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NoProcede – Morder y Esperar

El próximo viernes, 5 de abril, verá la luz Morder y Esperar, el tercer larga duración de los madrileños NoProcede. Una banda a la que le tengo puesto el ojo desde que me llegará el boceto de ‘Tachar De La Lista’, su primer gran himno que, sorprendentemente, va a tener que ir dejando sitio a las nuevas canciones. Y es que tras el feroz y primerizo No Quedan Valientes, la cosa se puso seria en Grisú y con Morder y Esperar se antoja, casi de seguro, que ha de llegar el aldabonazo definitivo para un grupo en el que Javier Beltrán lleva dejándose la garganta, el alma y algo más para ponerlo donde sueña. Tras un nuevo proceso de remodelación, le acompañan en esta nueva muesca  Kike del C. Sanz a la guitarra (que ya estaba en el anterior) y los incorporados hace escasos meses Fran Porras al bajo y Carlos Sánchez en la batería y que han participado de manera activa en el ropaje eléctrico y los arreglos de unas canciones que ya estaban hechas en su versión acústica. NoProcede os ofrecerá el viernes diez vísceras que se mueven entre lo críptico y el aliento en la nariz de quien te habla de frente. Guitarras que entran y salen por fraseos y estribillos para darle una energía desbocada por momentos. Una base rítmica que gana peso y poso para darle un armazón de un dragón de Komodo que sucede (se come) al canario.

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NoProcede – Grisú

noprocede-grisuTres años después de su segunda entrega, el pujante No Quedan Valientes que destacamos en esta casa como una de las ocho medallas de plata en los discos de aquel año 2013, llega el nuevo trabajo de la formación madrileña. No ha sido un tiempo perdido (nunca lo es, ya lo dice Manolo) pues en este tiempo se han marcado cuatro ‘no hay billetes’ en la madrileña sala Siroco (una sala que a muchas bandas de más tirón y apoyo les cuesta llenar) y también han experimentado un proceso de cambios en su formación que, objetivamente, no les ha hecho perder la humildad del carácter amistoso que se vive dentro de la banda pero sí les ha hecho crecer en potencialidad, en técnica, en mejoras, en suma. Todo ello en línea con la actitud de su propio letrista y vocalista, Javier Beltrán, deja a las claras en estas diez canciones más un bonus track que las clases de canto han dado sus frutos y de qué manera. Con todos estos componentes, el Grisú estalla en tus oídos sin remisión y el canario se pone patas arriba en señal de reverencia. Pónganle la muesca del seguimiento que tenemos una banda en innegable trayectoria ascendente.

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