Zenobia – Alma de Fuego II

zenobia-alma-de-fuego-iiPara comenzar el arranque de esta crítica, recupero el texto con el argumenté que le concediera una de las ocho medallas de plata en Mis Discos del Año 2016: Si el heavy metal estuviera aún en su segunda época dorada (la de los buenos Mägo, Saratoga con Leo, Warcry, Tierra Santa, Avalanch…), Zenobia formaría parte hoy de la primera línea. Era una predicción hace unos años y su última entrega lo confirma. Doble bombo explosivo, melodías agudas notables, grandes riffs de lo aguerrido a lo melódico y un empaque de la banda de Jorge Berceo y Víctor de Andrés que suman su experiencia en solitario al beneficio común. Los riojanos, desde que comenzaran a creer ciegamente en sus posibilidades (a raíz de la gira de Alma de Fuego y su explosiva gira conjunta con Dunedain), llevan un ritmo de publicación casi suicida. A saber: Armageddon (2012), Forever (rarezas) (2014), Supernova (2015), X Aniversario (2015), Baladas (2015), Baladas Gold Edition (2016) y hace unas semanas este Alma de fuego II (2016). Vamos, que casi ni Mägo de Oz en sus mejores tiempos.

Efectivamente esta ‘segunda parte’ del álbum de 2009 tiene un punto romántico, de vuelta a la épica y a la autosuperación que ya tenía su hermano mayor. La banda, consolidada como formato de quinteto, está integrada en la actualidad por Jorge Berceo, voz; Víctor de Andrés, guitarra; Salva Hache, bajo; Ernesto Arranz, teclados; y Javi Herrero a la batería y despliega las ‘alas’ del power metal bombástico.

En términos generales, lo bueno que tiene Alma de Fuego II en particular y Zenobia en general es que pese a que dan con grandes riffs, pegadizos y pegajosos, no abusan de largos desarrollos, ni tampoco grandes delirios para demostrar su más que palpable virtuosismo. Es decir, un ejemplo claro de que muchas veces, menos es más. Al final todo ello redunda a favor de una escucha fácil, ligera y dinámica, abierta casi a todo tipo de públicos, con estructuras aprehensibles y el golpeo certero de cada una de las canciones, presentadas como bloques rotundos y robustos.

Pocas concesiones hay a lo largo del metraje. ‘100 Dardos’ y ‘Ángel Negro’ son dos trallazos que superan escasamente los 200 segundos, sin llegar a los tres minutos y medio. La primera tiene un corte metalero, cercano a veces al hard rock, mientras que el segundo evidencia esa épica power tan de manual por parte del género. Carne de cañón, cante de directo. El clavicordio aullado de ‘Entre Tinieblas’ nos ofrece una oscura introducción para ‘El Pacto’, tradicional canto de la rondalla del mal que ofrece sus virtudes a cambio de almas. Gran protagonismo de los teclados para una de las canciones más dramáticas, que evocan esa ‘modus operandi’ de la ópera rock conceptual, como la del Legado De Una Tragedia, del que precisamente hablaremos mañana.

Riff metalero y mucho doble bombo para la primera canción de amor de la lista, la de ‘Corazón de Hielo’, cuyo fraseo melódico y bien hilvanado suaviza el carácter hacia un estribillo armónico y romántico. ‘Las Arenas de Palmira’ ejerce de introducción instrumental, orientalista, de ‘Mi Destino’, un medio tiempo lleno de matices arabescos, con una épica acorde a un texto sin escapatoria. Siguiendo con la heroica, ‘Militia Est Vita’ apunta alto con sus coros en latín en otro de esos trallazos bombásticos que se suceden en el álbum. En la misma línea, pero instrumental, se desenvuelve ‘Océanos de Fuego’, donde se desliza claramente cierta influencia bucanera y caribeña.

En el último tramo, la única balada se hace carne en ‘Valiente’, interesante en matices y con el respiro que da su inicio a piano y voz. Pero Alma de Fuego II es poder y el poder se demuestra cabalgando. Así, ‘Si Pudieras’ ofrece tintes de canto internacionalista y revolucionario (muy en la línea de Supernova), mientras que ‘Brindemos Por Una Canción’ hace lo propio… pero aconsejando comprar unas cuantas botellas de alcohol para festejar con amigos y heavy metal.

Dos canciones en directo completan los bonus track de la edición digital, ‘Borraré Tu Nombre’ y ‘Mi Alma Es Tempestad’, de Supernova y Armageddon, respectivamente. Un sonido estratosférico para demostrar que no su sonido en vivo no desmerece los fuegos artificiales del estudio.

Qué pena que se acabara esa segunda ‘época dorada’ del heavy metal porque Zenobia sería firme candidato al ‘trono del metal’, parafraseando a Víctor García.

 

En Spotify.

Lista de Canciones – Tracklist:

  1. 100 Dardos
  2. Ángel Negro
  3. Entre Tinieblas
  4. El Pacto
  5. Corazón de Hielo
  6. Las Arenas de Palmira
  7. Mi Destino
  8. Militia Est Vita
  9. Océanos de Fuego
  10. Valiente
  11. Si Pudieras
  12. Brindemos Por Una Canción
  13. Borraré Tu Nombre (directo – bonus track)
  14. Mi Alma Es Tempestad (directo – bonus track)

 

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Publicado el enero 17, 2017 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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