Cheb Balowski – Potiner (2003)

Cheb Balowski PotinerEn unos años en los que el mestizaje estaba explotando en los oídos de las radiofórmulas y dando, por tanto, productos sucedáneos de dudosa integridad y propuesta artística, Cheb Balowski era algo así como la pureza del estilo que precisamente se caracteriza por todo lo contrario, la mezcolanza más bastarda en pos de un sonido festivo y multicultural. Justo en el año de su salida cayó en mis manos este, el segundo trabajo de los tres que atesoran (Bartzeloona en 2001 y Plou Plom en 2006), y me convenció desde la entrada. La pachanga tan característica de Mano Negra con toques de rumba catalana. Ska apuntado con ragga. Aires mediterráneos, con olor a mar portuario, y balcánicos, hasta algo de raï parece colarse por algunos momentos. Es un disco no apto para todos los oídos pero que tarde o temprano, por lo mucho que lo escuché en aquel tiempo, tenía que pasar por aquí.

El numeroso combo estaba formado por, allá va, Yacine Belahcene y Benet, voces, karkabús y bendir; Dani Clavera Fontquerni, batería; Santi Eizaguirre Anglada, guitarra y coros; Jordi Ferrer Savall “Tito”, trompeta y coros; Jordi Marfa Vives “Marfa”, violín , voces y coros; Marc Llobera Escorca, bajo; Arnau Olivos Künzi, pilas, campanas, “guache” y la Flag; Daniel Pitarch Fernández, piano y teclados; Marcel Pie Barba, saxo alto , voz y coros; Xabi Requejo ColomerReke“, guitarra; e Isabel Vinardell Fleck, baile, voz y coros. Todos ellos son los responsables de un sonido tan auténtico como enérgico. No hacen falta grandes distorsiones para que sacuda con sus ritmos.

La entrada progresiva a golpes de saxo recuerda a la de ‘El Emigrante’ de Celtas Cortos, similitudes lógicas. ‘Neurostamos’ es un tema de melodía arabesca pero espíritu casi metalero en el fraseo. Una entrada potente con hueco y aire para el amplio equipo instrumental. El desarrollo del tema es contenido y refuerza esa sensación de rabia latente: “Europa sucia”, repiten. ‘A Lo Putiné’ despliega un ritmo entre la rumba catalana y la improvisación de protagonismo percusionado, lo que viene a recordar al afrojazz primigenio. Mientras que ‘City Durmiendo’ explota la vertiente balcánica de forma evidente, la repetición de melodía principal es su punto fuerza y tan solo falta las típicas palmas finales de fiesta zíngara para que termine de salir la imaginería de Kusturica.

Pero si hay un tema que he pinchado con frecuencia a lo largo de sus trece años de vida es ‘El Día’. La entrada de voz rasgada cantando en francés sobre un destartalado acordeón es sencillamente mágica, como también lo es el estribillo musical. El tono lastimoso del fragmento árabe y el “queremos vivir, queremos soñar” que se repetirá después es tan poderoso que funciona solo. Una canción sobresaliente. ‘La Bonica’ acentúa la sensación festiva con cierto aire ska, casi en forma de polka, de nuevo con los Balcanes en versión fanfarria en primera línea. La primera parte del álbum se culmina con ‘Rumba Califa’, mucho más señorial  y agravada, el desarrollo instrumental central, donde aparecen metales y piano, tienen una querencia flamenca que es lo que faltaba para completar la paleta.

Ese toque aflamencado es más notorio en ‘Lila’, donde las guitarras españolas suenan casi a solas con la dulce voz de Isabel Vinardell. ‘Mal Temps’ es el corte donde nos viene ese porte tan característico del raï argelino. El peso del bajo es tan fuerte que casi se mete en el pecho. No pierde el paso, esta vez haciendo buena liga con el violín en ‘Cuentos De Barras’, un melancólico canto de amor de melodía preciosista y una interpretación vocal de arabescos clásicos.

En el tramo final del disco nos llega ‘Maresmer’, una hipnótica composición de percusión pseudo-cabaretera y un solo de violín que te sumerge en la cadencia. En ‘Heptumbao’ aparece de nuevo, especialmente en la voz, la querencia latino-rumbera. Un tumbao, claro, como apunta su título. Por último, como el Odiseo que regresa a Ítaca llega la desnuda ‘Whech Sar Bik’, con ese poderío sentimental del folclore arábigo.

Potiner es un viaje por sonoridades cálidas, pero aquí no hay llamadas gratuitas a la revolución, ni cánticos a la marihuana, ni manos arriba y zarandajas por el estilo. El mestizaje bien entendido en un disco que, para mí, es tan eterno como imprescindible.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Neurostamos
  2. A Lo Putiné
  3. City Durmiendo
  4. El Día
  5. La Bonica
  6. Rumba Califa
  7. Lila
  8. Mal Temps
  9. Cuentos De Barras
  10. Maresmer
  11. Heptumbao
  12. Whech Sar Bik

 

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Publicado el mayo 20, 2016 en Críticas Remember y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Me estoy empezando a preocupar por la similitud de nuestras discografías… 🙂
    No entiendo cómo no se reconoció más a este grupo. Bueno sí, porque hacían cosas diferentes… Llamativo un vocalista catalán cantando en árabe y los compases tan extraños para oídos rockófilos.

    La discográfica Propaganda Pel Fet tuvo una buena época en las fechas de este disco con otras bandas como Obrint Pas o Kop. Desconocía que el disco Plou Plom (2005) lo sacaron ya con otra discográfica: Kasba Music

    Gracias por estos recuerdos, reescucharé a Cheb Balowski.

    Salud!

  1. Pingback: Che Sudaka – Almas Rebeldes | RockSesion

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