NoProcede – Grisú

noprocede-grisuTres años después de su segunda entrega, el pujante No Quedan Valientes que destacamos en esta casa como una de las ocho medallas de plata en los discos de aquel año 2013, llega el nuevo trabajo de la formación madrileña. No ha sido un tiempo perdido (nunca lo es, ya lo dice Manolo) pues en este tiempo se han marcado cuatro ‘no hay billetes’ en la madrileña sala Siroco (una sala que a muchas bandas de más tirón y apoyo les cuesta llenar) y también han experimentado un proceso de cambios en su formación que, objetivamente, no les ha hecho perder la humildad del carácter amistoso que se vive dentro de la banda pero sí les ha hecho crecer en potencialidad, en técnica, en mejoras, en suma. Todo ello en línea con la actitud de su propio letrista y vocalista, Javier Beltrán, deja a las claras en estas diez canciones más un bonus track que las clases de canto han dado sus frutos y de qué manera. Con todos estos componentes, el Grisú estalla en tus oídos sin remisión y el canario se pone patas arriba en señal de reverencia. Pónganle la muesca del seguimiento que tenemos una banda en innegable trayectoria ascendente.

NoProcede son en este disco un cuarteto en el que continúan el citado Beltrán en letras, guitarra, voz y coros (por arriba y por abajo), Roberto Carballares en el bajo y coros, y Rubén Labrandero en la batería, a los que se suma como savia nueva (y con sabiduría nueva), Kike del Castillo. A diferencia de su predecesor, que pasó por demasiadas manos y eso siempre puede afectar negativamente, más aún en un grupo novel, el álbum fue grabado, mezclado, masterizado y producido en el mismo estudio, La Caverna, y por las mismas manos, Javier Salas (Javi Nadye para el rocanrol), durante los meses de mayo y junio del presente año.

En términos globales, las canciones nos dejan textos más extensos, traba(ja)dos y con más enjundia de lo que parece. De hecho me parece aconsejable hacer la escucha con el libreto en mano porque exprimiréis todo su jugo. Como armazón, tanto letras como música se equilibran entre el hedonismo y la seriedad, un enfoque evolutivo plausible que puede tornarse en tendencia de cara a próximas entregas pues al final los años influyen en todo.

La mejora del sonido es palpable desde la entrada de ‘Ser Eternos’, que se inicia con grito de guerra y un buen riff que pone las cartas encima de la mesa. Ni llevar escuchando el disco desde el verano ha conseguido que me convenza el vacío que se hace en el fraseo, pero vamos, esos son manías personales mías. La canción nos trae un gran estribillo, enérgico y creciente, aunque lo verdaderamente llamativo del tema es la potencia de la base rítmica, en especial en el segundo fraseo, pero en general en todo el corte. Una tónica que se acentúa en mayor o menor medida a lo largo del metraje y que confirma las muy buenas maneras en los arreglos y los mandos por parte de Javi Nadye, cuya labor me convence mucho más que el último disco de su banda.

Si ‘Ser Eternos’ tiene un punto de canto generacional y unificador, ‘Mátame’ ofrece la cara más pendenciera de sus textos. Aunque el fraseo mantiene el tempo, el estribillo es mucho más melódico, lo que da un toque accesible, casi accesible para todos los públicos (si hoy en día se radiaran novedades de rock  en las emisoras comerciales). El desarrollo del tema lo lleva a un break contemporizado que no termine de explotar a reggae o síncopa, pero que por ahí deja los tiros.

Que Beltrán ha ganado en los medios queda claro en ‘Más Calibre’, dejando atrás las similitudes con Summers. El tema abre un bloque de una brillante inspiración. Un rocanrol de tintes adustos y con alarde de guitarras rítmicas y solistas que ya no entran en la misma tonalidad y manera como ocurría en el No Quedan Valientes. Es una canción de largo recorrido y saboreo que obtiene una respuesta soberbia en la mayor inmediatez de ‘Para Los Restos’, una de mis dos favoritas del álbum. Desde el riff de inicio y su remate melódico, pasando por el fraseo con cierto aire dramático hasta la concreción de un estribillo rotundo y adictivo (el “ya no sé ni lo que es justo, qué está bien ni qué está mal, de un acierto hago un disgusto y de un disgusto un carnaval” es una sobrada) que hasta se le echa en falta otra repetición en su parte final.

La primera parte del álbum llega con una versión eléctrica  de ‘Balsosas’ la excelente canción que cerraba el trabajo anterior. Una canción hermosérrima ya en su primera muestra, pero mucho más intensa con su revestimiento enchufado. Recogiendo la ‘mala leche’ de ‘El Malo’, ‘Saltan Las Ratas’ es el otro gran trallazo del álbum. Guitarras dobladas de inicio y un puente tras el riff principal que termina de hervir las venas. El estribillo, en sus distintas sucesiones, está repleto de coros y segundas voces que evidencian el enorme salto cualitativo. Y ahí queda ese “Cuando no hay solución huir hacia delante nos parece mejor”. ‘Ciudad Olvido’ es el gran trampantojo del álbum. Un tema enérgico y divertido pero con una letra vibrante y emotiva con tintes de Alzheimer que le confieren una sensación agridulce muy poderosa.

Conscientes de ello, la atropellada ‘Fuera De Combate’ pisa el acelerador a fondo como un feroz intento de sacudirse la nostalgia. Un atinado equilibrio que dota de sentido a una canción algo más funcional y efectista que primorosa. Y si en su antecesor NoProcede situaban ‘Tachar de la Lista’ como pelotazo en el tramo final, aquí sitúan a ‘Echarte de Más’, la canción que fue elegida como primer adelanto y videoclip de este Grisú. El fraseo creciente, con punto de malditismo que evoca un poco a El Último Ke Zierre en la actitud –‘¿A Dónde Vas?’, (de nuevo con coros magníficos) explota en un estribillo perfecto por su amplitud y porque no deja que decaiga ni la potencia de una música contundente, ni la rabia, ni la pena.

Con cadencia de medio tiempo o power-ballad, ‘Que Se Quite El Frío’ recoge las velas plantando un brindis al sol con estribillo con alma entre la cantina mexicana y el vals: “Y donde estén los recuerdos que se quite el frío y pedirle a los silencios que vuelvan a hablar”. Una canción que se antoja impropia para su juventud y que lo que hace es dejar claro que aquí hay materia prima por la que seguir escarbando. Por último, nos regalan una versión desenchufada de ‘Ciudad Olvido’, con las colaboraciones especiales de Santiago García en el piano y acordeón y Darío Bolaños en el violín que le dan ese toque de fragilidad que respiraba su letra, tal y como apunté más arriba.

Un disco que se deja querer y que apenas tiene fisuras. Solo queda desearles una buena acogida en directo y que puedan girar por todo el país, como merecen.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Ser Eternos
  2. Mátame
  3. Más Calibre
  4. Para Los Restos
  5. Baldosas
  6. Saltan Las Ratas
  7. Ciudad Olvido
  8. Fuera de Combate
  9. Echarte de Más
  10. Que Se Quite El Frío
  11. Cuidad Olvido (bonus track acústico)

 

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Publicado el diciembre 13, 2016 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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