Tierra Santa – Quinto Elemento

Treinta años se cumplen en este 2017 del nacimiento de Tierra Santa, la banda riojana de heavy metal que, sin demasiadas estridencias pero siempre con un incesante trabajo concienzudo, se han convertido por mérito propio en una de las más asentadas del género. Y han decidido conmemorarlo con nuevo material. Un disco que representa el décimo de estudio de su trayectoria. Números redondos, como los diez cortes que lo componen. El éter aristotélico se despliega en una decena de canciones que, una vez más, nos ofrece los puntos fuertes que han caracterizado a la formación durante tantos años: riffs pegadizos, un envoltorio que siempre suena épico, especialmente por la tesitura y esa manera de masticar las palabras de Ángel San Juan y el desprendimiento más absoluto de florituras innecesarias. Sin buscar las galopadas rítmicas veloces de antaño, ni aflojar tanto el pistón como en Mi Nombre Será Leyenda, este Quinto Elemento suena potente, reposado y reflexivo. Y siempre seguro.

Ángel San Juan en la voz y guitarra, Roberto Gonzalo en el bajo y coros, David Carrica en la batería, Juanan San Martín en los teclados y Dan Diez -entre otros los míticos Red Wine, de los que un día hablaré en la remember de los viernes, o Zenobia– en la segunda guitarra, es el quinteto que ha grabado un álbum en el que se ha contado con las colaboraciones de Eduardo Zamora (anterior guitarrista de Tierra Santa, en ‘Quinto Elemento’, ‘Donde Moran los Malditos’ y ‘Fuego en el Paraíso’), Juan Zagalaz de Alhandal (guitarras y arreglos en ‘De la Calle al Cielo’) y Dámaso Escauriaza (percusiones en ‘Hombres sin Tierra’). Ha sido grabado y mezclado en los estudios Sonido XXI por Javier San Martín, todo queda en casa, y posteriormente masterizado en Crossfade Mastering por Enrique Soriano.

Como el buen vino de su tierra, Tierra Santa ha sacado más cuerpo de su manera de hacer las canciones y ese empaque y sobriedad es notoria en el tema que da título al disco, ‘Quinto Elemento’. Un largo recorrido, de estribillo extenso y que, en su coda, nos da como denominador común una fuerte presencia en la mezcla del golpeo de batería, muy reforzada en distintos pasajes del álbum. Más continuista o habitual en el espectro temático del grupo es ‘Caín’. Entra dentro del catálogo de personajes e historias épicas. Recuerdo que una de mis primeras entrevistas musicales fue a Tierra Santa, allá por 2002 o 2003 y Ángel me señalaba que ‘Hijos De Caín’ era el tema que le hizo pensar que lo suyo era esto del rock, así que, en cierta manera, me alegra encontrarme tres lustros después con una pequeña conexión. Un hard rock de estribillo abierto y cuidados aderezos de teclados.

Tras la vigorosa entrada, ‘Donde Moran Los Malditos’ y ‘Lodo’ son dos medios tiempos, dos temas que dan la identidad diferencial al álbum. La primera tira de atmósfera con los teclados y con cierto toque oriental en su melodía principal y que poco a poco nos acaba abrasando con un solo extenso y variado. La segunda es mucho más dinámica, ligera incluso de distorsión en su fraseo, con un riff apenas presentando en tesituras rockeras, de nuevo con una variedad y presencia notable de la batería. La primera parte del conjunto se culmina con ‘Revolución’, la más veloz de la lista (junto a ‘Moby Dick’) y muy implicada a los tiempos que corren. Un mensaje de optimismo y compromiso: “No hay mayor verdad que la gloria y el honor, salvar la libertad, la justicia y la razón. Jurando proteger, sin dudar, al más débil e inocente”. Posiblemente sea una de las canciones que más tiempo perduren en el setlist una vez pasada la gira de presentación.

‘Hombres Sin Tierra’ abre el segundo tramo, con una atractiva y expectante percusión añadida por Dámaso Escauriaza que le da un toque más dramático al canto de libertad ante la miseria y la tragedia. ‘Moby Dick’ es uno de los momentos álgidos del álbum. Maldición, venganza, heroicidad y desafío con el horizonte de la muerte en el mar. Guitarras dobladas, un riff pegadizo y un estribillo que es carne de directo. ‘Entre El Bien y El Mal’ repite la fórmula de las guitarras, pero con una velocidad menor y con unos coros mucho más presentes para un estribillo muy asentado en las teclas, nunca llegando al punto de Warcry, pero con un espíritu similar.

Después de los dos ‘caramelos’, ‘Fuego En El Paraíso’ y ‘De La Calle Al Cielo’ son los temas menos convencionales del álbum. El primero, además de por su entrada, por un tono apesadumbrado y de cierta inclinación progresiva en el estribillo. El segundo es un tema de naturaleza acústica, aunque en los arreglos se ha mantenido una amplificación muy sutil, bien cuidada.

Así, con Quinto ElementoTierra Santa mantiene su coherente trayectoria haciendo gala de su querencia por la épica, por las formas directas y estructuras aprehensibles, sin grandes inventos y adaptando los arreglos y los tempos a la normal evolución que viene implícita con el paso del tiempo.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Quinto Elemento
  2. Caín
  3. Donde Moran Los Malditos
  4. Lodo
  5. Revolución
  6. Hombres Sin Tierra
  7. Moby Dick
  8. Entre El Bien y El Mal
  9. Fuego En El Paraíso
  10. De La Calle Al Cielo

 

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Publicado el octubre 31, 2017 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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