Improperios – Kepler 22b

improperios-kepler-22b“Con apenas 27 años a Jere solo le falta en la próxima entrega una apuesta algo más arriesgada en lo vocal y algo más sorpresiva en la música para confirmar que hay materia prima para realizar un largo recorrido… para pasar de correcto a imprescindible”. Esto escribía en febrero de 2013 al hablar de Los Colores De La Luz, el tercer trabajo en estudio de Jeremías Blanco, un artista que se topó con el éxito en su debut Improperios, una palabra que, al final, ha pasado de ser la parte al ser el todo. Si tras el ‘fallido’ Nassaukade en la tercera entrega ya se subtitulaba como Jere Improperios, el artista catalán se sacude el nombre para quedar sencillamente en Improperios. Así que este es el primer disco de esta cabecera, el cuarto de Jere… En fin, las mismas luchas terminológicas estériles que ocurre con Albertucho y Capitán Cobarde y otros tantos. Es posible que musicalmente haya los suficientes argumentos como para explicar la mutación definitiva. Las melodías abrazan cierta plasticidad del indie más duro/rock más melódico, pero el descaro, la frescura y el deje flamenco se deslizan con sabiduría como antaño. Un paso intermedio, un paso más. Jere sigue la brecha, que es al final lo que más le importa al artista.

Curiosamente el disco que presenta con nombre de banda pasa por ser en el que ha estado más solo. Aunque se destaca que la banda son Jere (voz y guitarra), Josu Sánchez (Batería) y Martí V. Baladoch (Bajo), lo cierto es que en buena parte de las canciones ha sido Jere el encargado de voz, coros, guitarra, bajo y, en el último, hasta de las teclas. De hecho, si en otros discos ha habido colaboraciones de gente como Dani Marco de Despistaos, Kutxi Romero o Rulo, en esta ocasión no hay cameos de relumbrón. Al menos, en presencia, porque sí destaca el segundo corte, cuya letra está formada por los famosos #microcuentos de la periodista crecida a escritora Mónica Carrillo.

Por ir al grano, apuntaré que el disco tiende al pulimiento de aristas rugosas, pero sin que por ello se pierda fuerza ni se caiga en terrenos acomodados. Quizá, eso tan difícil de conseguir, es lo que da pie al título del álbum, haciendo referencia al primer planeta más allá de la órbita solar en el que podría desarrollarse vida. Consciente de una mutación constante en cada una de las entregas, Jere sabía que el material podría generar muchos encogimientos de hombros.

Se arranca la decena con ‘Gritarás’, una canción que desarrolla todo el fraseo con afección vocal (igual que el sexto, ambos ‘hipotético’ inicio de cada cara de un vinilo). Un corte con marcados dos tiempos, un fraseo ligero y un estribillo congruente y potente que no termina de desplegar su lado más comercial hasta las repeticiones corales de la coda final. Un buen enlace hacia ‘El Tiempo’ que ya golpea con los coros pegadizos de la entrada que se cuelan como puente entre fraseos. El estribillo está muy conseguido y al final se consigue instalarse en tu cabeza a poco que le des tres escuchas, quejío “late más pronto que tarde” incluido. Por su parte, ‘Momentos’ podría ser el equilibrio entre sus dos predecesoras, pues tiene la notoriedad de las guitarras de la primera y los coros melosos de la segunda.

Sombras’ es uno de los temas más sorprendentes del álbum, una buena sacudida para quienes tras el inicio prevé una sucesión de clichés acomodados: “Ahora vuelvo porque sé que ya puedo y quiero soñar mientras me la coméis”. Igual en radiofórmulas no va a sonar, no. Ligero guiño a Extremoduro (o casualidad), con el primer verso de ‘Tú y Yo’, otro de mis favoritos (“Se apagó la luz…”). La canción va mutando hacia un ritmo cabaretero con swing. El registro vocal de Jere, junto a las sincopas que acompañan el puente hacia el estribillo me recuerdan ligeramente al Javi Chispes de Qué Pasa En El Mundo.

En ‘Aquí y Ahora’ encontramos lo que podría ser la balada más marcada del disco (aquí veo algo de Summers) y que nos ofrece un estribillo muy bien engarzado que también acaba creciendo en la segunda parte (pese a un cierto deje a ECDL). Con la base rítmica haciendo las veces de locomotora ‘Inexplicablemente’ es otro de los que deja salir su lado más bandarra, trayéndonos el estribillo más veloz de la lista. ‘Un Cuento’ es otra de las que se dejan querer pronto. Una bonita historia que arranca en el amor infantil y termina en la imposibilidad de la madurez. Una letra generosa y trabajada.

El final se acerca con ‘Esperando’, el que más me cuesta digerir de Kepler 22b, al que se le nota algo de vicio maquinal en su génesis, para concluir con ‘Miedo’, muy similar en sus partes más potentes con ‘Gritarás’, el primer corte. Un medio tiempo que explota en su estribillo, cada vez más atronador, cerrando un viaje que ofrece más luces que sombras, que nos deja una sensación fresca en los oídos de perdurabilidad poco habitual.

 

El disco lo tenéis en descarga gratuita en su web (además de a la venta).

En Spotify.

Tracklist:

  1. Gritarás
  2. El Tiempo
  3. Momentos
  4. Sombras
  5. Tú y Yo
  6. Aquí y Ahora
  7. Inexplicablemente
  8. Un Cuento
  9. Esperando
  10. Miedo

 

 

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Publicado el septiembre 27, 2016 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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