Archivos Mensuales: diciembre 2024

Dani Martín – El Último Día De Nuestras Vidas

El cantante y artista madrileño viene a ser paradigma de muchísimas cosas dentro del mundo de los rocanroles. Líder o cabeza visible de un grupo de éxito rabioso y generacional que decide, contra corriente y de manera totalmente impopular, empezar un camino en solitario. Eso, por un lado, lleva aparejada (sí o sí) varias cruces perpetuas de quienes considerarán, haga lo que haga, que se ha cargado algo especial, que lo hecho por dinero y que, grabe lo que grabe, siempre será peor que lo que hacía con el grupo. RobeFitoLeivaBunburyMikel Erentxun, Andrés Calamaro, Iván Ferreiro, o, bueno… hasta Rosendo pasó por eso en su día. (Sin mencionar la eterna pregunta de “¿y la reunión pa’ cuando?”. El record lo tiene sin duda Fito Cabrales e Iñaki Antón, pero Dani debía estar un tanto hasta el gorro también para marcarse aquel No, No Vuelve,  donde daba una revisión actualizada de diez temas de su banda madre, El Canto del Loco, acompañadas de un tema inédito donde hacía un brutal ejercicio de sinceridad. Porque para bien y para mal, no hay medianías con Dani Martín, tan odiado como adorado, pero, a mi parecer, siempre fiable y honesto con lo que dice, piensa y hace. Ahora, tres años después de aquello, parece que se ha afanado en quitarse los aderezos poperos para rugir en formato básico de guitarras, bajo y batería. Más rabioso, más directo, menos pretencioso… Algo que, desde nuestro punto de vista, le sienta bastante mejor. El disco viene con alguna canción nacida para el debate (sí, la del reggaetón y el supuesto guiño a Extremoduro), con quizá el último graznido de juventud para el que será el último antes de sus cincuenta y de batir récords con lo de los tropecientos Wizink agotados un año y medio antes. Mejor que lo consiga un tipo que valora los instrumentos de verdad y las formas del rock-pop-punk clásico que otros, ¿no?

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Los Toreros Muertos – 100.000 Copias Vendidas En Una Semana

Después de viajar en el tiempo ayer gracias al magnífico libro que recuerda la gestación de Siniestro Total y la publicación de su primer larga duración, el imprescindible ¿Cuándo Se Come Aquí?, no se me ocurre mejor continuación entre las últimas novedades publicadas en las últimas semanas que el flamante nuevo álbum de Los Toreros Muertos. Que viene a ser el primero con nuevas canciones desde el Cantan En Español de 1992, dado que el Colegio Público Javier Krahe de 2020 era de versiones mi añoradísimo y querido tocayo. Y es que lo dicho en lo personal ayer es muy aplicable a la banda de Pablo Carbonell, de quien me sabía de principio a fin su debut, 30 Años De Éxitos, que traje aquí en la crítica remember de los viernes (los que se puede) hace más de una década. Y fíjense, ahí tienen una conexión entre pasado y presente porque, con el mismo morro, si Los Toreros Muertos empezaban con esa jeta de titular un debut como un recopilatorio de una banda longeva, aquí se aventuran a pitonisos con 100.000 Copias Vendidas En Una Semana. 32 años han pasado, pues. ¡Ni Chinese Democracy de Guns and Roses se hizo esperar tanto! Aumentando colores a su sonido Madness Police de los inicios, la nueva ‘pieza’ trae docena completa y variada donde encontramos desde un rocanrol, a una rumba, psicodelia, surf, country, canción de autor (cada estilo concreto con un referente o evocación clara) y todo hilado por historias hechas canción con el sello que caracteriza a la formación: ironía, humor ácido y sátira, incluso saliendo indemnes de alguna que otra orilla de peligrosas ofensas.

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¿Cuándo Se Come Aquí? El gran golpe de Siniestro Total. Sara Morales

Si escuchar música se trata de avivar y sentir emociones desde luego que Siniestro Total se convirtió en un nombre propio indeleble en mi entendimiento desde que tenía cuatro o cinco años y cantaba con mi hermano aquello del «todos los indios… ¡manitu, manitu!» de “Tipi, Dulce, Tipi”, la canción que abría el disco Menos Mal Que Nos Queda Portugal. Lo he escrito quizá muchas veces, pero es que no hay nada de malo en seguir reconociendo que Siniestro Total es dueño de primeros recuerdos rockeros de mi infancia, con los vinilos de mi hermano (el citado Menos Mal Que Nos Queda Portugal o el Surfin CCCP con Os Resentidos, los dos en mi poder por su generosidad) sonando por casa de mis padres. Mi hermano se bajó del barco cuando Miguel Costas se fue, pero a mí me quedó Siniestro Total para siempre, disfrutando todas y cada una de sus épocas. Y cuando fui creciendo y entendí todavía más sus canciones, todavía me gustaron más. Siniestro Total ha representado el Rock con mayúscula en todas sus ‘desviaciones’. Desde la querencia acedecídica hasta el folk de raíz viguesa, de la fase ‘caca-culo-pedo-pis’, como alguna vez la ha llamado Julián en algún directo, hasta las múltiples referencias culturales y sociales elevadas e infrecuentes en el género en nuestro país. Del sentido del humor más corrosivo y la fiesta más bullanguera y etílica al blues más elevado y sofisticado. Y, claro, el cariño es inmenso a cada disco, pero este ¿Cuándo Se Come Aquí? fue una de mis primeras adquisiciones el contar con dinero propio para gastos mientras estudiaba la carrera. Le tengo un cariño inmenso porque recuerdo que fue una de las primeras cintas que me grabé para el viaje de tren (7 horitas de nada) de Almería a Madrid. Me fascinaba ¡16 años después de su lanzamiento! Que Sara Morales se haya marcado este monográfico (en la misma colección que ‘mi’ Extrechinato y Tú) es algo que celebré desde el minuto uno de saberlo. Y qué bien se pasa leyendo su historia y escuchar después otra vez el disco. ¡De eso se trata!

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