Diego Vasallo – Caemos Como Cae Un Ángel

Aunque la popularidad tiene el ominoso poder de oscurecer y, por tanto, hacer invisible todo aquello que no está situado en el foco de atención, hay artistas que siempre han estado ahí, que siempre están, que no desfallecen. En esa travesía en el desierto hay quienes optan por esas ‘justificadas’ vueltas al pasado, promociones extramusicales, intentos de adaptar sus creaciones a las nuevas tendencias… Y hay otras personas que hacen caso a su pulsión vital y, lejos de pretender sacrificar su integridad o necesidad expresiva, siguen contra viento y marea, contra el silencio que los medios de comunicación somos capaces de ejecutar (algunos de manera consciente, otros porque no nos da el tiempo para escribir de todos los que nos gustaría). Diego Vasallo se encuentra entre los segundos. Desde que las mieles del éxitos y los discos de oro llegaran con Duncan Dhu, siguió su senda con la banda Cabaret Pop y, poco después, con su nombre en solitario. Una senda que podríamos definir de irregular, quizá por esa necesidad de búsqueda, como lo es cualquier trayectoria vital, por otra parte, y que viene cimentando con honestidad disco a disco y de manera especialmente visceral desde las últimas tres entregas, quizá desde la última década. Si Canciones En  Ruinas en 2010 ya anticipaba la entrada en una incipiente madurez, con Baladas Para Un Autorretrato en 2016 piso fuerte en su entrada en un rock oscuro, crudo, tenso, adusto en las formas y cruento en los textos. De manera indisimulada el árido Las Rutas Desiertas de 2020 fue otro soplo de arena en los ojos de sus oyentes. Era otro trueno más en la noche para seguir abriendo la grieta de una circunspección, de una falla que quiebra en poesía, voz y música, que alerta, como un Tom Waits nuestro, que Caemos Como Cae Un Ángel. Magistral disco.

Por si fuera poco, a su faceta de pintor expresionista, la editorial Difácil ha publicado este mes que hoy acaba el libro El porvenir no llega, el pasado no importa, concebido como un diario, recoge una serie de textos y fotografías en blanco y negro que atrapan instantes de la vida en la ciudad. Instantes cotidianos que, aislados, transmiten cierta idea de extrañeza estética. Los textos no describen las imágenes, sino que surgen como continuación de ellas; y las fotografías a su vez son metáforas, reflexiones y chispazos de poesía.

“Fluye por estas páginas la vida del artista que pasea descuidado. Este libro es una profunda reflexión vital sobre la soledad, el dolor, la incertidumbre, el pasado, pero también nos habla del prodigio de la creación, de la exigencia del artista y del miedo y la gloria”, dice su sinopsis, que no es sino lo que Vasallo lleva expresando en sus canciones de energía juvenil y exitosa en Duncan Dhu y Cabaret Pop y con la sabiduría que dan los años y los fracasos en la progresiva madurez.

Caemos Como Cae Un Ángel son siete cortes en cuarenta minutos, sin ninguna cortapisa a estándares cronológicos, sin importar que las canciones se vayan a los cinco, seis o siete. Canciones río, que fluyen a borbotones como venas abiertas, con la aridez de una voz ruda, tosca en muchas ocasiones, pero magnética.

El álbum ha sido producido por el propio Diego y Fernando Macaya, con arreglos y coproducción del casi omnipresente Raúl Bernal (091, Lapido, Quique González, Antonio Álvarez…), grabado en Gárate Studios por Kaki Arkarazo. La mezcla y masterización es de Guillermo Quero. Como banda base, Diego Vasallo (voz y acústica) ha contado con Fernando Macaya a las guitarras eléctricas y acústicas, pedal steel y coros, Raúl Bernal en piano, wurlitzer, hammond, Fernando Neira al bajo y Karlos Arancegui a la batería y percusión.

La lista la abre el tema que da título al conjunto. ‘Caemos Como Cae Un Ángel’ nos atrapa desde que suena la campana con un susurro deslizado en una base rítmica sencilla pero hipnótica y poderosa, entre el rock añejo y el blues más primitivo. La letra, que bien podría en extensión completar todo un disco de más de un artista latino, funciona como una poesía poderosa, que resume en cada verso el propio sentido de la vida. No tengo duda: es una de las canciones del año. ‘Doce Campanadas’ aligera un tanto el lastre en el tempo, más cercano al country, pero con la misma incertidumbre del destino en líneas y mapas borrados por el camino y la duda. Casi que pueda que sea lo más cercano a un ‘single’ convencional y ‘radiable’ pero, a estas alturas, ¿a quién le importa?

Después De Todo’ nos capta con unos acordes fatalistas y arrebatados de piano. Son las teclas las que le confieren, junto con sutiles arreglos de cuerda que irán ganando presencia en su discreción, una cierta teatralidad en la declamación del protagonista. Una suerte de balance resignado que combina con sus compañeras de viaje.

La segunda parte del álbum se abre con ‘Rumbo Equivocado’ que se dulcifica con coros segundas voces y coros más corpóreos y slides que van ambientando una cadencia cantinera. ‘Un Metro De Nieve’ sigue con esa fragilidad latente, aquí con un bello ejercicio armónico de folk y guitarras acústicas en la primera parte, para una coda algo más liberada, como una ascensión final: “la nevada sepultó las pequeñeces, se ha borrado lo que estaba escrito, el ardor, la aspereza de los gritos”.

Estiloso riff de bienvenida para ‘Línea Directa Con Tu Corazón’ que emerge entre una incesante base rítmica que, en bajo y bombo, simula a la perfección el sonido de un corazón agitado. Ese punto nervioso le da un toque urbanita y casi pugilístico al corte, oscuro y noctámbulo. El cierre vendrá de la mano de ‘Aquellas Calles Tuyas’, una especie de balada de arreglos cercanos al soul más orgánico, como una bajamar corolaria que nos lleva a la muerte dulce de un disco de una profundidad casi solemne.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Caemos Como Cae Un Ángel
  2. Doce Campanadas
  3. Después De Todo
  4. Rumbo Equivocado
  5. Un Metro De Nieve
  6. Línea Directa Con Tu Corazón
  7. Aquellas Calles Tuyas

Publicado el marzo 31, 2022 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Infumable
    Esa voz chirria los oídos

  2. antonio racero

    los tres ultimos discos, son una obra de arte en si. El directo es mejor que los discos, casi imposible de conseguir, si quieres oir musica de verdad, ( no de maquinas) es lo mejor que puedes oir. Destacar al Fer el guitarrista de la gira, un diez se queda corto, es magistral.

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