The Surfin’ Limones – Apolo I

Al ver el nombre de la banda, su estética trajeada, sus máscaras de lucha libre mejicana y los apodos El Jefe, Sr. Handsome y El Enterrador, uno espera encontrar al darle al play a una banda al más puro estilo Los Coronas o más bien Los Tiki Phantoms, Los Straitjackets o Lost Acapulco. Posiblemente, todos estos nombres y unos cuantos más del universo surf, terror serie B, tequila y cómic sean influencias directas de The Surfin’ Limones, si bien este Apolo I, su primer larga duración, nos trae algunos matices que hacen que la apuesta sea casi a la 31 real (tres sietes y una figura), es decir, ambiciosa, irresistible y ganadora. Así, grabado en los estudios Psychosomatic de Inca (Mallorca) bajo la producción de Miguel Ángel Riutort ‘Mega’ y masterizado en Hay Zeelen Mastering Studio de Santanyi (Mallorca), M. García a la voz, guitarra y armónica, J. Ballesteros al bajo y los coros y L.V. Wiianto a la batería y trompeta no nos ofrecen un tequila reposado, sino una coctelera agitada del citado surf, rock duro cuasi urbano, pop, matices indies y rutómetros fronterizos con un punto canalla. Diez temas frescos para las mejores verbenas terraciles del estío.

Diez temas como diez cañones despliega la banda. En todo momento la seguridad en lo que se hace es tan pasmosa que es difícil no dejarse arrastrar. ‘Verano De 2002’ es el guiño más surfero del disco, especialmente en los coros y en el solo que bien podría firmar Dick Dale and The Del-Tones,  todo ello batido en un rocanrol desenfadado y frenético. ‘Alas De Aviador’, por su parte, nos recuerda en las hechuras a referentes ochenteros muy claros como los mismísimos 091, desde en el texto como en la escala de la guitarra en el puente y en el remate del estribillo, “pretérito ilusión”. ‘Caras Conocidas’ toma el primer verso del conocido ‘Solo Pienso En Ti’ de Víctor Manuel para darnos un corte muy canalla, de mancha de mora con otra mora. Si la melodía principal del estribillo musical no fuera suficiente, el porte de clase y savoir faire lo ponen esas palmas certeras. Está claro, uno de los mejores cortes del álbum.

Todavía en la primera parte del álbum, ‘Brújula’ tiene una potente y machacona base rítmica en la primera parte del fraseo, que la acerca a sonoridades del mejor indie, para pasar a una melodía muy popera para el estribillo. Un tema aparentemente inofensivo pero que, con la guardia baja, nos descerraja: “me he bebido todo el olvido aunque el dolor sigue en el mismo sitio (…) Me olvidé pero me recordé, me condené pero luego me perdoné (…) Me arrodillé de cabeza a los pies, me disfracé pero nunca me acostumbré”. El ecuador nos llega con la calorífica ‘Rosas Blancas’ en la que, aquí sí, se deslizan en su esplendor todas las influencias mejicano-aguardiente-mezcalina que rezuma la banda, especialmente palpables en la voz afectada y en los delicados arreglos de trompeta que se deslizan en este canto de muerte, plata y plomo que tienen una coda final explosiva y vibrante.

Para el segundo tramo nos ofrecen ‘Al Otro Lado’, un tema que en su entrada vocal nos puede recordar al malditismo del híper-señalado Nacho Vegas, aunque el estribillo nos lleva a terrenos más rockeros al uso. El toque ‘forajido’ se hará más explícito con la armónica y el crescendo guitarrero antes de los últimos estribillos. Si hace unos días escribía en la crítica de El Rincón De Mi Cabeza de Los Benito que ‘Lola’ era uno de los nombres que más canciones rockeras había inspirado, aquí tenemos otra muesca más. Aura ramoniana para una psicotrópica protagonista, quien sabe si su homónima gallega.

El ejercicio de clase más surfero nos llega en la instrumental ‘Caravanas’. De manual básico para cualquier que quiera iniciarse en el género, aquí con cierto toque cañí, tanto en su cadencia como en sus acordes y punteos virtuosos. Llegando al final encontramos dos tiros irónicos. ‘Lunes’ aborda el encorsetamiento al que aboca la sociedad actual, con el protagonista lamentando cada lunes su vuelta al ‘sistema’, de nuevo con formas de rock más convencional, potente pero muy melódico en su estribillo. Por último, ‘Sr. Policía’ es un cierre rítmico y estruendoso, el riff principal nis puede evocar hasta al Smells de Nirvana, donde se juega con sorna a la tradicional disyuntiva control-apropiación de sustancias prohibidas por parte de la autoridad: “¿Qué es lo que pasa jefe? ¿No sabe decir no? Deje de soplar tan dentro que le sube la emoción. Nunca hace lo correcto, siempre quiere su porción”. El cierre, veloz y con la sirena sonando nos lleva a una persecución final hasta el fin.

The Surfin’ Limones, frescos, frescos, sin duda. Fresco, canalla y espumoso.

 

En Spotify.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Verano De 2002
  2. Alas De Aviador
  3. Caras Conocidas
  4. Brújula
  5. Rosas Blancas
  6. Al Otro Lado
  7. Lola
  8. Caravanas
  9. Lunes
  10. Sr. Policía

 

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Publicado el junio 27, 2017 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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