Lülu y la vuelta de Forraje: «Soy lo que soy y no puedo dejar de serlo. No puedo evitarlo, la música es mi vida»
El pasado viernes, 15 de marzo, se estrenó de forma oficial el videoclip oficial de “Queriéndome a solas”, primer single de la nueva etapa de Forraje con formación renovada que nos trae a su vez de regreso a Lülu, que tras una etapa en solitario había decidido dejar la música para centrarse en otros menesteres más técnicos. Pero como también me dijo un día Placi de los Segis, en la entrevista que les trajo de vuelta tras un parón indefinido (anunciado también en exclusiva en esta casa), «uno no puede escapar de lo que es». Y en esos términos se expresa el gallego. Un regreso que, además, le ha hecho reformular la banda de su vida, Forraje, remozada, por con las ganas y el espíritu de recuperar todo ese repertorio de canciones que les hizo ser ‘el delfín’ más aventajado de Extremoduro o Marea, pero también con nuevas canciones en las que habrá largos desarrollos (como la presente, siete minutos) y también trallazos inmediatos de tres minutos. También nos anuncia en exclusiva que va a volverse a mezclar y grabar voces, bajo, batería y alguna guitarra de aquella pequeña obra maestra llamada Saudade, de quince minutos de duración. Y el encargado de hacerlo será Álvaro Rodríguez, el teclista de Robe. Otra declaración de intenciones. Por tercera vez con luces y taquígrafos (una fue recién acabado Forraje y la segunda a costa del libro de Extrechinato y Tú, las conversaciones off the record no cuentan) hablo con Lülu sobre esta ilusionante etapa que acaba de comenzar. Forraje son hoy Iñigo Alzueta: batería; Rodri Arias: guitarra; Nando Vasco: guitarra y coros; Antonio Suárez “Lülu”: bajo y voz. Este primer single ha sido grabado y producido por Lülu en su ASM Estudio y mezclado y masterizado por Pablo Senator (Desakato) en Ovni Estudios.
En la entrevista que te hice en 2016, con motivo del lanzamiento de tu primer EP como Lülu, elegí un titular muy clarificador y muy poderoso, muy clarificador para todas aquellas personas que critican a los líderes de una banda que empiezan un camino en solitario porque les apetece explorar otros caminos. Decía «sería un vendido si hiciera algo que no me apetece a mí, para gustarte a ti». Ahora que, como diría Albertucho, has emprendido “el camino de vuelta” a Forraje, ¿qué es lo que te ha motivado para volver a retomar la banda?
Pues precisamente eso: que me apetece. Cuando en 2015 Forraje decidimos separarnos, yo ya había empezado a dar acústicos en solitario y estaba empezando a componer las primeras canciones para ese proyecto en solitario. Al decidir separarnos opté por apostarlo todo a ese proyecto, un proyecto un poco más suave, a medio camino entre el rock y la canción de autor, donde también cambiaban los instrumentos que jugaban en estudio y en directo (metales, teclados, piano…), pero, sobre todo, la forma de trabajar: los arreglos pasaban a ser cosa del productor y los músicos de estudio y se trabajaban prácticamente en el estudio, sin mucho margen para cambiar las cosas que no me gustaban. Cuando después de los dos primeros EPs de Lülu compuse “Corazones rojos” y luego “Saudade”, la forma en la que trabajé los temas se parecía más a cómo lo habíamos hecho en los últimos años de Forraje: le pasaba la maqueta a los músicos y cada uno tenía tiempo para prepararse sus arreglos antes de grabarlos, me los mandaban y yo podía pedirles que cambiasen algo si no me convencía o directamente podía guiarlos dándoles una melodía concreta como hice con las gaitas de «Saudade» o con la melodía de las guitarras iniciales de «Corazones Rojos», por ejemplo. Me di cuenta de que las canciones ganaban mucho trabajando como en Forraje y que haciéndolo así, curiosamente el sonido estaba más cerca de Forraje que de Lülu. Luego vino el parón y cuando decidí volver, tenía claro que no quería que fuese en solitario, quería volver a tener una banda, quería volver a trabajar y sonar como Forraje, recuperar el repertorio que compuse para Forraje tal y como lo tocábamos y volver al rock guitarrero. Y aquí estamos.
Lo cierto es que llegaste incluso a tomar la decisión definitiva de dejar la música para dedicarte a aspectos técnicos audiovisuales y otras historias… ¿Cuál fue el chispazo que te hizo volver a sentir el gusanillo?
Claro, es que yo me pasé más de seis años viviendo de la música en cuanto se acabó Forraje, pero para ello tenía que dar muchos conciertos acústicos, unos 40 o 50 al año que intercalaba con 8 o 10 conciertos con banda. Me cansé de tanto volar solo y decidí que ya no quería hacer más acústicos, y solo de conciertos con banda no podía vivir, así que empecé a compaginar esos conciertos con algunos trabajos audiovisuales y como docente. De repente llega la pandemia, me encuentro sin conciertos y con la oportunidad de currar como técnico de sonido en un espacio de Madrid que era el único que podía hacer eventos en ese momento y en el que trabajaba la mayoría de fines de semana. Eso era incompatible con tocar y sumándolo a lo quemado que venía de los acústicos decidí parar. Pero claro, la cabra tira al monte y en tres años empezó a picarme el gusanillo. Me di cuenta de que yo soy lo que soy y no puedo dejar de serlo. No puedo evitarlo, es mi vida.
Lo has hecho además pasándote al bajo. ¿Ha sido por voluntad propia o por necesidad a la hora de reunir al resto de músicos?
Cuando empecé a planear la vuelta de Forraje el bajista iba a ser Fernando, bajista de Forraje en los últimos 5 años de vida de la banda. Está aquí en Madrid, seguimos siendo muy amigos, nos vemos de vez en cuando y se lo propuse. Después de pensárselo mucho, aceptó, pero luego se lo pensó mejor y dijo que no se veía, que él ya no era músico, que no se veía ya en un escenario. Me jodió bastante porque me apetecía mucho que fuera él, pero respeté su decisión. Al resto de músicos los tenía ya. Quería músicos que fueran buenos músicos y también amigos; gente con la que me apeteciese meterme en una furgo de gira. El siguiente bajista en el que pensé fue Joseba (Sugarless), que nos conocíamos desde hacía muchos años y era un buenazo. Ya había grabado el bajo de Corazones Rojos y además lo tenía como músico de sesión en mi estudio. En un primer momento también me dijo que sí, pero a la semana me escribió diciendo que se había precipitado, que entre otras cosas tenía un proyecto propio entre manos y no iba a tener tiempo. Por desgracia, unos meses después falleció. Al final decidí que como ya tenía dos guitarristas buenísimos, mi guitarra no iba a echarse de menos y que yo mismo me pasaría al bajo para no marear más la perdiz. Al final está guay porque para mí esto supone un nuevo reto, tengo que aprenderme las líneas de bajo de todas las canciones viejas y eso rompe la monotonía de volver a tocar canciones que compuse hace veinte años.
Son Nando Vasco y Rodri Arias quienes se encargan de las guitarras ahora, y se completa la banda con Íñigo Alzueta a la batería. Defíneme un poco qué buscabas o qué sello distintivo pueden aportar tanto a los arreglos como al directo en esta nueva fase de Forraje.
Como te decía, sobre todo buscaba además de buenos músicos gente con la que tuviese afinidad. A Rodri lo conocí en la gira de despedida de Forraje en 2015, en la fecha de Madrid abría el concierto Nadye y él en ese momento tocaba con ellos. Años más tarde nos encontramos viendo un concierto en las fiestas de Fuenlabrada (los dos vivimos aquí), vino a hablarme y nos hicimos muy amigos. Empezamos a quedar, salir juntos de vez en cuando y tal y cuando en 2020 empecé a componer “Saudade” en pleno confinamiento decidimos que él haría los arreglos de guitarra. El resultado fue brutal, nos entendíamos a la perfección, nos complementábamos. En lo musical parece que me lee el pensamiento y en lo personal es un tío cojonudo que se hace querer mazo. Lo quiero cerca siempre. Era obvio que tenía que ser parte de Forraje y mientras él quiera lo será. A Nando Vasco lo conocí currando en sonido hace unos tres años y me cayó genial, vi que era otro de esos tíos con los que no me importaría montarme en una furgoneta durante horas e irme de copas después de los conciertos. Lo de que es un musicazo ni cotiza. Es un estilo diferente al de Rodri pero hemos descubierto que se complementan a la perfección. Ahí está el curro de guitarras de “Queriéndome a solas”. A Íñigo Alzueta lo conozco también de la gira de despedida de Forraje. Era el batera de Alfre Camarote, que abrían el concierto de Murcia. Cuando empecé mi proyecto en solitario se interesó en tocar conmigo, lo probé y en el primer ensayo se traía todas las canciones perfectas. Fue mi batera durante prácticamente toda mi carrera en solitario. Cuando se enteró de que iba a resucitar a Forraje volvió a interesarse en estar y ya no necesitaba probarlo, es un musicazo y un tío con el que te ríes mucho y eso es importante. Y esta es la banda. Unos cracks todos.
Pregunta obligada, ¿qué feedback has tenido de los músicos que cerraron Forraje con Quince Duchas De Agua Helada y la posterior gira de despedida? ¿En ningún momento pensaste o propusiste que volviera alguno de ellos o tu intención era partir ‘de cero’ (entre comillas)?
Bueno, de los músicos que grabamos “Quince duchas de agua helada” solo hicimos la gira de despedida tres, Jerry y Kuervo abandonaron la banda después de ese disco y para esa gira los sustituyeron Guillín y Carlos Arcay. Yo era el único miembro fundador que quedaba. Curiosamente fue la gira de salas más productiva de la historia de Forraje. Claro que pensé en volver con ellos, de la misma forma que se lo propuse a Fernando se lo propuse a Randy, a Jerry y a Kuervo, les dije que iba a resucitar a Forraje y los invité a unirse, incluso a los que habían abandonado la banda, porque los echo muchísimo de menos, fueron mi familia. Les insistí, les propuse todo tipo de fórmulas y les ofrecí todo tipo de facilidades, pero a ninguno le apetecía. Jerry no tiene ni batería, la vendió cuando dejó Forraje hace 9 años; Kuervo solo toca en casa, Randy está explorando otros estilos… están en otra onda y hay que respetar su decisión. Tenemos un grupo de Whatsapp juntos y suelo mandarles las nuevas canciones para que me den su opinión, sobre todo Jerry. De hecho los arreglos de batera de Saudade son suyos. Jerry flipa con Rodri, sé que en el fondo le habría encantado coincidir con él en la banda.
“Queriéndome A Solas” es el primer adelanto de lo que será el nuevo disco de Forraje. Una canción que, de una tacada, se ha convertido ya en la más extensa de toda la discografía de Forraje. De hecho, ya venías de ‘Saudade’, aquella ópera rock concentrada en 16 minutos. ¿Digamos que también te has sacudido el ‘convencionalismo’ de los metrajes y los formatos mecanizados?
Sí, esta son 7 minutacos, pero se pasan rápido (risas). Me gustan las canciones con muchos cambios, con mucho desarrollo, que vayan creciendo, casi tonteando con el rock progresivo. Con Saudade me había quedado a gusto pero dejé el listón muy alto y quería que la vuelta de Forraje estuviera a la altura. Esto no quiere decir que no vayamos a sacar también de vez en cuando un single directo de tres minutos que luego se agradece cómo funcionan en los conciertos, pero cuando el cuerpo me pida desarrollo lo habrá.
Es inevitable, desde la introducción instrumental, pasando por los arpegios, algunas dobleces melódicas y por las hechuras, en general, acordarnos de algunos cortes tipo segunda época de Extremoduro y también de Robe, también en ese crescendo central… Entiendo que cuando uno vive el rock de una forma similar es imposible escapar de las influencias de un maestro. ¿Eres consciente de que las comparaciones van a estar siempre ahí?
Siempre han estado y no me molestan, de hecho está claro que Robe es una de mis más grandes influencias, pero hay más, lo que pasa es que a lo mejor no son tan claras y la gente no las nota. Volviendo a “Saudade”, por ejemplo, te puedo decir que ahí hay más influencia de Mike Olfield en “Tubular Bells II” que de Extremoduro, pero eso no se lo he escuchado decir a nadie porque poca gente de la que me sigue a mí conoce la obra de Mike Olfield, sin embargo ese disco forma parte de mi infancia. Si volvemos a mis trabajos en solitario, “Dentro de tu cama” tiene muchísimo de Bryan Adams, o “Lejos del mar” de Dire Straits, pero tampoco he escuchado a nadie decirlo. Por supuesto que Robe es una de mis más grandes influencias, es mi maestro, sin Extremoduro yo no sería lo que soy, pero hay más, y también están las influencias de los demás músicos, claro.
En cualquier caso, no parece mala cosa que te igualen a un creador como Robe, ¿no?
Ya ves, Robe es inigualable, va a ser muy difícil que vuelva a haber un artista en este país que consiga lo que ha conseguido Robe. ¿Cuántas generaciones se han enganchado a su música? Ha traspasado los muros del rock, no hay un artista en este país que no le rinda pleitesía, en el rock y fuera de él. Todo el mundo es fan de Robe y esto lo ha conseguido sin el apoyo de los medios generalistas.
Vemos que la mezcla y masterización corre a cargo de un viejo conocido y querido de esta casa, como es Pablo Senator (guitarrista y voz melódica de Desakato y con un single ya en solitario tras el fin del grupo). ¿Imagino que buscabas esa versatilidad que tiene tanto como músico como productor, de trabajar en registros suaves y también cañeros cuando las canciones lo piden?
Exacto, aunque en un principio la mezcla iba a hacerla yo mismo. La idea era que las canciones fueran producidas, grabadas y mezcladas por mí mismo, pero luego me pasa una cosa que yo creo que nos pasa a la mayoría de los músicos, que es que tu música la escuchas de forma distinta a la de los demás. Empecé con la mezcla y nunca me parecía que estaba bien, era demasiado autocrítico y estaba empezando a volverme loco, así que finalmente, hablándolo con la banda, decidimos que lo mejor era buscar una opinión externa. Yo propuse a Pablo porque me encajaba en todos los aspectos y en cuanto nos mandó su mezcla supimos que habíamos acertado. Apenas le pedí un par de cambios. Es uno de los productores colaboradores de mi estudio, en el que doy la opción de grabar conmigo y mezclar con él, como hemos hecho nosotros, o con Álvaro Rodríguez (Robe). Con Álvaro también tenemos algo entre manos para más adelante.
Para quien todavía no lo sepa, ¿Cuáles son los siguientes pasos que va a dar Forraje? ¿Tenéis planificada la salida de nuevos singles?, ¿habrá disco completo?, ¿primeras fechas en directo?…
Vamos a ir sacando singles regularmente, éste es el primero de varios que irán saliendo cada dos meses aproximadamente. Antes del verano saldrán como mínimo tres y después de verano alguno más. Nos parece que es lo mejor que se puede hacer en los tiempos que vivimos. No descartamos en un futuro juntarlos todos en un disco, pero no sé si tiene mucho sentido. En cuanto a los conciertos, la contratación está abierta de cara a este verano, pero de momento no vamos a hacer salas. Hay ya algunas fechas confirmadas para este verano en algunos pequeños festivales que anunciaremos próximamente.
¿Y cómo suenan esas canciones que están por venir? ¿Se mueven en un terreno similar a este gozoso “Queriéndome A Solas” o nos esperan sorpresas?
Bueno, hay de todo. La próxima que va a salir es más single directo y cañero de tres minutos como hablábamos antes. Te cuento en primicia que es una versión de un tema pop de los 90 que me apetecía hacer y que yo creo que va a sorprender. Y ya metidos en primicias te doy otra: vamos a regrabar la voz principal, el bajo, la batería y alguna guitarra de “Saudade” y lo vamos a volver a mezclar y relanzarlo como Forraje. Esa vez será Álvaro Rodríguez (Robe) el que se ocupe de la mezcla. Esto es lo más próximo que se viene.
Amigo Lülu, ¿algo que añadir para terminar esta primera toma de contacto de la nueva etapa de Forraje?
Solo que espero que los seguidores y seguidoras de Forraje disfruten con lo que viene tanto como nosotros hemos disfrutado creándolo y que nos veamos en los conciertos. Hay muchas ganas.
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Este es el primer single presentado de esta nueva etapa:
Publicado el marzo 18, 2024 en Actualidad y etiquetado en Actualidad, Forraje, Lülu. Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.







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