también en lo vocal (algo que se agradece, por lo que decía de controlar lo elevado de los tonos y la potencia) y que de nuevo conquista por la adicción melódica de un estribillo bien hilvanado y resuelto.

Así, se cierra un disco que confirma a Free City como los alumnos más aventajados de Desakato, sin por ello renunciar a buscar su propio camino con calidad en la ejecución y con una incesante intencionalidad de no parar la maquinaria. Quizá sea esa ausencia de perspectiva que da la sabiduría de los años la que les falta para controlar las ganas y jugar sus bazas con mayor maestría. Mientras tanto, disfrutaremos del viaje.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Fantasmas
  2. La Llama (con Agnes Castaño, de Lilith y Miss Octubre)
  3. Enemigos del Destino
  4. Libérame
  5. Autoestigma
  6. Adiós
  7. Ruinas
  8. Versos Como Balas
  9. Serpientes
  10. Mi Realidad
  11. Equivócate
  12. Espejo Negro
  13. Frágil

 

Publicado el mayo 19, 2020 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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