Os Resentidos – Fai Un Sol De Carallo (1986)

Todos y cada uno de los discos que pasan por la sección semanal de los ‘remembers’ están por derecho propio pero, como ya sabéis, la elección de alguno de ellos a veces viene determinada por la actualidad. Y es que hay tantos y tantos trabajos pretéritos de los que escribir, que si alguna semana los acontecimientos facilitan la elección y, además, como en este caso hablamos de un grupo al que alguna vez he hecho referencia pero que no había estado nunca, pues miel sobre hojuelas. Os Resentidos es una banda a la que conocí, como otras muchas, gracias a los vinilos de mi hermano mayor. Tenía un Split con Siniestro Total que me volvía loco, el Surfin CCCP. Toda una delicia fruto de la devoción y el pavor social a la todopoderosa URSS en los ochenta, que siempre tenía su rollo molón por el tema espacial, la selección de basket, Karpov y Kasparov y Gorbachov y su mancha como los Cárpatos, que diría Julián Reyes en La Hora Chanante mientras le pega al vodka a palo seco en plano secuencia.  El caso es que ya casi estoy terminando el párrafo introductorio y aún no he dicho el motivo. ¿Os suena eso de las ruedas de las televisiones? Pues a Antón Reixa, su líder y cantante, lo cesaron como presidente de la SGAE por querer destapar y destripar la silenciosa ganancia de unos pocos.

Algo huele a podrido en Dinamarca y también en la SGAE que, los chicos, no consiguen lavar su imagen y eso que considero que su función (bien hecha) que es defender a los autores es del todo necesaria. La música de la madrugada televisiva, barata, fácil y con arreglos minúsculas a obras de libre uso ha hecho que muchos hayan estado forrándose. Cerrado el tema, vamos a Os Resentidos.

La banda es hija de lo que se denominó la ‘movida gallega’ y es que a principio de los ochenta no solo molaban los grupos nacidos de la cuna madrileña, sino que la libertad cultural también llevó asociado un movimiento punk en Barcelona y Valencia, el rock parido en torno a los que se denominó RRV, el boom del progresivo andaluz, etc, etc. Os Resentidos nació poco después que Siniestro Total y, de hecho, Alberto Torrado estaba en ambas formaciones y Javier Soto dio el salto de una a otra. La relación era tan estrecha que se hizo carne en el citado EP de cuatro temas y varias noches de juerga entre ellos. En una de tantas, Antón Reixa y Julián Hernández fueron invitados amablemente a salir de un bar a altas horas de la madrugada y ambos se enfundaron las gafas de sol diciendo “Fai Un Sol De Carallo’… Pues así nace una de las canciones más famosas de aquella década y la que da título a este álbum.

Grabado en Trak de Madrid por Paco Trinidad, proceso no exento de polémica pues buena parte de la banda renegaba del sonido, y eso que su antecesor y debut Vigo, Capital Lisboa sonaba bastante peor, el disco se abre con una demencial y surrealista canción titulada ‘A-Esfinter (Gordo)’, con frases como “Tutankamon era bisexual” y un rollo funky abrasivo. ‘Mari, Mari’, tomaba prestada una letra de John Fogerty para un rock algo más sobrio con una base rítmica constante y machacona. Delirante a más no poder el sonido de ‘Folow Me’ con los teclados haciendo efectos maquinales, deslizando algo de Madness, algo de Beastie Boys.

‘Pensionismo Ou Barbarie’ es un rocanrol de inspiración añeja y ya juegan con el tema de las mitades antes de que Juan Antonio Canta se pusiera con los limones después de Pabellón Psiquiátrico, de los que hablaré aquí cualquier semana de estas, más pronto que tarde. ‘Alpinismo’ es, ante todo, un ejercicio ambiental generado por la reverberación de guitarra y esas percusiones metálicas tan propias a la escalada. Bastante hipnótico, hasta en su coda final más sandunguera. Igual que a Julián Siniestro le gustaba acordarse de los mártires de Uganda, las manos chinas en el Vietnam socialista o de los Ayatolahs, Os Resentidos lo hace con Pol Pot en el explosivo corte ‘En Kampuchea’.

Así llegamos a la esperada ‘Galicia Caníbal’, posiblemente la canción en gallego más cantada de los últimos treinta años. Las gaitas divertidas, los coros dinámicos, a veces respondiendo correctamente o en otras estrofas repitiendo la misma frase (“Etiopía ten fame”) y una mezcla de ruralismo y modernidad del todo deliciosa. Irrepetible, claro. Siguiendo hacia el final, la banda se pone (un poco, no abusemos) seria con ‘Sector Naval’, donde les reconoce su capacidad de resistencia. ‘Ponte Piaf’ y ‘Minoría Sij’ son dos esos temas que elevan el tono intelectual aunque no salgan de la broma. La primera es un semi-charleston homenaje a la canción francesa, con Edith Piaf y algunas referencias a ‘The Partisan’, Charles Dumont o Michel Vaucaire. La segunda, mucho antes de que se convirtieran en la religión más molona de la India -o al menos eso me pareció a mí en mi viaje por la zona-, hace referencia con toques orientales a la religión sij.

El cierre lo echa ‘Libido Rock’, con un toque siniestro que bien podría firmar cualquier grupo de postpunk, como Bauhaus o los de qué público más tonto tengo. Gente siniestra, al fin y al cabo, de rostro pálido y gafas de sol… Etiopía ten fame.

 

En Spotify.

Lista de canciones – tracklist:

  1. A-Esfínter (Gordo)
  2. Mari, Mari
  3. Folow Me
  4. Pensionismo Ou Barbarie
  5. Alpinismo
  6. En Kampuchea
  7. Galicia Caníbal
  8. Sector Naval
  9. Ponte Piaf
  10. Minoría Sij
  11. Libido Rock

 

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Publicado el junio 23, 2017 en Críticas Remember y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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