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Pantocrator – Sálvame

Como vengo escribiendo desde hace muchos años, catalogar a los grupos en sacos genéricos nunca ha tenido un sentido más allá ‘de resumen’ instantáneo pero nunca debe ser tomado como algo excluyente. En los últimos tiempos lo vengo diciendo con eso que se ha venido a llamar ‘indie’, que tira para atrás a las personas rockeras ‘de pro’ que creen que si les gusta un grupo de ese corte van a perder puntos en el rockómetro o algo así. Casos hay a decenas y uno más que viene a sumarse a ellos es la banda que hoy nos ocupa, Pantocrator. Los barceloneses acumulan en su corta vida tres epés de cuatro temas cada uno de ellos y este ‘larga duración’ que nos ocupa, que viene con ocho nuevos cortes. En total, hablamos de una colección de veinte canciones a lo largo de su carrera que vienen a dar un resultado de metraje que apenas alcanza los cuarenta minutos. ¡Ni Lendakaris Muertos, oiga! ¿Y cómo es posible? Porque Pantocrator (por cierto, excelente nombre para un grupo y que aparece cantado en el fantástico e hilarante tema ‘Triceratops’ de Mamá Ladilla), en un ambiente pintado de colorismo y revestido de purpurina, descerraja metralla a toda velocidad de una incuestionable herencia punk (rebautizado para no ahuyentar modernos como power pop) y de tintes garajeros, con unas letras repletas de fina ironía y escarnio, en el caso de las anteriores entregas, y de una gran mala hostia como demuestran en este nuevo artefacto. Un lanzamiento que en sus trece minutos se ha acompañado del lanzamiento de un ‘videoclip’ global que simula la inmundicia de los programas del corazón y el narcisismo y/o insatisfacción que impera en una sociedad desafectada. Menudo trallazo.

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